domingo, 24 de junio de 2012

La Colina

Comentario de LA COLINA


Si hay algo que agradezco en las buenas películas de Sidney Lumet es la constancia con la que plantea tres ideas fundamentales. Primero: Lumet aborda temas complejos cuyo tratamiento no es nada sencillo si no se quiere caer en maniqueísmos o lugares comunes. Segundo: Sus protagonistas, y por extensión el espectador, son puestos ante dilemas morales que ponen a prueba su integridad. ¿Debo declarar culpable a una persona si tengo una duda razonable? ("Doce Hombres sin Piedad", 1957). ¿Puedo dejar que un amigo se autodestruya a pesar de batir records de audiencia? ("Network", 1976). ¿Es condenable lanzar una bomba atómica contra tu propio país para evitar la guerra nuclear total? ("Punto Límite", 1964). Y tercero: los valores de la sociedad tienden por inercia a difuminarse, son un puñado de individuos lo que pelean por ellos y hacen que el mundo avance. Así es el cine de Lumet, un puñetazo encima de la mesa para dejar al descubierto los trapos sucios de cada casa. En "La Colina" el realizador estadounidense decide en esta ocasión mostrar una guerra dentro de otra, la que se libra en el interior de una prisión militar gobernada por auténticos seguidores de Kafka.

"La Colina" narra la estancia de cuatro soldados británicos en un penal militar del desierto libio durante la Segunda Guerra Mundial. El lugar es un campo amurallado en medio de la nada donde son enviados aquellos efectivos acusados de insubordinación, deserción del ejército y otras faltas graves. En el grupo de recién llegados destaca Joe Roberts (Sean Connery), cuyo sentido de la dignidad pronto hace que sea el blanco de las iras del sargento Williams (Ian Hendry), un oficial recién incorporado al campo que no duda en aplicar los castigos más brutales a los prisioneros. Entre ellos está el subir y bajar una enorme colina de arena y piedras construida en el centro del patio de la prisión, lo que provoca un enorme desgaste físico debido a las ya de por sí duras condiciones y el calor extremo. El maltrato a los prisioneros finalmente acaba con la vida de uno de ellos y esto hace estallar la convivencia en el penal. Por un lado algunos reclusos liderados por Roberts se marcan como objetivo conseguir las pruebas para denunciar al sargento, mientras que otros oficiales también contrarios con el modo de llevar las cosas deciden dar el paso y enfrentarse abiertamente al mayor del campo (Harry Andrews).

**************************************************

Ficha técnica y artística

La Colina (The Hill). Reino Unido, 1965, 122 min.

Dirección: Sidney Lumet

Intérpretes: Sean Connery, Harry Andrews, Ian Hendry

**************************************************


Crónica de Atticus Finch


Pulsa en la pantalla para ver una escena de "La Colina"

domingo, 17 de junio de 2012

Boogie Nights

Comentario de BOOGIE NIGHTS


Entre los jóvenes realizadores norteamericanos que emergieron en la década de los 90 uno de los nombres más destacados es el de Paul Thomas Anderson, poseedor de una filmografía tan interesante como personal. Además de las labores de dirección Anderson también firma los guiones de todos sus trabajos, por lo que lleva la práctica totalidad del peso creativo de sus largometrajes, algo no muy común en Hollywood. Debutó en 1996 con "Sidney", de la cual no puedo decir nada porque no la he visto, pero el salto definitivo llegaría con "Boogie Nights" (1997) y "Magnolia" (1999), por las que recibe amplio reconocimiento de crítica y público. Posteriormente estrena en 2002 la arriesgada "Punch-Drunk Love" (o cómo conseguir que Adam Sandler parezca un actor serio) y su hasta hora más reciente obra, "Pozos de Ambición" (2007), una magnífica radiografía del poder corruptor del dinero y la religión que cuenta con una actuación memorable de Daniel Day-Lewis. Este año volverá de nuevo a las pantallas con el estreno de "The Master", el relato de la creación de una organización religiosa a mediados del siglo pasado en EEUU.

"Boogie Nights" narra el asceno y caída de una estrella del cine erótico a finales de los años 70 y comienzos de los 80, con el trasfondo de los cambios culturales y sociales que se sucedieron en aquella época a través de la perspectiva de su entorno en la industria. Eddie Adams (Mark Wahlberg) es un joven con aspiraciones de triunfar en la vida que trabaja en la cocina de un local nocturno de Los Angeles. Una noche coincide en los lavabos con el reputado director de películas X Jack Horner (Burt Reynolds), quien tras conocerle le ofrece unirse como actor a uno de sus próximos trabajos. Horner utiliza su casa californiana como base de operaciones y es una figura paternal para su equipo técnico y artístico, en el que destaca su actriz fetiche (Julianne Moore). El éxito llega para Eddie y pronto se convierte en la nueva sensación de la industria del cine para adultos, pero al poco tiempo cae en las drogas y rompe relaciones con el entorno de su descubridor. Mientras trata de rehabilitarse todos los personajes sufren en sus carnes el hecho de que los años 80 traen consigo el fin de una época y el comienzo de otra bien distinta.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Boogie Nights. EEUU, 1997, 156 min.

Dirección: Paul Thomas Anderson

Intérpretes: Mark Wahlberg, Burt Reynolds, Julianne Moore

**************************************************


Crónica de El Maquinista


Pulsa en la pantalla para ver el tráiler de "Boogie Nights"

sábado, 9 de junio de 2012

Deliverance

Comentario de DELIVERANCE


Mientras escribía la semana pasada la crónica de "Acorralado" empecé a pensar en un tipo de películas que me atraen mucho, aquellas que exploran el comportamiento humano en situaciones límite y los instintos de supervivencia que emergen entonces. Se trata de una vuelta a los orígenes del hombre cazador-recolector, seres acorralados por el entorno o las circunstancias que han de recurrir a la lucha más primaria por sobrevivir en un ambiente hostil. Existe una corriente de cine que empezó a tratar este tema a partir de los años 60, cuando directores como Sam Peckinpah o Arthur Penn pusieron encima de la mesa historias violentas a la par que humanas. Ambos tienen para mi cuatro títulos imprescindibles en este sentido, cada uno con sus matices: "Grupo Salvaje" (1969) y "Perros de Paja" (1971) de Peckinpah, "Bonnie & Clyde" y "La Jauría Humana" de Penn. En esta estela se sitúa "Deliverance" (John Boorman, 1972), palabra que traducida del inglés significa Liberación, en un enigmático sentido que debe de hacer referencia al despertar del lado más animal escondido dentro de cada uno. Esta mítica cinta es probablemente el trabajo más recordado del realizador británico junto a otros dos estupendos largometrajes: "A Quemarropa" (1967), un maravilloso thriller de autor protagonizado por Lee Marvin, y "Excalibur" (1981), la adaptación más conseguida de las leyendas artúricas que huye del historicismo para entregarse de lleno a la vertiente más fantástica del relato.

