domingo, 7 de octubre de 2012

El Pianista

Comentario de EL PIANISTA


Decía Woody Allen en una sus películas que cada vez que escuchaba a Wagner le entraban ganas de invadir Polonia y, a juzgar por los acontecimientos históricos que ha vivido este país, no ha sido el único en pensar así a lo largo de los tiempos. La ubicación de Polonia en plena llanura central europea ha sido clave en su agitada historia, ya que no posee barreras naturales que contengan a sus dos grandes vecinos, los alemanes en occidente y los rusos en el oriente. El apetito expansionista de estos dos pueblos tiene antecedentes desde hace siglos, razón por la cual los polacos siempre han acabado emparedados entre ambos y como botín de guerra a repartir, resultando esto en profundas modificaciones territoriales y fronterizas. Probablemente uno de los casos más paradigmáticos de esta situación tuvo lugar al desencadenarse la II Guerra Munidal en 1939, cuando la Alemania nazi y la Rusia comunista acordaron secretamente dividir Polonia en dos mitades y repartírsela como si de una tarta se tratase. Muchos somos conscientes de que las tropas de Hitler invadieron las tierras polacas el 1 de septiembre de ese año produciendo la declaración de guerra de Francia e Inglaterra (la URSS no entraría en la contienda hasta 1941), pero solemos olvidar que quince días después Stalin mandó al Ejército Rojo a ocupar la parte oriental de Polonia sin disparar un solo tiro contra la Wehrmacht, en virtud del tratado de no agresión Ribbentrop-Molotov. Después llegaría con el tiempo la locura de Hitler de atacar la URSS y la elevación de la guerra a cotas mundiales. Al finalizar el conflicto en 1945 los polacos fueron liberados/ocupados por los soviéticos y convertidos en estado satélite de Moscú al otro lado del Telón de Acero. No sería hasta cuarenta años después, en la década de los 80, cuando la presión social y el sindicato Solidaridad conseguirían resquebrajar las estructuras del régimen comunista, consiguiendo tras la caída del Muro una Polonia libre y soberana por fin.

"El Pianista" narra los años de penuria que sufre el músico judeo-polaco Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody) durante la invasión alemana en la Segunda Guerra Mundial. Corre el año de 1939 y Szpilman trabaja en la radio de Varsovia tocando piezas pianísticas cuando las tropas germanas toman parte de Polonia en una ofensiva relámpago. Para los nazis los polacos son una raza inferior a la que tratan con desprecio, pero los judios no llegan a tener si quiera la consideración de seres humanos. Así pues ser judío polaco en aquellos días es una de las peores cosas que le pueden ocurrir a uno. Szpilman lo sufre en sus propias carnes junto a su familia al ir sintiendo los efectos de la ocupación  y en especial con el progresivo cerco a la población judía. Discriminación, brazaletes identificativos, confiscación de bienes y el punto de no retono: la creación del Gueto de Varsovia, una cárcel urbana donde son reubicados todos los judios. Allí la miseria y el hambre van dando paso a las torturas, las persecuciones y finalmente los trenes de deportación a los campos de exterminio. Spilzman aguanta como puede toda la guerra en Varsovia y sus ojos son testigos de toda la infamia que cae sobre ellos. Roman Polanski, en la que es hasta hora su última gran película, ajusta cuentas con la historia y con su propio pasado.

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Ficha técnica y artística

El Pianista (The Pianist). Reino Unido, 2002, 148 min.

Dirección: Roman Polanski

Intérpretes: Adrien Brody, Thomas Kretshmann, Maureen Lipman

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Crónica de El Maquinista


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domingo, 30 de septiembre de 2012

El Maquinista de la General

Comentario de EL MAQUINISTA DE LA GENERAL


Hablar de Buster Keaton es hablar de uno de los más importantes cómicos del cine mudo, junto con Charles Chaplin ("La Quimera del Oro", "Tiempos Modernos") y Harold Lloyd ("El Hombre Mosca"). Keaton nació en el seno de una familia dedicada al espectáculo y desde pequeño tuvo contacto con el mundo del vodevil, una de las canteras naturales de buena parte de los cómicos del cine de aquellos años. Sus primeros pasos en el mundo del cine tienen lugar en 1917 de la mano del malogrado Fatty Arbuckle, quien lo incluye en varios de sus cortometrajes. Tras ser llamado a filas el año siguiente y poner rumbo a la Gran Guerra europea, Keaton regresaría a Hollywood a comienzos de la década de los veinte. Así inauguraría su etapa más prolífica en la que gozaría de un control absoluto sobre sus películas. Al igual que Chaplin, Keaton ejercía de autor total, escribiendo, dirigiendo y protagonizando sus largometrajes. Durante los años veinte realizaría sus más importantes trabajos y la que es considerada como su obra maestra, "El Maquinista de la General" (1926), un prodigio cinematográfico en el que se jugaba la vida en multitud de escenas. El nivel de maestría de esta cinta, como en los títulos mayores de Chaplin, radica en que el espectador no se encuentra ante una sucesión de gags cómicos, sino que existe una estructura narrativa sólida y brillantemente ejecutada, en la que el drama y la comedia se entrelazan formando un conjunto redondo. Sin embargo, con la llegada del cine sonoro en los años treinta, Keaton se convertiría en una de tantas estrellas que no pudieron adaptarse al cambio en la industria, viendo cómo su carrera desaparecía en el olvido colectivo. No sería hasta dos décadas más tarde cuando su antiguo camarada Chaplin le llamaría para rodar juntos "Candilejas" (1952) y así el gran público volvió a tener conciencia de una de las figuras más relevantes del cine mudo norteamericano.

"El Maquinista de la General" relata un episodio acaecido durante la Guerra de Secesión en los EEUU. Johnnie Gray (Buster Keaton) trabaja de maquinista en una compañía de ferrocarriles sureña. Al estallar el conflicto su novia Annabelle (Marion Mack) le anima a que se aliste como voluntario en el bando confederado, cosa que no le hace mucha gracia pero a lo que finalmente accede. Para su sorpresa Johnnie se encuentra con que su solicitud es rechazada en la oficina de reclutamiento, ya que dada su menuda complexión física los oficiales lo juzgan más útil como maquinista que como soldado. Al contárselo a Annabelle ésta no le cree y piensa que no ha ido a alistarse por cobardía, así que deja de hablarle. Un año después la joven, todavía enfadada con Johnnie, toma un tren para ir a ver a su padre herido. La locomotora que les lleva no es otra que "La General", el orgullo de Johnnie, que está a sus mandos. En mitad del trayecto son atacados por un destacamento de soldados de la Unión, los cuales pretenden hacerse con "La General" pero además se llevan por azares del destino a Annabelle. De un plumazo a Johnnie le arrebatan lo que más quiere en el mundo, su chica y su locomotora. Armándose de valor decide ir tras ellos y rescatarlas de las manos de los nordistas para llevarlas de nuevo a casa, aunque no sabe muy bien cómo.

