domingo, 24 de junio de 2012

La Colina

Comentario de LA COLINA


Si hay algo que agradezco en las buenas películas de Sidney Lumet es la constancia con la que plantea tres ideas fundamentales. Primero: Lumet aborda temas complejos cuyo tratamiento no es nada sencillo si no se quiere caer en maniqueísmos o lugares comunes. Segundo: Sus protagonistas, y por extensión el espectador, son puestos ante dilemas morales que ponen a prueba su integridad. ¿Debo declarar culpable a una persona si tengo una duda razonable? ("Doce Hombres sin Piedad", 1957). ¿Puedo dejar que un amigo se autodestruya a pesar de batir records de audiencia? ("Network", 1976). ¿Es condenable lanzar una bomba atómica contra tu propio país para evitar la guerra nuclear total? ("Punto Límite", 1964). Y tercero: los valores de la sociedad tienden por inercia a difuminarse, son un puñado de individuos lo que pelean por ellos y hacen que el mundo avance. Así es el cine de Lumet, un puñetazo encima de la mesa para dejar al descubierto los trapos sucios de cada casa. En "La Colina" el realizador estadounidense decide en esta ocasión mostrar una guerra dentro de otra, la que se libra en el interior de una prisión militar gobernada por auténticos seguidores de Kafka.

"La Colina" narra la estancia de cuatro soldados británicos en un penal militar del desierto libio durante la Segunda Guerra Mundial. El lugar es un campo amurallado en medio de la nada donde son enviados aquellos efectivos acusados de insubordinación, deserción del ejército y otras faltas graves. En el grupo de recién llegados destaca Joe Roberts (Sean Connery), cuyo sentido de la dignidad pronto hace que sea el blanco de las iras del sargento Williams (Ian Hendry), un oficial recién incorporado al campo que no duda en aplicar los castigos más brutales a los prisioneros. Entre ellos está el subir y bajar una enorme colina de arena y piedras construida en el centro del patio de la prisión, lo que provoca un enorme desgaste físico debido a las ya de por sí duras condiciones y el calor extremo. El maltrato a los prisioneros finalmente acaba con la vida de uno de ellos y esto hace estallar la convivencia en el penal. Por un lado algunos reclusos liderados por Roberts se marcan como objetivo conseguir las pruebas para denunciar al sargento, mientras que otros oficiales también contrarios con el modo de llevar las cosas deciden dar el paso y enfrentarse abiertamente al mayor del campo (Harry Andrews).

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Ficha técnica y artística

La Colina (The Hill). Reino Unido, 1965, 122 min.

Dirección: Sidney Lumet

Intérpretes: Sean Connery, Harry Andrews, Ian Hendry

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Crónica de Atticus Finch


Pulsa en la pantalla para ver una escena de "La Colina"

6 comentarios:

El sr. Hormigos. dijo...

Una de las películas que me decidió a pasar definitivamente del Todo por la Patria (junto a Senderos de Gloria, Rey y Patria, Johnny cogió su fusil, etc...)

Lo que más me gusta de las películas de Lumet es lo bien que retrata a los personajes a la contra y la honestidad que transmiten.

El mundo es una mierda, pero siempre vale la pena pelear por mejorar las cosas.

Un director estupendo.

El Bueno de Cuttlas dijo...

Hola Enrique, yo pienso que a lo largo de la historia algunos gobernantes han pervertido y manipulado el concepto de la patria y eso hace que mucha gente lo rechace de manera automática. En mi opninión es algo bello y profundo, como el honor bien entendido o la integridad, pero hay que viajar a su origen para recobrar la pureza de su significado. Patriota es cualquiera que se preocupa por mejorar pacíficamente su tierra y hacer que la sociedad sea más justa. Los símbolos y las banderas por su parte son accesorios estupendos si se saben utilizar bien.

A mi Lumet me engancha por el tema de los dilemas morales, me parece un director muy bueno en ese aspecto y con un puñado de grandes películas que sacuden la mente del espectador. La verdad es que en el blog ya he puesto unas cuantas...

¡Un saludo!

Möbius el Crononauta dijo...

maravillosa. Y ese final inolvidable, ¡buf!

El Bueno de Cuttlas dijo...

Efectivamente, toda la película es estupenda y el final tiene tela marinera, pero no puedo decir ni mú sobre ello aquí. Simplemente que es real como la vida misma, Lumet sabía rodar historias coherentes de principio a fin, no como Spielberg que siempre se le va la mano el último cuarto de hora.

¡Un saludo!

El sr. Hormigos. dijo...

La otra noche volví a ver "La Lista de Schlinder".

Y volví a pensar en cómo hubiese sido si la hubiese dirigido Billy Wilder.

Piru dijo...

Hola Cutlas,

Como decía en el blog de Von Kleist, es una película que me ha gustado bastante, es difícil que Lummet haga una mala película, pero encuentro su primera hora demasiado lenta e infumable. Es en la segunda mitad cuando se plantea el dilema moral y pone toda la carne en el asador.
Para mi lo mejor son los diálogos, auténticos duelos de inteligencia, las interpretaciones del Sargento Mayor, el soldado negro y Connery así como la rara avis que supone una película bélica sobre un campo de prisioneros aliado para soldados aliados en el norte de África.

Un saludo