"Deliverance" es una historia sobre la batalla por la supervivencia que deben afrontar cuatro amigos de Atlanta cuya intención es pasar un fin de semana en los montes Apalaches y bajar en canoa el río Cahulawassee. El grupo lo encabezan el apacible Ed (Jon Voight) y el atlético Lewis (Burt Reynolds), dueños de unas personalidades tan diferentes como complementarias. Tras contratar a un par de lugareños para que les lleven los coches a la desembocadura del río, los cuatro amigos se sumergen en los densos bosques de la región abandonando por completo el mundo civilizado para entrar en los dominios de lo salvaje, tanto a nivel físico como psicológico. Tras el primer día de viaje en canoa llega el punto de inflexión, el grupo es atacado por unos criminales y la tragedia sobreviene. Armados únicamente con el arco de tiro profesional de Ed, todos iniciarán una desesperada lucha por salvar la vida y llegar cuanto antes a la desembocadura del río, que es la personificación del indomable poder de la naturaleza.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Deliverance. EEUU, 1972, 110 min.

Dirección: John Boorman

Intérpretes: Jon Voight, Burt Reynolds, Ned Beatty

**************************************************


Crónica de Atticus Finch


Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Deliverance"

domingo, 3 de junio de 2012

Acorralado

Comentario de ACORRALADO


Seguramente más de uno se lleve las manos a la cabeza al ver una película de Sylvester Stallone presidiendo una entrada de este blog, pero si algo he intentado desde que se inició esta bitácora es dejar a un lado los prejuicios y hablar sobre buenos largometrajes independientemente de su procedencia. Las cintas protagonizadas por Stallone desde hace más de treinta años son en su mayor parte bastante lamentables aunque es probablemente el actor de cine de músculo que más ha intentado diversificar su carrera, junto con Arnold Schwarzenegger (éste la diversificó tanto que hasta llegó a gobernador de California). Cierto es que sus incursiones más allá de la acción pirotécnica han sido escasas y casi siempre fallidas, pero también es justo decir que un puñado de sus películas son trabajos interesantes, como la primera entrega de "Rocky" (1976), "Evasión o Victoria" (1981) o "Acorralado" (1982), la cinta fundacional del mito de Rambo. Sin embargo conviene distinguir dos perspectivas bien diferentes del personaje de John Rambo, la de esta primera entrega y la de posteriores secuelas. Estas últimas no eran más que burdos productos que a pesar de poder entretener al espectador con un amplio catálogo de explosiones son objetivamente malas. En ellas Rambo luchaba contra los rusos en la jungla de Vietnam y en los desiertos afganos, muy en sintonía con la ultraconservadora era Reagan de la década de los 80. Incluso hace cuatro años Stallone rescataría de nuevo a su guerrero favorito para una aventura crepuscular en Birmania, esta vez ejerciendo como destructor autónomo. Pero a la primera entrega de la saga hay que hacerle justicia, ya que muestra un enfoque diferente en el que se asiste al drama personal de un veterano de guerra de Vietnam que no ha conseguido reisentarse en la sociedad. La acción no transcurre en lugares lejanos, sino en la montañas del noroeste de Estados Unidos, donde un John Rambo acorralado se echa al monte a hacer frente a los cuerpos de seguridad de su propio país que intentan cazarlo como a un animal herido.

La cinta se sitúa en una pequeña localidad montañosa de EEUU, en el estado de Washington, a donde un forastero vagabundo llega buscando a un antiguo compañero de la Guerra de Vietnam. Se trata de John Rambo (Sylvester Stallone), un ex boina verde que formaba parte de varios comandos de élite durante el conflicto. Su vuelta a la vida civil ha sido traumática, lo que le ha llevado a ser incapaz de asentarse en ningún lugar ni vivir en paz consigo mismo. El ejército de su país lo convirtió en una perfecta máquina de matar y ahora es un juguete roto presa de su pasado. Tras descubrir que su antiguo amigo murió hace tiempo por las secuelas del agente naranja, una de las armas químicas que usaron contra el Vietcong, Rambo decide proseguir su camino a ninguna parte. Pero en su marcha se cruza el sheriff Teasle (Brian Dennehy), que decide interrogarlo por su descuidado aspecto y finalmente mandarlo detenido a la comisaría del pueblo bajo la acusación de desobediencia a la autoridad. Los malos tratos que allí recibe terminan por hacer que Rambo pierda el control y se fugue arrasando todo a su paso. Mientras éste busca refugio en las montañas pronto se lanza un amplio dispositivo de búsqueda y captura, a lo que Rambo responderá poniendo en práctica todo su adiestramiento militar en la lucha de guerrillas.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Acorralado (First Blood). EEUU, 1982, 97 min.

Dirección: Ted Kotcheff

Intérpretes: Sylvester Stallone, Brian Dennehy, Richard Crenna

**************************************************


Crónica de HAL-9000


Pulsa en la pantalla para ver el tráiler de "Acorralado"

domingo, 27 de mayo de 2012

Horizontes de Grandeza

Comentario de HORIZONTES DE GRANDEZA


La década de los 50 vio la ascensión de un tipo de películas que con el tiempo vinieron a denominarse globalmente como cine épico debido a las monumentales historias que relataban. Solían consistir en grandes producciones dramáticas ambientadas en tiempos antiguos como el Imperio Romano o la Edad Media y que combinaban buenas dosis de aventuras y romance. Estas cintas sacaban el máximo provecho al technicolor y el cinemascope para apabullar al espectador con impresionantes puestas en escenas donde abundaban las tomas panorámicas, multitud de decorados y buenas cantidades de extras. Para poner en pie semejante infraestructura los grandes estudios no escatimaban en medios pero tampoco solían descuidar los vitales papeles de la dirección y el guión. Gracias a ello hoy en día muchas de estas cintas pertenecen por derecho propio a la memoria colectiva del cine: "Gigante" (George Stevens, 1956), "Ben-Hur" (William Wyler, 1959), "Espartaco" (Stanley Kubrick, 1960), "El Cid" (Anthony Mann, 1961), etc. Incluso llegó a haber realizadores expertos en este tipo de rodajes como David Lean, que no estrenaba películas que durasen menos de tres horas ("Doctor Zhivago", "Lawrence de Arabia", "El Puente sobre el Río Kwai"...). El género del western también ha tenido algunos títulos de este estilo ya que sus historias de justicieros cabalgando por enormes espacios abiertos son terreno propicio para lucirse con una gran producción. Así lo haría William Wyler en 1958 con "Horizontes de Grandeza", con la particularidad de que el protagonista de la cinta era la antítesis completa del héroe del cine épico. Un hombre discreto, pacífico y tranquilo que no podía ser encarnado por nadie más que Gregory Peck.