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Ficha técnica y artística

El Maquinista de la General (The General). EEUU, 1926, 74 min.

Dirección: Buster Keaton

Intérpretes: Buster Keaton, Marion Mack, Glen Cavender

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Crónica de Atticus Finch


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domingo, 23 de septiembre de 2012

Belle de Jour

Comentario de BELLE DE JOUR


Quien lleve siguiendo este blog el tiempo suficiente se habrá dado cuenta de la variedad de títulos comentados, con una alternancia constante de géneros cinematográficos, de épocas y de países de producción. A pesar de que esta bitácora se escribe desde España la verdad es que no suelo incluir muchas películas nacionales, de hecho creo que se pueden contar con los dedos de una mano. Si la memoria no me falla hay dos de Víctor Erice ("El Espíritu de la Colmena" y "El Sur"), una de Luis García Berlanga ("El Verdugo") y poco más. Hoy añadimos a la lista a uno de nuestros directores más internacionales del siglo XX, Luis Buñuel, un autor que por causas de fuerza mayor tuvo que realizar prácticamente toda su obra fuera de su patria natal. Buñuel, desde sus tiempos en la Residencia de Estudiantes de Madrid, ya empezó a interesarse por el séptimo arte, acercándose en sus primeros años al movimiento surrealista con "Un Perro Andaluz" (1929) o al género documental con "Las Hurdes, Tierra sin Pan" (1933). Su segunda etapa cinematográfica la inicia en Méjico a finales de los años 40, a donde se exilió tras la Guerra Civil y la instauración de la dictadura militar franquista. Allí rodaría "Los Olvidados" (1950) y otras cintas que suelen reflejar historias de seres marginales, de injusticia social. En 1961 vuelve a España para rodar "Viridiana", uno de sus grandes títulos que concentra los temas recurrentes a los que volvería durante las siguientes dos décadas: los deseos reprimidos, la moral, los trapos sucios de la burguesía. A pesar de ser un gran éxito de crítica en el extranjero la película no podría verse en los cines españoles debido a la censura de las autoridades. Buñuel volvía a estar en la lista negra del régimen y habría de partir de nuevo, esta vez a medio camino entre Méjico y Francia. En la década de los sesenta llegarían "El Ángel Exterminador" (1962) y "Belle de Jour" (1967), cintas con las que el director ya es reconocido como uno de los grandes cineastas europeos. A partir de entonces sus estrenos se convierten en auténticos acontecimientos culturales, sobre todo en tierras francesas: "Tristana" (1970), "El Discreto Encanto de la Burguesía" (1972) o "Ese Oscuro Objeto del Deseo" (1977) completan una filmografía profundamente personal que en mi opinión solo podía haber salido de un hombre nacido y criado en un país como España.

"Belle de Jour" narra la turbulenta experiencia de Séverine (Catherine Deneuve), una joven burguesa de la clase alta parisina casada con un cirujano de prestigio, el doctor Pierre Serizy. En principio ésta tiene todo lo que se puede desear: un marido al que quiere, ropa, dinero y toda clase de comodidades. Sin embargo Séverine siente una gran frustración interior difícil de explicar, es incapaz de intimar con Pierre y suele tener fantasías eróticas en las que es humillada, azotada y obligada a hacer todo tipo de cosas para ella impensables. Su moral se ve horrorizada ante los deseos reprimidos que guarda y que no se atreve a confesar a nadie. En realidad la joven es digna de un estudio freudiano, ya que debido a traumas infantiles en ella vive una mujer masoquista con tendencias voyeuristas. A raíz de una conversación con un amigo de Pierre, Séverine descubre una casa de citas donde todas sus fantasías pueden hacerse realidad. Tras muchas dudas finalmente decide entrar a trabajar alli por las mañanas, en secreto, bajo el nombre de Belle de Jour, Bella de Día.

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Ficha técnica y artística

Belle de Jour. Francia, 1967, 100 min.

Dirección: Luis Buñuel

Intérpretes: Catherine Deneuve, Jean Sorel, Michel Piccoli

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Crónica de Atticus Finch


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domingo, 16 de septiembre de 2012

Ghost Dog

Comentario de GHOST DOG


"Ghost Dog" es probablemente la película de samuráis más original que he visto nunca, seguramente porque no lo es más que en espíritu. La cinta está dirigida por Jim Jarmusch, el cineasta independiente estadounidense considerado como de culto (peligrosa palabra, desde luego). Personalmente he visto tres trabajos de Jarmusch y ninguno me ha defraudado: el documental sobre Neil Young "Year of the Horse" (entretenida), el viaje tragicómico protagonizado por Bill Murray en "Flores Rotas" (interesante) y la cinta que hoy nos ocupa. Y es que "Ghost Dog" pertenece a esa clase de largometrajes que para mi se sitúan entre el aprobado y el notable pero que gracias a su originalidad y fuerza propia consiguen dejar huella en el espectador. De esta manera uno no las olvida y al pasar el tiempo se las recuerda incluso con afecto. En principio el argumento del largometraje puede espantar a más de uno, ya que la historia trata de un asesino profesional negro que se considera una especie de samurái contemporáneo en la Nueva Jersey de los años 90. Lo que suena algo extravagante sobre el papel resulta funcionar bastante bien en el celuloide (la magia del cine, ya se sabe). Ghost Dog (Perro Fantasma) es el nombre con el que se autodenomina el protagonista, un hombre que creció en las calles y ha terminado por ser asesino a sueldo de la Mafia. Como cualquier otra persona Ghost Dog ha sentido la necesidad de aferrarse a unas creencias, unos valores, para recorrer su azaroso periplo vital. Y él las ha encontrado en la filosofía de vida samurái, el bushido. Además de regirse por este código de conducta el buen hombre se ejercita asiduamente en el arte de la espada, pero además de la katana también tiene un amplio conocimiento en el manejo de toda clase de armas automáticas (algo muy útil para ejecutar sus encargos a cierta distancia de la víctima de turno).

El protagonista de nuestra historia, interpretado por Forest Whitaker ("Bird", "El Último Rey de Escocia"), vive en una pequeña cabaña construida en la azotea de un edificio, a modo de palomar. En este sitio descansa y encuentra la paz espiritual junto a un montón de palomas (unos bichejos asquerosos, por cierto), las cuales usa como mensajeras para comunicarse con el hombre que le encarga las ejecuciones, Louie (John Tormey). Para Ghost Dog Louie es el amo al que pertenece, ya que siente que está en deuda con él después de que éste le salvara de joven en una lucha callejera. Louie forma parte de un clan mafioso italiano de Nueva Jersey y después de varios años ha llegado a asumir la extraña relación que mantiene con su mejor asesino a sueldo, alguien que se mueve como un verdadero fantasma de la noche. La familia criminal de Louie está formada por italoamericanos, unas personas bastante horteras que visten con chándal y cadenas de oro, suelen ser calvos y tener bastante sobrepeso (como la vida misma, si no ver "Los Soprano"). El caso es que Ghost Dog recibe un día el encargo de liquidar a un gángster que se está viendo con la hija del gran jefe, asunto que es ejecutado con su profesionalidad habitual. Sin embargo los jefes de la familia deciden acabar también con Ghost Dog para intentar no verse conectados con el asesinato, algo que podría provocar una guerra entre los clanes de la ciudad. El neo-samurái se da finalmente cuenta de la traición y decide vengarse acabando con toda la familia, pero esto le supone una duda existencial: ¿qué hacer con Louie?

