lunes, 20 de agosto de 2012

Marathon Man

Comentario de MARATHON MAN

 
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial una parte importante de los más destacados miembros del aparato nazi fueron apresados por las tropas aliadas o se quitaron antes la vida. Un buen número de científicos alemanes colaboradores del Reich serían por otra parte indultados y llevados como botín de guerra a los Estados unidos y la Unión Soviética por su alto valor estratégico. Alguno, como el profesor Wernher von Braun, llegaría a ser una de las piezas clave del programa espacial norteamericano que desembocaría en la llegada a la Luna con las misiones Apollo. Por último, numerosos cuadros intermedios de las SS y alguna que otra personalidad relevante del nazismo consiguieron burlar el cerco aliado pasando a la clandestinidad en diversos países de Europa y Sudamérica. De esta manera, lugares como Paraguay, Argentina y Brasil se convertirían en un auténtico refugio para criminales de guerra como Joseph Mengele, aunque tanto los cazadores de nazis como los servicios secretos israelíes intentarían seguirles la pista sin descanso. Muchos vivieron sin problemas bajo identidad falsa gozando incluso de una nueva vida bajo la apariencia de respetables hombres canosos, pero con un pasado tremendamente oscuro.

"Marathon Man" es uno de los largometrajes más conocidos de John Schlesinger, director entre otras de "Darling" (1965) y "Cowboy de Medianoche" (1969). La cinta narra la llegada a Nueva York de un antiguo criminal de guerra nazi, el doctor Christian Szell (Laurence Olivier), quien tiene escondida en el país una valiosa colección de diamantes. El botín procede de cientos de familias judías deportadas a campos de concentración en la II Guerra Mundial y ha sido ocultado por Szell durante más de veinte años para poder venderlo. Las fuerzas de seguridad han conseguido seguirle la pista gracias Henry Levy (Roy Scheider), un agente secreto que terminará por involucrar en el caso a su hermano Tom, (Dustin Hoffman). Éste vive ajeno a toda la trama preparando su doctorado en historia y realizando largas carreras por Central Park, ya que es un apasionado de la maratón. De un día para otro se verá inmerso sin saberlo en un complejo caso de criminales y dobles agentes, teniéndo que verse las caras con Szell.

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Ficha técnica y artística

Marathon Man. EEUU, 1976, 125 min.

Dirección: John Schlesinger

Intérpretes: Dustin Hoffman, Laurence Olivier, Roy Scheider

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Crónica de El Maquinista


Pulsa en la pantalla para ver una escena de "Marathon Man"

4 comentarios:

Möbius el Crononauta dijo...

La era dorada de los thrillers políticos, y "Marathon Man" es uno de sus mejores exponentes.

Excitante film.

saludos

El Bueno de Cuttlas dijo...

Hola Möbius, como bien dices tiene aroma a cine de los 70 bien hecho, representante de un modo de hacer thrillers que se perdió en los 80. Hace unos años Spielberg estrenó la estupenda "Munich", una cinta que recuerda mucho a esa época.

Un saludo

Emilio José Pazos dijo...

Olivier sensacional como szell. Hay una anécdota muy famosa sobre esta película, por el método de interpretación. Dustin, es un actor del método, y de los más trabajadores del mismo. Salía a correr todos los días para simular la voz entrecortada, con la respiración. El cansancio, etc...
Un día, Lawrence Olivier, un actor de la vieja escuela, británica, cansado de ver lo que hacía Hofman, se pone a su lado, después de que viniese de correr, y con voz entre cortada, imitando al cansancio que puede tener un corredor le dice a Hofman, ¿Sabes?, hijo. Hay una cosa que la llaman actuar.
Es una anecdota grandiosa, como la película.

Un saludo.

El Bueno de Cuttlas dijo...

Hola Emilio, je je yo también había leído la anécdota de Olivier y Hoffman (la verdad es que estoy bastante de acuerdo con el primero). Algunos actores de "método" se pasan tres pueblos y hacen salvajadas varias para meterse en el papel. Algo muy común es lo de coger peso, algo que a mi siempre me ha parecido una barbaridad (solo hace falta ver a De Niro en "Toro Salvaje"). En fin, que Lawrence Olivier era un monstruo, punto pelota.

¡Un saludo!