La cinta narra la llegada al salvaje Oeste de un capitán de barco retirado llamado James McKay (Gregory Peck), un hombre procedente de la costa Este que viene a encontrarse con su prometida Patricia (Carroll Baker). La muchacha pertenece a la familia Terrill, un poderoso clan familiar que domina la región con sus ranchos y que está controlada con puño de hierro por el patriarca y futuro suegro de McKay. James choca inmediatamente con las costumbres locales y sobre todo con la feroz disputa que libran los Terryl con un clan rival, los Hannassey, por el control de los pastos y el agua. La diferente perspectiva que mantiene éste sobre el contencioso, proclive a buscar una solución no violenta, va socavando poco a poco su relación con Patricia, hasta que finalmente el hombre del Este decide romper el compromiso y labrarse su propio futuro en la zona. Para ello consigue que una amiga de Patricia, la maestra Julie, le venda un rancho que es clave para el desarrollo de la región ya que en él se encuentran unas reservas de agua vitales para el ganado de todos los clanes. Con su particular forma de hacer las cosas, de manera discreta y callada, McKay se hace hueco en solitario sin tomar partido por ningún bando, tan solo obedeciendo a su sentido de justicia, lo que le hará verse incomprendido por casi todos.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Horizontes de Grandeza (The Big Country). EEUU, 1958, 159 min.

Dirección: William Wyler

Intérpretes: Gregory Peck, Carroll Baker, Jean Simmons

**************************************************


Crónica de Atticus Finch


Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Horizontes de Grandeza"

sábado, 19 de mayo de 2012

Ed Wood

Comentario de ED WOOD


El arte de hacer películas es, como su propio nombre indica, todo un arte lleno de complejidad y dificultades. El número de profesionales implicados en el desarrollo de un proyecto cinematográfico es enorme: directores, guionistas, intérpretes, productores, montadores, compositores, encargados de fotografía, sonido, dirección artística, etc. En algunos casos ha habido personas capaces de compaginar varias de estas tareas a la vez, autores multidisciplinares que escriben, dirigen y protagonizan sus trabajos. Normalmente el público se acuerda de los que han dejado una huella en la historia del cine, pero también abundan en la cara opuesta donde moran los subproductos de calidad cuestionable. Un personaje de este último grupo fue Edward Wood, una especie de Orson Welles pero en versión cutre que perpetró un buen número de cintas de serie B bastante lamentables a partir de la década de los 50. Años después a alguna mente privilegiada de la industria se le ocurrió la brillante idea de designarle como "el peor director de la historia del cine" (del estadounidense, se entiende), un completo disparate que no obstante es muy habitual en este mundo tan proclive a etiquetarlo todo de manera simplista. A partir de entonces la figura de Ed Wood alcanzaría una notoriedad de la que no había gozado en su faceta profesional, ni siquiera cuando estrenó su obra cumbre (es un decir) "Plan 9 del Espacio Exterior". Y como de todo hay en la viña del Señor no faltaron personas que empezaron a reivindicar sus trabajos como obras de culto (de culto cutre, supongo). De lo que no cabe duda es que Wood era un hombre entregado por completo al mundo del cine pero con un talento cuestionable, que tuvo la valentía de perseguir su sueño y que eso al menos le honra. Paradojas de la vida, su mayor legado a la posteridad sería su propia peripecia vital y profesional, un relato completamente de película.

La cinta nos sitúa en el Hollywood de los años 50, donde un joven llamado Ed Wood (Johnny Depp) trabaja de chico para todo en unos estudios de cine. Su mayor sueño es hacer películas y emular a su adorado Orson Welles, aunque de momento se conforma con dirigir pequeñas obras de teatro alternativo que pone en pie junto a su novia y una pandilla de amigos bastante peculiares. Un día conoce por casualidad en la calle al mítico actor Bela Lugosi (Martin Landau), famoso por sus interpretaciones del Conde Drácula en la década de los 30 pero ahora ya retirado. Pronto se hacen amigos y Eddie convence a un pequeño productor de serie B para que le asigne el guión y dirección de un largometraje si consigue que Lugosi acceda a entrar en el reparto. El talento de Wood para el cine sale pronto a relucir con este primer subproducto que trata de un hombre al que le gusta vestirse de mujer y los problemas que ello le acarrea, para lo cual se basa en su propia experiencia personal. Aunque la cinta es un fracaso Eddie ha conseguido asomar la cabeza en el circuito social más freak y bizarro de la ciudad de Los Angeles. Metido de lleno en el mundo de la serie B, Wood pondrá en marcha nuevos proyectos disparatados para los que se verá obligado a robar decorados, filmar sin licencia y hacer suyo el lema de que "con una sola toma es suficiente, ¡a positivar!". A pesar de las condiciones adversas su lucha por ser un director respetado seguirá adelante gracias al apoyo incondicional de sus amigos y la confianza en sí mismo.

****************************************************

Ficha técnica y artística

Ed Wood. EEUU, 1994, 124 min.

Dirección: Tim Burton

Intérpretes: Johnny Depp, Martin Landau, Sarah Jessica Parker

****************************************************


Crónica de Atticus Finch


Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Ed Wood"

sábado, 12 de mayo de 2012

Drive

Comentario de DRIVE


Algunas películas poseen la capacidad de hechizar al espectador por algún motivo, bien por su puesta en escena, los actores, la banda sonora u otro tipo de elemento. Son cintas con personalidad propia que no tienen por qué ser redondas o perfectas, simplemente son buenos trabajos que tocan la tecla correcta en el interior de la persona que las ve. Uno de los últimos ejemplos de este tipo de cintas con las que se ha encontrado este cronista es "Drive" (Nicolas Winding Refn, 2011), una de las más gratas sorpresas de la temporada pasada. Contemplar una película de acción bien filmada e interpretada ya es de por sí todo un acontecimiento, pero los ingredientes de "Drive" recuerdan poderosamente a una de las referencias del género rodada por Peter Yates en 1968, la sin par "Bullitt". El largometraje de Yates hipnotizaba por el magnetismo de Steve McQueen y su Ford Mustang recorriendo las calles de San Francisco a ritmo de jazz. En "Drive" ocurre algo parecido con el carisma de Ryan Gosling inundando una obra donde los coches forman parte esencial de un relato donde los encuadres, las miradas y la música pesan tanto como los diálogos. Probablemente sea una de las mejores cintas de coches que uno pueda disfrutar junto a la propia "Bullitt", "El Diablo sobre Ruedas" (Steven Spielberg, 1971) y "Mad Max" (George Miller, 1979). Películas todas ellas en las que el protagonista ejerce de héroe solitario al volante de su vehículo, en una traslación moderna del jinete y el caballo de toda la vida. Los tiempos cambian pero el espíritu permanece.