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Ficha técnica y artística

Ghost Dog. EEUU, 1999, 115 min.

Dirección: Jim Jarmusch

Intérpretes: Forest Whitaker, John Tormey, Cliff Gorman

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Crónica de El Maquinista


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domingo, 9 de septiembre de 2012

Los Duelistas

Comentario de LOS DUELISTAS


El pasado 19 de agosto un hombre se encaramó a lo alto de un puente en el puerto de Los Angeles y se arrojó al vacío poniendo fin a su vida de forma contundente. Ese hombre se llamaba Tony Scott y además de ser un director de gran éxito comercial también era el hermano pequeño del realizador británico Ridley Scott. Al leer la noticia pensé en escribir alguna entrada sobre una película de Tony, pero me encontré con el problema de que no había visto ningún título suyo. La verdad es que nunca me había sentido muy atraído por su filmografía, bastante proclive a la pirotecnia visual y a planos no más largos de un segundo. Y eso que algunos de sus trabajos son tan conocidos como "Top Gun", "Amor a Quemarropa", "Marea Roja" o "El Fuego de la Venganza". El caso es que me decidí por su primer largometraje, "El Ansia" (1983), aquella cinta en la que Catherine Deneuve y David Bowie interpretan a dos vampiros burgueses viviendo en el Nueva York de los años 80. Como esta película tampoco me ha entusiasmado me he decantado por poner en el blog la ópera prima de su hermano Ridley, así que todo queda en familia. Y es que los cinco primeros años de la carrera del mayor de los Scott fue para quitarse el sombrero al rodar tres cintas estupendas: "Los Duelistas" (1977), "Alien, el Octavo Pasajero" (1979) y "Blade Runner" (1982), una de las joyas de la ciencia-ficción contemporánea. A partir de este largometraje Ridley estuvo un poco perdido en la irregularidad durante quince años, con alguna salvedad como "Thelma y Louise" (1991). Fue al entrar en el nuevo milenio cuando reapareció con fuerza gracias a su moderna revisión del péplum con "Gladiator" (2000) y desde entonces nos ha venido ofreciendo trabajos medianamente interesantes. Eso sí, su obra magna que retome la senda de "Blade Runner" está todavía esperándose. Por cierto, que la tierra te sea leve Tony, como decían los antiguos romanos. 

"Los Duelistas" es una película de línea argumental bastante particular centrada en los duelos que han de librar dos húsares franceses a lo largo de quince años en el marco de las Guerras Napoleónicas. La acción comienza en Estrasburgo en 1800 cuando el impetuoso oficial Gabriel Feraud (Harvey Keitel) casi mata al sobrino del alcalde en un duelo a espadas. En represalia las autoridades presionan para que Feraud sea arrestado, tarea que le es encomendada a otro húsar, Armand d´Hubert (Keith Carradine). Éste procede a detenerlo en la casa de una dama importante de la ciudad, lo que Feraud se toma como una terrible humillación. El blanco de sus iras
pasa a ser d´Hubert, por lo que en cuestión de minutos el asunto ya es un conflicto personal entre los dos hombres. Feraud, arrastrado siempre por su orgullo, le reta en duelo, a lo que el otro ha de aceptar a regañadientes. Tras varios enfrentamientos inconclusos la guerra obliga a detener su lucha particular hasta que por coincidencias del destino se encuentran a lo largo de los años en diferentes lugares de Europa, ocasiones que Feraud siempre aprovecha para intentar enfrentarse de nuevo y poner fin a su eterno duelo de honor.

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Ficha técnica y artística

Los Duelistas (The Duellists). Reino Unido, 1977, 100 min.

Dirección: Ridley Scott

Intérpretes: Harvey Keitel, Keith Carradine, Edward Fox

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Crónica de Atticus Finch


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sábado, 1 de septiembre de 2012

Toro Salvaje

Comentario de TORO SALVAJE


Tras estrenar "Taxi Driver" en 1976 Martin Scorsese empezó a caer en una espiral destructiva debido al consumo masivo de todo tipo de sustancias y un ritmo de vida caótico. La salud del cineasta se resintió de tal manera que su vida llegó a correr serio peligro y tuvo que ser ingresado en un hospital de Nueva York con graves síntomas. Cuenta Peter Biskind en su estupendo libro "Moteros Tranquilos, Toros Salvajes" que cuando Scorsese estaba postrado en la cama recuperándose Robert De Niro entró en su habitación a leerle la cartilla. En un momento dado salió a colación el guión de un proyecto que el actor llevaba tiempo comentándole, "Toro Salvaje", la historia del boxeador Jake La Motta. En el libro Biskind relata el acaecido de la siguiente manera: "(...) De Niro terminó preguntándole si iban a hacer la película, a lo que Scorsese, tumbado en la camilla, respondió "Sí". Finalmente había encontrado algo que podía engancharlo al personaje: la autodestrucción, el daño gratuito a la gente que lo rodeaba. Y pensó: Jake La Motta soy yo". La puesta en marcha del proyecto supondría un punto de inflexión para que el director neoyorkino empezara su recuperación anímica y terminaría además por convertirse en uno de los largometrajes clave de su filmografía. 

"Toro Salvaje" es la crónica vital de Jake La Motta, un boxeador de naturaleza violenta, posesiva y brutal. El joven La Motta (Robert De Niro) inicia su carrera en los pesos medios durante los años 40 y lucha por hacerse un hueco en este negocio algo sórdido escoltado por su hermano Joey (Joe Pesci). A través de los años su carácter problemático va agrietando poco a poco las relaciones con su familia y llega a amenazar su propio futuro como púgil. Sin embargo a fuerza de ganar duros combates La Motta consigue finalmente títulos, fama y dinero. Pero lo que en principio es una recompensa a sus esfuerzos termina por ser la puntilla que desestabiliza su precario equilibrio emocional. Su comportamiento termina por destruir los lazos con todo su entorno y veinte años después se encuentra apartado de los cuadriláteros con la obligación de volver a empezar de nuevo. La Motta venció a formidables rivales en el ring con la fuerza de los puños, pero tardó largo tiempo en comprender que el combate de su vida lo tenía que librar consigo mismo.

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Ficha técnica y artística

Toro Salvaje (Raging Bull). EEUU, 1980, 129 min.

Dirección: Martin Scorsese

Intérpretes: Robert De Niro, Cathy Moriarty, Joe Pesci

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Crónica de Atticus Finch


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sábado, 25 de agosto de 2012

El Fin del Romance

Comentario de EL FIN DEL ROMANCE
 
 
La verde isla de Irlanda siempre ha intentado diferenciarse de sus vecinos británicos para ganar perfil propio, pero la verdad es que las semejanzas entre ambos países son un hecho bastante palpable. Con la salvedad de ser católicos y republicanos, los irlandeses mantienen costumbres profundamente arraigadas en la forma de vida inglesa, como beber cerveza tibia, jugar al fútbol (o al rugby) y tener como segunda residencia el pub más cercano. Los suelos de sus cuartos de baño también tienen moquetas, el clima no es muy bueno y la calidad de la comida no se puede expresar con palabras, todo muy del estilo de los hijos de la Gran Bretaña. En el cine tampoco hay mucho que resaltar, por aquí conocemos sobre todo a un par de directores interesantes. Por un lado está Jim Sheridan, responsable de tres estupendas colaboraciones con Daniel Day-Lewis: "Mi Pie Izquierdo" (1989), "En el Nombre del Padre" (1995) y "The Boxer" (1998). Por otro está Neil Jordan, realizador de títulos como "Entrevista con el Vampiro" o "Michael Collins", y quien en 1999 se lanzaría a por un relato ambientado en el centro del universo del Imperio Británico, el Londres de la Segunda Guerra Mundial. Que Dios Salve a la Reina y tal.
 
Tras su meridianamente claro título, "El Fin del Romance" narra la aventura amorosa entre el escritor londinense Maurice Bendrix (Ralph Fiennes) y Sarah Miles (Julianne Moore), la esposa de un anodino funcionario de Su Majestad. Mientras ambos viven su romántica historia Londres sufre los bombardeos de la aviación alemana, lo que da un trasfondo dramático muy apropiado al asunto. Fiennes borda una vez más su característico papel de hombre melancólico/atormentado (veáse también "El Paciente Inglés", "El Jardinero Fiel", "El Lector", etc). A su lado le da réplica la no menos brillante (yo diría que más) Julianne Moore mientras Stephen Rea hace de sufrido secundario de lujo. Neil Jordan sabe manejar muy bien las piezas del relato y termina consiguiendo un trabajo realmente estupendo. Y si se puede ver en versión original pues mucho mejor.
 
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Ficha técnica y artística
 
El Fin del Romance (The End of the Affair). Reino Unido, 1999, 102 min.
 
Dirección: Neil Jordan
 
Intérpretes: Ralph Fiennes, Julianne Moore, Stephen Rea
 
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Crónica de Atticus Finch
 
 
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lunes, 20 de agosto de 2012

Marathon Man

Comentario de MARATHON MAN

 
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial una parte importante de los más destacados miembros del aparato nazi fueron apresados por las tropas aliadas o se quitaron antes la vida. Un buen número de científicos alemanes colaboradores del Reich serían por otra parte indultados y llevados como botín de guerra a los Estados unidos y la Unión Soviética por su alto valor estratégico. Alguno, como el profesor Wernher von Braun, llegaría a ser una de las piezas clave del programa espacial norteamericano que desembocaría en la llegada a la Luna con las misiones Apollo. Por último, numerosos cuadros intermedios de las SS y alguna que otra personalidad relevante del nazismo consiguieron burlar el cerco aliado pasando a la clandestinidad en diversos países de Europa y Sudamérica. De esta manera, lugares como Paraguay, Argentina y Brasil se convertirían en un auténtico refugio para criminales de guerra como Joseph Mengele, aunque tanto los cazadores de nazis como los servicios secretos israelíes intentarían seguirles la pista sin descanso. Muchos vivieron sin problemas bajo identidad falsa gozando incluso de una nueva vida bajo la apariencia de respetables hombres canosos, pero con un pasado tremendamente oscuro.

"Marathon Man" es uno de los largometrajes más conocidos de John Schlesinger, director entre otras de "Darling" (1965) y "Cowboy de Medianoche" (1969). La cinta narra la llegada a Nueva York de un antiguo criminal de guerra nazi, el doctor Christian Szell (Laurence Olivier), quien tiene escondida en el país una valiosa colección de diamantes. El botín procede de cientos de familias judías deportadas a campos de concentración en la II Guerra Mundial y ha sido ocultado por Szell durante más de veinte años para poder venderlo. Las fuerzas de seguridad han conseguido seguirle la pista gracias Henry Levy (Roy Scheider), un agente secreto que terminará por involucrar en el caso a su hermano Tom, (Dustin Hoffman). Éste vive ajeno a toda la trama preparando su doctorado en historia y realizando largas carreras por Central Park, ya que es un apasionado de la maratón. De un día para otro se verá inmerso sin saberlo en un complejo caso de criminales y dobles agentes, teniéndo que verse las caras con Szell.

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Ficha técnica y artística

Marathon Man. EEUU, 1976, 125 min.

Dirección: John Schlesinger

Intérpretes: Dustin Hoffman, Laurence Olivier, Roy Scheider

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Crónica de El Maquinista


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sábado, 11 de agosto de 2012

Samurai Rebellion

Comentario de SAMURAI REBELLION


El honor es uno de los sentimientos más nobles que puede albergar una persona y uno de los mayores tesoros, junto con la dignidad, a los que no se debe renunciar nunca. Sin embargo, para que el concepto de honor haga justicia a su nombre éste debe regirse según unos valores coherentes, unos principios sensatos. Como esto es susceptible de variar según épocas y lugares lo común ha sido que la idea de honor se haya desvirtuado y directamente sirva de tapadera para permitir una larga lista de comportamientos aberrantes y salvajadas varias. Una de estas perversiones se urdió en el Japón medieval, donde los señores feudales fueron imponiendo a los samuráis unas normas de actuación que se cimentaban en torno a la reverencial servidumbre que se les debía tributar, sin ningún tipo de margen para disentir. Esto fue poco a poco construyendo unas pautas de comportamiento social en el que el honor del samurái dependía en gran medida de la obediencia incondicional a su señor, un terreno muy propicio para fanatismos y códigos morales ambiguos. Los antiguos caballeros castellanos solían establecer una acertada diferencia entre dos vertientes de vasallaje: la fidelidad, en la que se seguía ciegamente al señor, y la lealtad, que permitía discutir las órdenes dentro de un sincero juramente de obediencia. En el caso de los samuráis el camino de la lealtad podía ser el comienzo de un viaje de no retorno, tal y como plasmaría en pantalla el director nipón Masaki Kobayashi en el excepcional largometraje "Samurai Rebellion" (1967), para la que contaría con el legendario actor Toshiro Mifune en el papel de protagonista.