"Drive" es la intimista historia de un muchacho de Los Angeles (Ryan Gosling) del que no sabemos el nombre, simplemente es El Conductor. De día trabaja como mecánico en un taller de coches y suele colaborar en bastantes rodajes como especialista de secuencias de acción. Gracias a su pericia al volante también se gana un sobresueldo como conductor profesional para robos y atracos nocturnos, bajo unas estrictas reglas que impone a los interesados. Su pasado y el cómo ha llegado a esa situación es un misterio para el espectador. Un día, tras un trabajo nocturno, el chico se muda de piso y conoce a su vecina Irene (Carey Mulligan), una joven madre cuyo marido está cumpliendo condena en prisión. El Conductor poco a poco sale de su coraza y traba amistad con Irene, aunque sus sentimientos van más allá. Al poco tiempo el marido vuelve a casa pero empieza a ser chantajeado por antiguos compañeros para que tome partido en nuevos atracos. Ante las amenazas cada vez más fuertes, El Conductor decide tomar cartas en el asunto y se ofrece a colaborar en el robo a condición de que Irene y su familia no vuelvan a ser molestados nunca. El atraco se lleva a cabo pero no termina como se esperaba, aparece demasiado dinero y El Conductor comprende que ha caído en una trampa, de la cual va a salir acabando con quien haga falta.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Drive. EEUU, 2011, 100 min.

Dirección: Nicolas Winding Refn

Intérpretes: Ryan Gosling, Carey Mulligan, Albert Brooks

**************************************************


Crónica de El Maquinista


Pulsa en la pantalla para ver el tráiler de "Drive"

sábado, 5 de mayo de 2012

La Confesión

Comentario de LA CONFESIÓN


Al finalizar la II Guerra Mundial en 1945 el mundo comenzó una nueva etapa bajo la tutela de las tres potencias aliadas que habían salido victoriosas de la contienda: Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética. Sus respectivos líderes habían ido trazando ya un plan consensuado durante el último tramo de la guerra para determinar las zonas de influencia que tendría cada uno sobre los territorios liberados. En Europa esta nueva realidad geopolítica iba a dividir al continente en dos bloques completamente diferentes cuya frontera psicológica se encontraba en Berlín, ciudad dividida dentro de una nación, Alemania, partida también por la mitad. Los países de Europa oriental caerían de este modo bajo la órbita soviética convirtiéndose de facto en protectorados de la URSS, sin posibilidad de desarrollar sistemas parlamentarios plenamente soberanos. A estos regímenes se les conocería con el nombre de democracias populares, aunque paradójicamente ni eran democracias ni eran precisamente populares. En todos ellos se implantarían estados totalitarios de partido único (el comunista) bajo la tutela de Moscú, aunque algunos territorios consiguieron cierta independencia de la URSS para desarrollar su propio camino al socialismo, caso de la Yugoslavia del mariscal Tito. Otros intentos de apertura como en Hungría en 1956 o Checoslovaquia en 1968 serían aplastados militarmente por el Kremlin. Durante los cincuenta años que estos sistemas se mantuvieron en pie, hasta la caída del Muro de Berlín en 1989, cada uno pasaría por diferentes etapas con las peculiaridades propias de cada país: Polonia, Checoslovaquia, Albania, Hungría, Alemania Oriental, Yugoslavia, Rumanía, etc. Sin embargo una época especialmente negra en todos ellos la constituye los inicios de la Guerra Fría, ya que la paranoia de Stalin llegaría a tales extremos que los mecanismos represivos de estos regímenes sumirían a la población en un terror del que no se libraría el propio partido comunista, cuyas filas serían purgadas en una delirante caza de traidores acusados de ser elementos subversivos y contrarrevolucionarios, según el particular léxico soviético. 

"La Confesión" se inspira en los hechos reales que tuvieron lugar en Checoslovaquia a comienzos de la década de los 50, donde el partido comunista iba a ser presa de la propia maquinaria represiva que había creado desde el poder. Siguiendo órdenes de Moscú se iniciaría una purga dentro del partido que afectaría a destacados miembros y cargos institucionales, entre ellos el viceministro de asuntos exteriores Artur London (Yves Montand). Checo de nacimiento, el compromiso de London con el comunismo ha sido inquebrantable desde su juventud, lo que le llevó a combatir en las Brigadas Internacionales en España y posteriormente en la Resistencia francesa contra la ocupación nazi. Tras la guerra volvería a su país y pronto subiría escalafones en el partido hasta acceder al aparato gubernamental. Un día las cosas empiezan a torcerse, hay rumores de operaciones antiespionaje y miembros de la policía secreta realizan labores de seguimiento por doquier. Finalmente London es secuestrado por un comando policial e internado en un centro de detención donde será sometido a un brutal proceso de interrogatorio a medio camino entre el sadismo y el disparate. En una continua espiral kafkiana será obligado a confesar delitos a los que es ajeno bajo acusaciones que desconoce, tan solo para firmar los documentos artificiales que le acreditan como traidor a sueldo de Occidente amén de conspirador contra el Estado. Bajo la dirección de uno de los directores más destacados del cine político, Costa-Gavras, y con guión del escritor español Jorge Semprún, el espectador asiste a los hechos que desembocarían en el Proceso de Praga de 1952. 

**************************************************

Ficha técnica y artística

La Confesión (L'Aveu). Francia, 1970, 135 min.

Dirección: Costa-Gavras

Intérpretes: Yves Montand, Simone Signoret, Gabriele Ferzetti

**************************************************


Crónica de Atticus Finch


Pulsa en la pantalla para ver una escena de "La Confesión"

sábado, 28 de abril de 2012

Gattaca

Comentario de GATTACA

 
A mediados de los años 20 del siglo pasado, cuando el cine estaba ya consolidando las bases de su lenguaje narrativo, el maestro alemán Fritz Lang estrenó "Metrópolis" (1927), una fábula en la que robots y humanos convivían en una sociedad futurista profundamente desigual. Además de crear un título clave de la cinematografía mundial esta cinta es también una de las primeras obras cumbre de la ciencia-ficción, un género que durante los cuarenta años siguientes estaría casi siempre arrinconado en la segunda fila, reducido a meros productos de entretenimiento llenos de naves espaciales chuscas, humanoides y mucha serie B. La década de los 60 vería resurgir a un género que pasaría a convertirse definitivamente en un concepto adulto, teniendo mucho que ver en ello dos películas estrenadas en 1968, "El Planeta de los Simios" (de Franklin J. Schaffner) y "2001, Odisea del Espacio" (de Stanley Kubrick). A partir de ese punto de inflexión y con la mejora de los efectos especiales llegaron otros grandes trabajos de primera categoría que tocaban temáticas diversas: la saga de "La Guerra de las Galaxias" (1977), "Alien, el Octavo Pasajero" (1979) o "Blade Runner" (1982). A pesar de que la mayoría de este tipo de cintas se apoyan de manera importante en el diseño artístico y los efectos visuales, su categoría de primer nivel lo consiguen gracias al lado humano del relato. Y es que el gran pecado de la ciencia-ficción de los últimos veinte años, tras la implantación masiva de los efectos digitales por ordenador, es haber descuidado con frecuencia los guiones produciendo así historias huecas envueltas en un sosa pirotecnia visual. Afortunadamente algunos autores han seguido ofreciendo relatos de gran interés como en "Doce Monos" (1995), "Origen" (2010) o la ópera prima de Andrew Niccol, "Gattaca" (1997).