"Samurai Rebellion" se sitúa en un feudo rural de Japón en el siglo XVIII, en plena era Tokugawa. El país vive desde hace décadas una época de estabilidad bajo la dictadura militar de los Shogun, lo que ha conllevado que los samuráis abandonen los campos de batalla para dedicarse a labores administrativas como funcionarios de sus respectivos clanes. Este es el caso de Isaburo Sasahara (Toshiro Mifune), un veterano samurái que ha servido fielmente al clan durante más de veinte años. Un día le notifican que su señor ha expulsado a una de sus concubinas, la dama Ichi, de la corte y se le ordena que la acoja en su casa para casarla con su hijo mayor, Yogoro. La familia acepta a regañadientes porque supone un importante desaire, pero Ichi resulta ser una dulce muchacha a la que pronto toman cariño. Isaburo se siente feliz al ver que su hijo ha encontrado por carambolas del destino a una buena esposa que pronto le dará una nieta, la pequeña Tomi. Sin embargo, al pasar tres años, un acontecimiento hace tambalear la armonía del hogar, ya que el señor ordena que Ichi vuelva al castillo para integrarse de nuevo en la corte. Ante la incredulidad de las noticias Isaburo y su hijo deciden negarse cortesmente porque no piensan entregar a Ichi como si fuera un saco de arroz desprovisto de sentimientos. Finalmente la muchacha es llevada al castillo mediante engaños y encerrada allí. Los acontecimientos se precipitan y el señor ordena a Isaburo y Yogoro cometer harakiri, pero éstos se niegan y deciden empuñar sus espadas para luchar por su honor y una causa justa. La rebelión ha comenzado.

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Ficha técnica y artística

Samurai Rebellion. Japón, 1967, 128 min.

Dirección: Masaki Kobayashi

Intérpretes: Toshiro Mifune, Yoko Tsukasa, Go Kato

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Crónica de Atticus Finch



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domingo, 5 de agosto de 2012

C.R.A.Z.Y.

Comentario de C.R.A.Z.Y.


Hay algunos países que por diversas razones viven ensombrecidos por sus vecinos, a pesar de ser naciones que por derecho propio deberían ser ejemplo a seguir en muchos ámbitos. Un caso paradigmático es Canadá, la próspera tierra al norte de los Estados Unidos cuyo sistema político y social se sitúa en varios aspectos más próximo a las ideas europeas que a las estadounidenses. En Canadá conviven dos comunidades lingüísticas diferentes, la anglosajona, mayoritaria y que ocupa las tres cuartas partes del país, y la francófona. Pero precisamente por el hecho de hablar francés esta parte oriental del Canadá (el Québec) es la que ha conseguido zafarse mejor del dominio cultural estadounidense. El Canadá anglosajón está en gran parte abducido por la superpotencia del sur, como bien demuestra que la mayor parte de los actores canadienses de habla inglesa se hayan mudado allí, como Donald Sutherland, Sarah Polley o Jim Carrey. En el campo de los directores el asunto está más equilibrado, ya que a pesar de que algunos emigraron a Hollywood hace tiempo (Paul Haggis, James Cameron...) otros han seguido desarrollando su carrera en el país. En este grupo se encuentran autores como David Cronenberg ("Una Historia de Violencia", "Promesas del Este") o el realizador de origen armenio Atom Egoyan ("El Dulce Porvenir", "Ararat"). En el Canadá francófono destacan por su parte Denys Arcand ("Las Invasiones Bárbaras") y recientemente Jean-Marc Vallée, que con "C.R.A.Z.Y." (2005) consiguió rodar un largometraje de repercusión internacional.

"C.R.A.Z.Y." es el relato vital de una familia de Québec a lo largo de dos décadas, de los años sesenta a los ochenta. La historia avanza a través de los ojos de Zac (Marc-André Gordin), uno de los cinco hermanos de la familia que nace el día de Navidad de 1960. Desde su infancia tiene que hacerse un hueco entre sus tres hermanos mayores y luchar por no defraudar las expectativas de su padre (Michel Côté). Para ello cuenta con la ayuda cómplice se su madre (Danielle Proulx), quien es mucho más tierna y cromprensiva con sus hijos. Zac comienza bien pequeño a mostrarse un poco diferente al resto de sus hermanos, siendo más sensible y proclive a jugar con pasatiempos más propio de niñas. Esto dispara las alarmas de su padre que desde entonces lo vigilará para que crezca según su patrón de hombría. Con la adolescencia Zac evoluciona a un chico rebelde apasionado por la música de David Bowie y Pink Floyd, y será entonces cuando empiece a darse cuenta de su orientación sexual soterrada. Esto lo lleva a un constante estado de confrontación consigo mismo al intentar negar esa faceta de su personalidad, temeroso además de herir a su entorno. A pesar de ser católicos practicantes la familia tiene un espíritu muy tolerante y abierto, pero su padre tiene como línea roja la condición de homosexual, algo que le horroriza a pesar de querer con locura a cada uno de sus cinco hijos, Zac incluido.

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Ficha técnica y artística

C.R.A.Z.Y. Canadá, 2005, 127 min.

Dirección: Jean-Marc Vallée

Intérpretes: Marc-André Gordin, Michel Côté, Danielle Proulx

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Crónica de El Maquinista


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domingo, 29 de julio de 2012

En el Calor de la Noche

Comentario de EN EL CALOR DE LA NOCHE


Casi todos los países tienen ciertas diferencias regionales que configuran de algún modo su idiosincrasia interna. En el caso de Estados Unidos se da la curiosa situación de que bajo el paraguas de una fuerte identidad nacional compartida existen al mismo tiempo brechas enormes entre unos territorios y otros, debido sobre todo a las grandes proporciones del país. Poco tiene que ver la tradición progresista de los estados de Nueva Inglaterra (Massachusetts, Maine, Connecticut...) con el llamado Cinturón Bíblico de Kentucky, Tennessee o Misuri, donde el fundamentalismo cristiano y las armas de fuego han moldeado el carácter de buena parte de la población. El espíritu liberal y abierto de la Costa Oeste (California y Oregón) contrasta con el ambiente cerrado y conservador de Tejas y el Sur Profundo (Alabama, Misisipi, Georgia...). Del mismo modo, los estados industriales de los Grandes Lagos (Michigan, Illinois...) no pueden ser más diferentes de las zonas agrícolas que dominan las Grandes Llanuras del Medio Oeste o de los territorios hispanos fronterizos con Méjico, lugares cuya orografía también ha condicionado la evolución de sus habitantes. Y es que EEUU es tan diverso, con tanta variedad de corrientes ideológicas y sociales, que no debería ser juzgado de manera tan simplista como en tantas ocasiones se ve cada día. Un país no se constituye en superpotencia por casualidad, y a ello ha contribuido sin duda alguna el espíritu de unión que se refleja en el lema nacional: E Pluribus Unum (De muchos, uno). 