"Gattaca" nos sitúa en un futuro cercano en el que el avance de la ingeniería genética ha sido tal que la organización de la sociedad está basada en el ADN de sus individuos. Los padres, a la hora de tener un hijo, acuden mayoritariamente a laboratorios donde los científicos seleccionan a partir de ellos la combinación genética óptima del niño. El ADN resultante determinará su clase social y los trabajos que podrá desempeñar en el futuro, su vida en definitiva. No obstante, también hay una pequeña minoría de progenitores que deciden tener a sus hijos de forma natural, a pesar de que éstos serán tratados como ciudadanos de segunda clase. El caso de Vincent (Ethan Hawke) es un tanto especial, ya que sus padres decidieron tenerlo a él sin ningún tipo de selección genética para luego arrepentirse y tener otro hijo esta vez bajo supervisión de los genetistas. De esta manera Vincent ha estado siempre en aparente inferioridad respecto a su hermano menor, lo que se manifestaba en los duelos de natación que ambos han entablado desde la infancia. A pesar de todo, Vincent es una persona segura de sí mismo cuyo sueño es formar parte de las tripulaciones de los viajes espaciales que se realizan a los confines del Sistema Solar, algo reservado a candidatos con un material genético excepcional. Volcado en lograr su objetivo, Vincent decide suplantar la identidad de un antiguo campeón de natación, Jerome (Jude Law), que ha quedado tetrapléjico a causa de un accidente. Éste le proporcionará su excelente ADN en forma de tejidos y líquidos para poder superar los controles del complejo espacial Gattaca y ser seleccionado como candidato. Con la permanente amenaza de ser descubierto, Vincent tiene ante sí una carrera contrarreloj para superar el proceso de adiestramiento que le conducirá a las estrellas, a la vez que intenta demostrarse a sí mismo que puede derribar las barreras impuestas por la selección genética.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Gattaca. EEUU, 1997, 106 min

Dirección: Andrew Niccol

Intérpretes: Ethan Hawke, Jude Law, Uma Thurman

**************************************************


Crónica de Atticus Finch


Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Gattaca"

sábado, 21 de abril de 2012

Dioses y Monstruos

Comentario de DIOSES Y MONSTRUOS


Existe un género cinematográfico muy particular que consiste en el cine dentro del propio mundo del cine, historias cuyos protagonistas forman parte del gremio dedicado a hacer películas. Resulta un espectáculo fascinante ver los mecanismos de ese universo al que el espectador suele permanecer ajeno debido a que tan solo es testigo del producto final. Las luchas entre directores y productores, los nunca suficientemente recordados guionistas, el largo camino de los actores o los entresijos de los rodajes son algunas de las facetas a explorar. Numerosas cintas han abordado estos temas desde hace tiempo, como en "El Crepúsculo de los Dioses" (Billy Wilder, 1950), completa radiografía del paso de la fama y el estrellato en este caso encarnado en el alter ego de la actriz de cine mudo Gloria Swanson. David Lynch sabría también sacar partido a los recovecos más oscuros de Hollywood como telón de fondo para su onírica "Mulholland Drive" (2001) y otros, como Tim Burton y Martin Scorsese, han preferido relatar la historia de autores con personalidad inclasificable en "Ed Wood" (1994) y "El Aviador" (2004), respectivamente.   

"Dioses y Monstruos", situada en los años 50, narra la relación de amistad que se establece entre Clayton, un jardinero de Los Ángeles  (Brendan Fraser) y el dueño de la casa en la que ha empezado a trabajar. Éste resulta no ser otro que el director de cine ya retirado James Whale (Ian McKellen), famoso por sus películas de terror en la década de los 30, en especial las del mito de Frankenstein. Whale lleva una vida aparentemente tranquila lejos de la ciudad con la única compañía de su ama de llaves (Lynn Redgrave), pero en realidad es un hombre atormentado por sus propios demonios interiores. El paso del tiempo, su homosexualidad y recientes problemas de salud han ido moldeando el carácter de un ser melancólico cuya mente habita en un mundo poblado por fantasmas del pasado. La juventud y energía de Clayton le harán sentirse profundamente interesado en él, lo que dará lugar a una difícil relación entre dos personas completamente diferentes.

**************************************************

Ficha técnica y artísitica

Dioses y Monstruos (Gods and Monsters). EEUU, 1998, 105 min.

Dirección: Bill Condon

Intérpretes: Ian McKellen, Brendan Fraser, Lynn Redgrave

**************************************************

 
Crónica de Atticus Finch


Pulsa en la pantalla para ver el tráiler de "Dioses y Monstruos"

domingo, 8 de abril de 2012

Zatoichi

Comentario de ZATOICHI


Durante muchas décadas el cine japonés estuvo dominado por la omnipresente figura de Akira Kurosawa junto con las de otros autores menos conocidos como Yasujiro Ozu ("Buenos Días", "Cuentos de Tokio") o Kenji Mizoguchi ("Cuentos de la Luna Pálida"). Al comenzar los años 80 Kurosawa iba a realizar sus dos últimas obras mayores bajo la producción de sus admiradores Francis Ford Coppola y George Lucas, trabajos estupendos que entroncaban con su vertiente de género samurái: "Kagemusha, la Sombra del Guerrero" (1980) y "Ran" (1985). Tras la desaparición de este maestro el panorama cinematográfico nipón sufrió un lógico vacío que se haría notar con creces. Desde entonces ese espacio a nivel internacional ha sido ocupado poco a poco por diferentes realizadores, entre los que destaca Hayao Miyazaki al frente de los estudios de animación Ghibli, responsable de que la crítica seria haya respaldado a obras de anime excelentes como "La Princesa Mononoke" (1997) o "El Viaje de Chihiro" (2003). Fuera del campo de la animación uno de los nombres clave es el director Takeshi Kitano, auténtico hombre para todo que además de protagonizar la mayoría de sus películas se dedica también al mundo televisivo. Y es que Kitano suele financiar sus cintas con lo que gana ideando productos para la caja tonta, como el mítico "Humor Amarillo" ("Takeshi´s Castle"), programa absurdo en el que decenas de concursantes se pegaban continuas galletas intentando superar unas pruebas llenas de sadismo inconfundiblemente nipón. Este cronista ha de admitir que durante su infancia fue un ferviente seguidor de este concurso (y lo sigue siendo), ya que no puede evitar sentir auténtica fascinación ante el abnegado sentido del deber de los kamikazes que se apuntaban al programa. Teniendo en cuentra estos precedentes televisivos no es de extrañar que el cine de Kitano sea bastante particular, con abundancia de humor negro y violencia pero también extrañamente poético (a veces). "Hana-Bi" (1997), "El Verano de Kikujiro" (1999) o "Zatoichi" (2003) son algunos de sus trabajos más conocidos.

Zatoichi, el samurái ciego, es un personaje de ficción muy popular en Japón desde hace décadas y ha contado con múltiples adaptaciones en la gran pantalla. Estrictamente no se trata de un samurái debido a que no sirve a ningún amo, por lo que más bien se le podría definir como ronin, un antiguo maestro de la espada que vaga libremente por los caminos. En el caso de Zatoichi éste viaja de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios de masajista sin desvelar su pasado samurái a no ser que no le quede más remedio. En esta adaptación Kitano se reserva el papel protagonista y hasta se toma la licencia surrealista (tanto histórica como antropológica) de mostrar un Zatoichi rubio, algo inexistente en el fenotipo japonés. Su personaje llega un día a un remoto poblado de las montañas dominado por un criminal llamado Ginzo, que exige a sus habitantes tributos a cambio de protección. Ginzo cuenta con un numeroso grupo de secuaces y de una reciente pero valiosa adquisición, un ronin experto en el arte de la katana que le ha ofrecido sus servicios como guardaespaldas. Zatoichi, a pesar de su ceguera, pronto se da cuenta de la situación y además traba amistad con una mujer del pueblo y su sobrino, quienes sufren los atropellos de los matones de Ginzo. Aunque partidario de la no intervención, Zatoichi se verá empujado a desenvainar finalmente su espada como consecuencia de una serie de acontecimientos.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Zatoichi. Japón, 2003, 116 min.

Dirección: Takeshi Kitano

Intérpretes: Takeshi Kitano, Tadanobu Asano, Michiyo Okuso

**************************************************


Crónica de Atticus Finch




Pulsa en la pantalla para ver el tráiler de "Zatoichi"

lunes, 2 de abril de 2012

Muerte en Venecia

Comentario de MUERTE EN VENECIA


A lo largo de tres décadas, desde finales de la II Guerra Mundial hasta los años 70, el cine italiano formó uno de los pilares básicos de la cinematografía europea de aquella época junto con las producciones francesas, estando ambas flanqueadas por obras españolas, escandinavas y británicas. La consolidación de los realizadores italianos se inició en los años 40 con la corriente estilística del Neorrealismo, un movimiento que retrataba historias mundanas de fuerte contenido social y que contó entre sus más importantes figuras a Roberto Rossellini ("Roma, Ciudad Abierta", 1945) y Vittorio De Sica ("Ladrón de Bicicletas", 1948). La década de los 50 vería por su parte la ascensión de otros dos autores clave como Federico Fellini y Luchino Visconti. Ambos desarrollaron también su etapa neorrealista, pero en los 60 Fellini pasaría a crear un universo propio con algunas de sus obras más recordadas ("La Dolce Vita", "Fellini, Ocho y Medio", "Amarcord"), mientras que Visconti optó por abordar historias de tipo más clásico: "El Gatopardo", "La Caída de los Dioses" o "Muerte en Venecia". Otros autores más minoritarios como Antonioni o Pasolini están igualmente presentes en la misma época pero se puede decir que la transición de los 70 a los 80 marca el fin de la edad de oro del cine de este país.

"Muerte en Venecia" relata el último viaje tanto emocional como físico del compositor alemán Gustav von Achenbach (Dirk Bogarde), un reputado músico de comienzos del siglo XX cuya vida atraviesa difíciles momentos tras la pérdida de su hija y la mala acogida de sus recientes trabajos. Buscando huir de ese ambiente y consciente de su delicado estado de salud, decide trasladarse a Venecia una temporada en busca de descanso. Una vez instalado en el Lido quedará hechizado por la belleza de un joven polaco llamado Tadzio (Bjorn Andressen), que está pasando las vacaciones junto a su familia en el mismo hotel. Como compositor, Achenbach ha perseguido durante toda su carrera un ideal de belleza musical que ahora ve plasmado en el cuerpo del muchacho, por el que siente un amor platónico e inalcanzable. Día a día intentará acercarse a él, siguiéndolo prudentemente en sus paseos por la playa y la ciudad bajo los omnipresentes acordes del Adagietto de la Quinta sinfonía de Gustav Mahler, el célebre compositor austriaco en cuya figura Visconti se inspira libremente para desarrollar la historia. Mientras tanto, Venecia comienza a quedarse desierta tras el anuncio de una epidemia de cólera que se suma al estado de decadencia de una ciudad que contempla, al igual que Achenbach, el fin irremediable de una época.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Muerte en Venecia (Morte a Venezia). Italia, 1971, 127 min.

Dirección: Luchino Visconti

Intérpretes: Dirk Bogarde, Silvana Mangano, Bjorn Andressen

**************************************************


Crónica de El Maquinista




Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Muerte en Venecia"

sábado, 24 de marzo de 2012

Tropa de Élite

Comentario de TROPA DE ÉLITE


El cine policiaco es un género con multitud de caras cuyas fronteras son bastante difusas al entroncar muchas veces con las cintas de acción ("Heat") o el cine negro ("L.A. Confidential"). Sus protagonistas pueden combatir el crimen organizado ("Los Intocables de Eliot Ness"), a maquiavélicos individuos aislados ("El Silencio de los Corderos", "Seven") o hasta la propia corrupción dentro del sistema ("Serpico"). Desde hace ya algún tiempo el componente humano ha ido también cobrando fuerza en las historias del género, mostrando las vidas de sus personajes tanto dentro como fuera de la comisaría. Por otro lado, la mayor parte de las películas sobre esta temática proceden de los Estados Unidos y unas cuantas de Europa (francesas sobre todo) o del extremo Oriente (acción hong-konesa o el cada vez mayor presente cine coreano). Sin embargo en el último lustro dos de los mejores trabajos del género se han realizado en Sudamérica, aunque no puedan ser más diferentes la una de la otra tanto en forma como en contenido: "El Secreto de sus Ojos" (Juan José Campanella, 2009) y "Tropa de Élite" (José Padilha, 2007), probablemente la cinta brasileña con más repercusión internacional desde "Ciudad de Dios" (Fernando Meirelles, 2002).