"En el Calor de la Noche" sitúa al espectador en una pequeña localidad sureña de los Estados Unidos a comienzos de los años 60. El inspector de la policia de Filadelfia Virgil Tibbs (Sidney Poitier) ha vuelto al Sur para visitar a su madre, pero debe esperar durante la noche en el apeadero del pueblo al tren que le lleve finalmente a casa. En esos precisos momentos un ciudadano blanco es asesinado en la localidad y Virgil es detenido como principal sospechoso, básicamente por ser un negro forastero con dinero en la cartera. Al ser llevado a comisaría el sheriff Gillespie (Rod Steiger) comienza el interrogatorio y no sale de su asombro cuando Tibbs le cuenta a qué se dedica en el Norte. Tras confirmar por teléfono la identidad de su sospechoso Virgil queda en libertad aunque su jefe de la policía de Filadelfia le ordena que colabore con las autoridades locales para esclarecer el asesinato. A Tibbs no le parece una buena idea ya que solo quiere salir cuanto antes de ese lugar y al sheriff no le entra en la cabeza que un negro pueda ayudarle en una investigación. Sin embargo, viendo que las circunstancias del crimen le desbordan, decide tragarse su orgullo y pedir la colaboración de Virgil. Juntos formarán una pareja de detectives insólita que habrá de husmear en las profundidades de un pueblo dominado por la industria algodonera, el racismo y los prejuicios arrastrados durante décadas.

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Ficha técnica y artística

En el Calor de la Noche (In the Heat of the Night). EEUU, 1967, 109 min.

Dirección: Norman Jewison

Intérpretes: Sidney Poitier, Rod Steiger, Warren Oates

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Crónica de El Maquinista


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sábado, 21 de julio de 2012

Antes del Amanecer

Comentario de ANTES DEL AMANECER


Desde siempre el hombre se ha parado a reflexionar sobre los intrincados mecanismos que rigen su periplo vital, para lo cual ha buscado respuestas en la filosofía, la ciencia o la religión. Algunos, como los calvinistas en su época, piensan que la vida de cada uno es un meticuloso plan trazado por una fuerza superior donde los hombres no son más que piezas de un tablero sujetos a la voluntad divina. Otros en cambio creen en la capacidad de las acciones individuales para variar el curso de los acontecimientos, pudiendo tener así algo de control sobre su propio destino. Y en el otro extremo se sitúan aquellos que ven todas las cosas como una pura combinación de probabilidades dirigidas por el azar absoluto. La vida es de esta manera una sucesión de múltiples estados posibles que se materializan o no dependiendo de cada pequeña acción individual, tanto voluntaria como involuntaria. Se trata en cierta manera de una extrapolación de la mecánica cuántica al mundo que nos rodea más allá del átomo, todo es regido por un principio de incertidumbre en el que el destino es como una partícula elemental a merced de las probabilidades y las carambolas del entorno que nos rodea.

"Antes del Amanecer" es uno de los trabajos más reconocidos de su director, Richard Linklater, quien en esta película decide explorar las puertas que abren las coincidencias y lo que puede implicar el aprovechar o no las oportunidades que surgen. Jesse (Ethan Hawke) es un joven norteamericano de excursión por Europa que se dirige en tren de Budapest a Viena para coger su avión rumbo a casa. En su mismo vagón viaja Céline (Julie Delpy), una estudiante francesa que vuelve de Hungría tras visitar a su abuela. Ambos entablan fortuitamente conversación y poco a poco la conexión entre ambos se hace patente. Al llegar a Viena Jesse debe despedirse pero en ese momento se le ocurre una idea a la par brillante como absurda. Invita a Céline a bajarse con él y recorrer juntos la capital austriaca durante las horas que faltan para que salga su avión. Ella finalmente acepta y los dos jóvenes comienzan a recorrer las calles de la ciudad mientras conversan y van descubriéndose mutuamente el uno al otro.

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Ficha técnica y artística

Antes del Amanecer (Before Sunrise). EEUU, 1995, 101 min.

Dirección: Richard Linklater

Intérpretes: Ethan Hawke, Julie Delpy

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Crónica de Atticus Finch


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domingo, 8 de julio de 2012

La Cruz de Hierro

Comentario de LA CRUZ DE HIERRO


Si hay un conflicto armado que reine sin discusión en el cine bélico esa es la II Guerra Mundial, ya sea debido a sus titánicas proporciones, trascendencia histórica o por las consecuencias geopolíticas que trajo consigo. Dado que el cine occidental es predominantemente anglosajón es de lógica que la mayoría de las películas que tratan sobre esta guerra lo hayan hecho desde la perspectiva de las potencias aliadas, mientras que el ángulo alemán y japonés ha quedado reducido prácticamente a sus propias producciones. Entre los escasos títulos que se han acercado al bando enemigo están "Tora, Tora, Tora" (Richard Fleischer, 1970), la brillante "Cartas desde Iwo Jima" (Clint Eastwood, 2006) o  "La Cruz de Hierro" (1977), uno de los últimos trabajos del mítico director Sam Peckinpah. Y es que conociendo la fascinación que le producía al realizador norteamericano el explorar el lado más brutal y violento de la condición humana es de extrañar que no se hubiera internado antes en los dominios del cine bélico, sitio a priori ideal para desarrollar sus temáticas recurrentes. En realidad Peckinpah lo que acabaría filmando es un auténtico western de trincheras donde se libra un combate salvaje por la supervivencia, todo impregando por esa atmósfera crepuscular tan característica suya. Básicamente una especie de pandilla salida de "Grupo Salvaje" metidos a soldados de la Wehrmacht.

"La Cruz de Hierro" tiene como escenario la retirada de las tropas alemanas del frente ruso en 1943. Tras haber sido derrotados por el Ejército Rojo en Stalingrado y diezmados por el general invierno, los soldados del Reich abandonan Rusia en un penoso retorno hacia posiciones más seguras, teniendo además que repeler los continuos ataques soviéticos en su retaguardia. Entre las tropas alemanas se encuentra un pelotón comandado por el sargento Steiner (James Coburn), un descreído oficial cuyo espíritu habita a partes iguales entre el nihilismo y el instinto de supervivencia más feroz. Su única meta es mantener a sus hombres con vida a la vez que desprecia todo el aparato jerárquico del ejército. Y nada mejor para reafirmarse en sus ideas que la llegada a su destacamento del capitán Stransky (Maximilian Schell), un refinado oficial de larga tradición militar en su familia. El único objetivo del capitán es hacer méritos en combate para obtener la ansiada Cruz de Hierro, una de las máximas condecoraciones del ejército alemán. De esta manera podrá recibir el mismo honor que su abuelo en la guerra franco-prusiana de 1870 y su padre en la I Guerra Mundial. Sus decisiones y comportamiento harán que inevitablemente choque con Steiner y su pelotón de supervivientes.

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Ficha técnica y artística

La Cruz de Hierro (Cross of Iron). Reino Unido-Alemania, 132 min.

Dirección: Sam Peckinpah

Intérpretes: James Coburn, Maximilian Schell, James Mason

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Crónica de El Maquinista


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domingo, 1 de julio de 2012

Ciudad de Dios

Comentario de CIUDAD DE DIOS


Uno de los mayores desafíos para el desarrollo de cualquier país es la distribución equitativa entre su población de los recursos que genera la tierra. Si el producto interior bruto nos da la idea de la riqueza de un estado en términos absolutos, la renta per cápita es la que proporciona el dato de lo que teóricamente corresponde a cada habitante. Pero para poder juzgar adecuadamente éste último conviene tener a mano el llamado coeficiente de Gini para ver los índices de reparto equitativo real de esa renta. Las posiciones de cabeza suelen estar ocupadas desde hace años por las naciones escandinavas gracias a su tradicional conciencia de la justicia social, la igualdad de oportunidades y la gestión responsable de las arcas públicas. Por contra, una de las regiones con tasas de desigualdad más altas es Latinoamérica, donde el problema en algunos países es ya algo crónico. La concentración de dinero y poder en manos de unas pequeñas élites, sean del color político que sean, han conducido durante décadas a una brecha social que tiene como buen ejemplo las barriadas chabolistas de las grandes urbes sudamericanas. En Brasil las llamadas favelas son desgraciadamente algo tan distintivo del país como su fútbol o los carnavales, y su importancia sociológica queda bien patente cuando dos de las mejores películas brasileñas de la pasada década, "Ciudad de Dios" (2002) y "Tropa de Élite" (2007), tienen como escenario estos lugares.

"Ciudad de Dios" es el trabajo con el que su director, Fernando Meirelles, se da a conocer mundialmente suponiendo también un salto enorme para el panorama cinematográfico sudamericano en general y brasileño en particular. La cinta narra la historia del crimen organizado en la favela Ciudad de Dios, uno de los suburbios de Rio de Janeiro cuyo cuidado y seguridad parece haber sido dejada en manos del Altísimo. La historia abarca desde finales de los años 60 hasta principios de los 80 y es vista desde la perspectiva de dos chavales del barrio, Buscapé y Dadinho. El primero sueña con ser fotógrafo y el segundo con ser el criminal más peligroso de la ciudad, objetivos bien diferentes pero que finalmente les llevará a encontrarse en algún recodo del tiempo. Con el paso de los años Buscapé va sorteando el ambiente criminal de la favela compaginando trabajo y estudios, mientras que Dadinho consigue imponer su ley en el barrio al frente de un pequeño ejército de seguidores bajo el nombre de guerra de Ze Pequeno.

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Ficha técnica y artística

Ciudad de Dios (Cidade de Deus). Brasil, 2002, 130 min.

Dirección: Fernando Meirelles & Kátia Lund

Intérpretes: Alexandre Rodrigues, Leandro Firmino, Phellipe Haagensen

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Crónica de Atticus Finch


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domingo, 24 de junio de 2012

La Colina

Comentario de LA COLINA


Si hay algo que agradezco en las buenas películas de Sidney Lumet es la constancia con la que plantea tres ideas fundamentales. Primero: Lumet aborda temas complejos cuyo tratamiento no es nada sencillo si no se quiere caer en maniqueísmos o lugares comunes. Segundo: Sus protagonistas, y por extensión el espectador, son puestos ante dilemas morales que ponen a prueba su integridad. ¿Debo declarar culpable a una persona si tengo una duda razonable? ("Doce Hombres sin Piedad", 1957). ¿Puedo dejar que un amigo se autodestruya a pesar de batir records de audiencia? ("Network", 1976). ¿Es condenable lanzar una bomba atómica contra tu propio país para evitar la guerra nuclear total? ("Punto Límite", 1964). Y tercero: los valores de la sociedad tienden por inercia a difuminarse, son un puñado de individuos lo que pelean por ellos y hacen que el mundo avance. Así es el cine de Lumet, un puñetazo encima de la mesa para dejar al descubierto los trapos sucios de cada casa. En "La Colina" el realizador estadounidense decide en esta ocasión mostrar una guerra dentro de otra, la que se libra en el interior de una prisión militar gobernada por auténticos seguidores de Kafka.

"La Colina" narra la estancia de cuatro soldados británicos en un penal militar del desierto libio durante la Segunda Guerra Mundial. El lugar es un campo amurallado en medio de la nada donde son enviados aquellos efectivos acusados de insubordinación, deserción del ejército y otras faltas graves. En el grupo de recién llegados destaca Joe Roberts (Sean Connery), cuyo sentido de la dignidad pronto hace que sea el blanco de las iras del sargento Williams (Ian Hendry), un oficial recién incorporado al campo que no duda en aplicar los castigos más brutales a los prisioneros. Entre ellos está el subir y bajar una enorme colina de arena y piedras construida en el centro del patio de la prisión, lo que provoca un enorme desgaste físico debido a las ya de por sí duras condiciones y el calor extremo. El maltrato a los prisioneros finalmente acaba con la vida de uno de ellos y esto hace estallar la convivencia en el penal. Por un lado algunos reclusos liderados por Roberts se marcan como objetivo conseguir las pruebas para denunciar al sargento, mientras que otros oficiales también contrarios con el modo de llevar las cosas deciden dar el paso y enfrentarse abiertamente al mayor del campo (Harry Andrews).

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Ficha técnica y artística

La Colina (The Hill). Reino Unido, 1965, 122 min.

Dirección: Sidney Lumet

Intérpretes: Sean Connery, Harry Andrews, Ian Hendry

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Crónica de Atticus Finch


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domingo, 17 de junio de 2012

Boogie Nights

Comentario de BOOGIE NIGHTS


Entre los jóvenes realizadores norteamericanos que emergieron en la década de los 90 uno de los nombres más destacados es el de Paul Thomas Anderson, poseedor de una filmografía tan interesante como personal. Además de las labores de dirección Anderson también firma los guiones de todos sus trabajos, por lo que lleva la práctica totalidad del peso creativo de sus largometrajes, algo no muy común en Hollywood. Debutó en 1996 con "Sidney", de la cual no puedo decir nada porque no la he visto, pero el salto definitivo llegaría con "Boogie Nights" (1997) y "Magnolia" (1999), por las que recibe amplio reconocimiento de crítica y público. Posteriormente estrena en 2002 la arriesgada "Punch-Drunk Love" (o cómo conseguir que Adam Sandler parezca un actor serio) y su hasta hora más reciente obra, "Pozos de Ambición" (2007), una magnífica radiografía del poder corruptor del dinero y la religión que cuenta con una actuación memorable de Daniel Day-Lewis. Este año volverá de nuevo a las pantallas con el estreno de "The Master", el relato de la creación de una organización religiosa a mediados del siglo pasado en EEUU.

"Boogie Nights" narra el asceno y caída de una estrella del cine erótico a finales de los años 70 y comienzos de los 80, con el trasfondo de los cambios culturales y sociales que se sucedieron en aquella época a través de la perspectiva de su entorno en la industria. Eddie Adams (Mark Wahlberg) es un joven con aspiraciones de triunfar en la vida que trabaja en la cocina de un local nocturno de Los Angeles. Una noche coincide en los lavabos con el reputado director de películas X Jack Horner (Burt Reynolds), quien tras conocerle le ofrece unirse como actor a uno de sus próximos trabajos. Horner utiliza su casa californiana como base de operaciones y es una figura paternal para su equipo técnico y artístico, en el que destaca su actriz fetiche (Julianne Moore). El éxito llega para Eddie y pronto se convierte en la nueva sensación de la industria del cine para adultos, pero al poco tiempo cae en las drogas y rompe relaciones con el entorno de su descubridor. Mientras trata de rehabilitarse todos los personajes sufren en sus carnes el hecho de que los años 80 traen consigo el fin de una época y el comienzo de otra bien distinta.