"Tropa de Élite" relata la historia del capitán Nascimento (Wagner Moura), un oficial de la BOPE, el Batallón de Operaciones Especiales de la ciudad de Río de Janeiro. La BOPE está concebida como un cuerpo de élite autónomo dentro de la policía de la ciudad cuya misión es internarse en las favelas allí donde los policías comunes, bien por miedo o por corrupción, no intervienen. En estos barrios llenos de callejuelas los miembros de la BOPE libran una guerra urbana contra las milicias armadas de los narcotraficantes, debido a lo cual su estructura y modo de operación se acerca más a lo militar que a lo policial. Corre el año 1997 y a Nascimento le asignan la delicada misión de controlar una favela cercana al hotel donde se va a alojar el Papa Juan Pablo II en su inminente viaje a Brasil. El capitán lleva además bastante tiempo bajo presión buscando a alguien que le sustituya debido a que va a ser padre y ha prometido a su mujer retirarse de la primera línea de fuego. Una noche, en el transcurso de una operación en la favela, el escuadrón comandado por Nascimento rescata a dos policías, Neto y Matías, que se habían adentrado por su cuenta y riesgo en el barrio para destapar una red de corrupción policial. Impresionados por la eficiencia de la BOPE ambos deciden intentar ingresar en este cuerpo, para lo cual deberán superar las exigentes pruebas destinadas a los candidatos. Los dos son amigos desde la infancia, uno impetuoso y el otro reflexivo, y en uno de ellos Nascimento cree ver a su posible sucesor al frente del grupo.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Tropa de Élite. Brasil, 2007, 114 min.

Dirección: José Padilha

Intérpretes: Wagner Moura, Caio Junqueira, André Ramiro

**************************************************


Crónica de El Maquinista


Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Tropa de Élite"

domingo, 18 de marzo de 2012

Comer Beber Amar

Comentario de COMER BEBER AMAR


Hace poco tiempo dedicábamos una entrada a la película "2046" del director Wong Kar Wai, lo que dio pie para hablar sobre las tres ramas principales del cine chino: la continental, la hong konesa y la de Taiwan. Hoy le toca el turno a esta última a través de uno de sus mayores representantes, el realizador Ang Lee, quien antes de dar el salto internacional con "Sentido y Sensibilidad" (1995) firmó dos cintas estupendas en su tierra natal, "El Banquete de Bodas" y "Comer Beber Amar". En esta obra Lee mostraba acertadamente los cambios en la sociedad china a través de un relato centrado en una familia concreta. Al margen de esa perspectiva más general, en la cinta tiene una importancia significativa el papel de la cocina, lo que le lleva a formar parte de un grupo de largometrajes en los que la gastronomía se utiliza para crear un banquete para los sentidos del espectador. Algo que también se disfruta en obras como "El Olor de la Papaya Verde" (Tran Anh Hung, 1993), "Chocolat" (Lasse Hallström, 2000), "El Festín de Babette" (Gabriel Axel, 1987) o "El Camino a Casa" (Zhang Yimou, 1999).

La película relata los cambios que se producen en una familia de Taipei como metáfora de la propia evolución de China, a caballo entre la tradición y la modernidad. El protagonista de la historia es Chu, un chef de gran prestigio que hace algún tiempo que se ha retirado y dedica su tiempo entregado a los propios fogones de su casa. Sus tres hijas adultas viven su vida de forma independiente pero cada cierto tiempo se juntan para comer todos juntos los platos cocinados por él. Para Chu su cocina tradicional es como un anclaje al mundo que comprende y en el que se siente a gusto, mientras que sus hijas han sido engullidas de manera inevitable por los nuevos tiempos. Sin embargo nadie está a salvo de esta vorágine y la llegada de una mujer viuda al vecindario trastocará el panorama vital de toda la familia.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Comer Beber Amar (Eat Drink Man Woman). Taiwan, 1994, 123 min.

Dirección: Ang Lee

Intérpretes: Sihung Lung, Kuei-Mei Chang, Chien-Lien Wu

**************************************************


Crónica de Atticus Finch



Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Comer Beber Amar"

sábado, 10 de marzo de 2012

Mayor Dundee

Comentario de MAYOR DUNDEE


Si hay un género cinematográfico al que esté fuertemente unida la carrera del director Sam Peckinpah ese es sin duda el western. Al igual que otros grandes cineastas como John Ford o Clint Eastwood, la figura de Peckinpah quedará siempre marcada por sus trabajos en este género tan profundamente estadounidense pero de resonancias universales. Su relación con el western se inició ya con sus primeros largometrajes de comienzos de los 60 ("Duelo en Alta Sierra", "Mayor Dundee") pero la obra que marcaría el punto de inflexión llegó en 1969 con "Grupo Salvaje", la apoteosis del western crepuscular, desmitificador y violento que se ha convertido en el gran legado del autor. Esta renovación del género continuó con "Pat Garret y Billy the Kid" (1973) y se prolonga también a las otras dos obras maestras de Peckinpah, "Perros de Paja" (1971) y "La Huida" (1972), que aunque están ambientadas en el mundo contemporáneo calcan los códigos del western a pies juntillas. Tras este lustro prodigioso Peckinpah no volvería a añadir a su filmografía obras de semejante nivel a excepción de su incursión bélica con "La Cruz de Hierro" (1977), donde el realizador deja bien claro que no iba a renunciar a un estilo tan descarnado como fascinante.

"Mayor Dundee" narra la misión que decide llevar a cabo el temerario oficial del ejército de la Unión Amos Dundee (Charlton Heston), encargado de custodiar un fuerte en el territorio fronterizo de Nuevo Méjico a finales de la guerra civil estadounidense. Dundee pretende reclutar una pequeña fuerza de hombres para dar caza al jefe apache Sierra Charriba, el cual está aprovechando el caos de la guerra para arrasar amplias zonas del territorio. Al carecer de órdenes superiores para ejecutar el plan, Dundee toma la iniciativa y escoge a un grupo de confianza entre sus tropas, pero para completar la compañía, además de recurrir a voluntarios civiles, decide inlcuir a prisioneros de guerra confederados que están bajo su custodia. Flanqueado por su camarada sureño Tyreen (Richard Harris) y el experto rastreador Potts (James Coburn), el grupo se interna hacia lo desconocido al cruzar la frontera con Méjico siguiendo las huellas de los apaches.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Mayor Dundee (Major Dundee). EEUU, 1964, 122 min.

Dirección: Sam Peckinpah

Intérpretes: Charlton Heston, Richard Harris, James Coburn

**************************************************


Comentario de El Maquinista




Pulsa en la pantalla para ver el tráiler de "Mayor Dundee"

sábado, 3 de marzo de 2012

Veredicto Final

Comentario de VEREDICTO FINAL


A comienzos de la década de los 80 Sidney Lumet golpeaba de nuevo (y van...). El veterano director norteamericano llevaba ya tiempo siendo referente de un tipo de cine comprometido socialmente, algo que había dejado claro con su ópera prima "Doce Hombres sin Piedad" (1957) y que se convertiría en una constante de su filmografía. Cintas como "La Colina" (1965), "Network" (1976) o "Antes que el Diablo Sepa que has Muerto" (2007) muestran a un realizador indomable que husmea continuamente debajo de las alfombras sacando a la luz temáticas nada complacientes para la sociedad contemporánea. Y es que la ética es probablemente el verdadero eje central del universo Lumet, quien siempre pone a sus protagonistas frente al espejo para radiografíar su integridad, sus valores morales y los dilemas que éstos le plantean. Para "Veredicto Final" Lumet eligiría un escenario inmejorable, los juzgados, donde el hombre lleva siglos intentando materializar algo tan abstracto como es el sentimiento de justicia y que ha dejado otros tantos buenos ejemplos de gran cine: "Matar a un Ruiseñor" (Robert Mulligan, 1962), "Testigo de Cargo" (Billy Wilder, 1957), "Anatomía de un Asesinato" (Otto Preminger, 1959) o la propia "Doce Hombres sin Piedad".