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Ficha técnica y artística

Boogie Nights. EEUU, 1997, 156 min.

Dirección: Paul Thomas Anderson

Intérpretes: Mark Wahlberg, Burt Reynolds, Julianne Moore

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Crónica de El Maquinista


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sábado, 9 de junio de 2012

Deliverance

Comentario de DELIVERANCE


Mientras escribía la semana pasada la crónica de "Acorralado" empecé a pensar en un tipo de películas que me atraen mucho, aquellas que exploran el comportamiento humano en situaciones límite y los instintos de supervivencia que emergen entonces. Se trata de una vuelta a los orígenes del hombre cazador-recolector, seres acorralados por el entorno o las circunstancias que han de recurrir a la lucha más primaria por sobrevivir en un ambiente hostil. Existe una corriente de cine que empezó a tratar este tema a partir de los años 60, cuando directores como Sam Peckinpah o Arthur Penn pusieron encima de la mesa historias violentas a la par que humanas. Ambos tienen para mi cuatro títulos imprescindibles en este sentido, cada uno con sus matices: "Grupo Salvaje" (1969) y "Perros de Paja" (1971) de Peckinpah, "Bonnie & Clyde" y "La Jauría Humana" de Penn. En esta estela se sitúa "Deliverance" (John Boorman, 1972), palabra que traducida del inglés significa Liberación, en un enigmático sentido que debe de hacer referencia al despertar del lado más animal escondido dentro de cada uno. Esta mítica cinta es probablemente el trabajo más recordado del realizador británico junto a otros dos estupendos largometrajes: "A Quemarropa" (1967), un maravilloso thriller de autor protagonizado por Lee Marvin, y "Excalibur" (1981), la adaptación más conseguida de las leyendas artúricas que huye del historicismo para entregarse de lleno a la vertiente más fantástica del relato.

"Deliverance" es una historia sobre la batalla por la supervivencia que deben afrontar cuatro amigos de Atlanta cuya intención es pasar un fin de semana en los montes Apalaches y bajar en canoa el río Cahulawassee. El grupo lo encabezan el apacible Ed (Jon Voight) y el atlético Lewis (Burt Reynolds), dueños de unas personalidades tan diferentes como complementarias. Tras contratar a un par de lugareños para que les lleven los coches a la desembocadura del río, los cuatro amigos se sumergen en los densos bosques de la región abandonando por completo el mundo civilizado para entrar en los dominios de lo salvaje, tanto a nivel físico como psicológico. Tras el primer día de viaje en canoa llega el punto de inflexión, el grupo es atacado por unos criminales y la tragedia sobreviene. Armados únicamente con el arco de tiro profesional de Ed, todos iniciarán una desesperada lucha por salvar la vida y llegar cuanto antes a la desembocadura del río, que es la personificación del indomable poder de la naturaleza.

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Ficha técnica y artística

Deliverance. EEUU, 1972, 110 min.

Dirección: John Boorman

Intérpretes: Jon Voight, Burt Reynolds, Ned Beatty

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Crónica de Atticus Finch


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domingo, 3 de junio de 2012

Acorralado

Comentario de ACORRALADO


Seguramente más de uno se lleve las manos a la cabeza al ver una película de Sylvester Stallone presidiendo una entrada de este blog, pero si algo he intentado desde que se inició esta bitácora es dejar a un lado los prejuicios y hablar sobre buenos largometrajes independientemente de su procedencia. Las cintas protagonizadas por Stallone desde hace más de treinta años son en su mayor parte bastante lamentables aunque es probablemente el actor de cine de músculo que más ha intentado diversificar su carrera, junto con Arnold Schwarzenegger (éste la diversificó tanto que hasta llegó a gobernador de California). Cierto es que sus incursiones más allá de la acción pirotécnica han sido escasas y casi siempre fallidas, pero también es justo decir que un puñado de sus películas son trabajos interesantes, como la primera entrega de "Rocky" (1976), "Evasión o Victoria" (1981) o "Acorralado" (1982), la cinta fundacional del mito de Rambo. Sin embargo conviene distinguir dos perspectivas bien diferentes del personaje de John Rambo, la de esta primera entrega y la de posteriores secuelas. Estas últimas no eran más que burdos productos que a pesar de poder entretener al espectador con un amplio catálogo de explosiones son objetivamente malas. En ellas Rambo luchaba contra los rusos en la jungla de Vietnam y en los desiertos afganos, muy en sintonía con la ultraconservadora era Reagan de la década de los 80. Incluso hace cuatro años Stallone rescataría de nuevo a su guerrero favorito para una aventura crepuscular en Birmania, esta vez ejerciendo como destructor autónomo. Pero a la primera entrega de la saga hay que hacerle justicia, ya que muestra un enfoque diferente en el que se asiste al drama personal de un veterano de guerra de Vietnam que no ha conseguido reisentarse en la sociedad. La acción no transcurre en lugares lejanos, sino en la montañas del noroeste de Estados Unidos, donde un John Rambo acorralado se echa al monte a hacer frente a los cuerpos de seguridad de su propio país que intentan cazarlo como a un animal herido.

La cinta se sitúa en una pequeña localidad montañosa de EEUU, en el estado de Washington, a donde un forastero vagabundo llega buscando a un antiguo compañero de la Guerra de Vietnam. Se trata de John Rambo (Sylvester Stallone), un ex boina verde que formaba parte de varios comandos de élite durante el conflicto. Su vuelta a la vida civil ha sido traumática, lo que le ha llevado a ser incapaz de asentarse en ningún lugar ni vivir en paz consigo mismo. El ejército de su país lo convirtió en una perfecta máquina de matar y ahora es un juguete roto presa de su pasado. Tras descubrir que su antiguo amigo murió hace tiempo por las secuelas del agente naranja, una de las armas químicas que usaron contra el Vietcong, Rambo decide proseguir su camino a ninguna parte. Pero en su marcha se cruza el sheriff Teasle (Brian Dennehy), que decide interrogarlo por su descuidado aspecto y finalmente mandarlo detenido a la comisaría del pueblo bajo la acusación de desobediencia a la autoridad. Los malos tratos que allí recibe terminan por hacer que Rambo pierda el control y se fugue arrasando todo a su paso. Mientras éste busca refugio en las montañas pronto se lanza un amplio dispositivo de búsqueda y captura, a lo que Rambo responderá poniendo en práctica todo su adiestramiento militar en la lucha de guerrillas.

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Ficha técnica y artística

Acorralado (First Blood). EEUU, 1982, 97 min.

Dirección: Ted Kotcheff

Intérpretes: Sylvester Stallone, Brian Dennehy, Richard Crenna

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Crónica de HAL-9000


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