"Veredicto Final" es un drama judicial centrado en Frank Galvin (Paul Newman), un veterano abogado con una carrera profesional bajo mínimos debido a sus problemas con el alcohol desde hace años. A su estilo de vida bastante sórdido se le añaden problemas económicos que intenta superar buscando pequeños trabajos de asesoría legal como picapleitos. Cierto día un antiguo socio le consigue un buen caso por negligencia médica que le puede reportar una rápida comisión si se resuelve mediante acuerdo extrajudicial con la parte demandada, un importante hospital privado perteneciente a la Iglesia. Frank comienza a investigar el caso pero contra todo pronóstico decide rechazar el acuerdo e ir a juicio, donde tendrá que enfrentarse a la poderosa maquinaria del bufete de abogados del hospital, dirigido por un hombre sin escrúpulos (James Mason). Ayudado por su amigo abogado y una joven que acaba de conocer (Charlotte Rampling), Frank se toma la preparación del caso como una redención personal para recobrar su dignidad, en una carrera de obstáculos en la que habrá de esquivar los golpes bajos de la profesión al margen de los juzgados.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Veredicto Final (The Verdict). EEUU, 1982, 129 min.

Dirección: Sidney Lumet

Intérpretes: Paul Newman, Charlotte Rampling, James Mason

**************************************************


Crónica de Atticus Finch




Pulsa en la pantalla para ver el tráiler de "Veredicto Final"

sábado, 25 de febrero de 2012

Un Corazón en Invierno

Comentario de UN CORAZÓN EN INVIERNO


Desde la II Guerra Mundial la superpotencia cinematográfica hegemónica en el mundo occidental ha sido sin duda la estadounidense, en primer lugar gracias a su poderosa maquinaria industrial construída durante años por los grandes estudios de Hollywood. Otros factores determinantes también son la gran calidad de sus intérpretes y técnicos (muchos de ellos emigrantes centroeuropeos en las primeras décadas del siglo XX), así como la propia naturaleza democrática del país que ha permitido al cine moverse mucho más libremente que en otros lugares. Hoy en día, sin tener en cuenta las grandes cinematografías de consumo interno como las de la India o el sureste asiástico, los países occidentales con industria nacional fuerte se pueden contar con los dedos de una mano. En Europa existen únicamente dos ejemplos, la cinematografía británica y francesa, ya que aunque la primera funciona realmente como un complemento de la norteamericana, el compartir la misma lengua y pertenencia al mundo anglosajón le ayuda a contar con importantes recursos tanto artísticos como técnicos. El caso francés tiene mucho más mérito debido entre otras cosas a que su público potencial es bastante más reducido, pero aún así ha conseguido ser una industria rentable, implantada firmemente en el panorama cultural del país y con abundancia de buenas películas. Su mayor diferencia con respecto al cine de sus vecinos es su gran aceptación por parte del público así como abarcar una amplia gama de géneros sin restringirse únicamente al drama o la comedia.

"Un Corazón en Invierno" husmea en el complejo funcionamiento de los sentimientos humanos a través de la nada usual relación que se establece entre dos personajes muy diferentes. Para los roles protagonistas el director Claude Sautet ("Max y los Chatarreros", "Nelly y el Señor Arnaud") contaría con uno de los pesos pesados de la interpretación francesa contemporánea, Daniel Auteil, además de la musa del cine francés de los 90 Emmanuelle Béart. La trama se centra en Stéphane (Auteil), un introvertido experto en la fabricación y reparación de instrumentos de cuerda que regenta un taller junto a su socio Maxime. Un día éste le trae para reparar el violín de una joven concertista llamada Camille (Béart), el cual es arreglado con el esmero habitual de Stéphane. Una vez devuelto a su dueña ésta comienza a verse fascinada poco a poco por su personalidad callada pero misteriosa, y aparentemente ajena a las emociones cotidianas.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Un Corazón en Invierno (Un Coeur en Hiver). Francia, 1992, 105 min.

Dirección: Claude Sautet

Intérpretes: Daniel Auteil, Emmanuelle Béart, André Dussollier

**************************************************


Crónica de Atticus Finch




Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Un Corazón en Invierno"

domingo, 19 de febrero de 2012

Fargo

Comentario de FARGO


Durante los más de veinticinco años que los hermanos Coen llevan escribiendo y dirigiendo películas se han ganado a pulso el contar con un sello personal muy particular que suele impregnar la mayor parte de sus trabajos. Para su quinto largometraje, que iba a marcar un punto de inflexión en su carrera, los Coen decidieron adaptar una tremenda historia criminal ocurrida a finales de la década de los 80 en la ciudad estadounidense de Fargo. Este lugar, ubicado en el estado de Dakota del Norte, es probablemente un buen ejemplo de una zona de este país poco conocida y tratada por el cine, la que representa el Medio Oeste norteño. Estados rurales y poco poblados como Wyoming, las dos Dakotas, Montana o Nebraska son lugares que solo suelen aparecer en westerns o alguna que otra película costumbrista. Viajar allí supone internarse en la Norteamérica más profunda e inaccesible, donde sus habitantes tienen un ritmo vital bastante peculiar que es aprovechado por los Coen para ofrecer un buen surtido de su inconfundible humor negro.

La película arranca con el lamentable plan ideado por Jerry Lundegaad (William H. Macy), un jefe de ventas de un concesionario de coches que decide organizar el secuestro de su propia mujer para poder pedir un buen rescate a cuenta de su suegro millonario. Para ello contrata los servicios de dos criminales bastante chapuceros que finalmente llevan a cabo el trabajo, aunque todo se complica con el asesinato de varias personas en el proceso. La investigación del caso recae en la policía local, entre cuyos miembros destaca por su sentido común la agente Marge Gunderson (Frances McDormand), una típica y apacible mujer del Medio Oeste que está cerca de dar a luz a su primer hijo.

**************************************************

Ficha técnica y artística

Fargo. EEUU, 1996, 97 min.

Dirección: Joel y Ethan Coen

Intérpretes: Frances McDormand, William H. Macy, Steve Buscemi

**************************************************


Crónica de Atticus Finch




Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Fargo"