domingo, 13 de julio de 2014

Prisioneros

Comentario de PRISIONEROS
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El director canadiense Denis Villeneuve llevaba activo más de una década en su país pero fue con la premiada "Incendies" (2010) cuando se dio a conocer internacionalmente, gracias a lo cual llamó la atención y fue fichado por Hollywood. Este paso a la meca del cine a veces constituye un arma de doble filo para los directores extranjeros, ya que en ocasiones los estudios los colocan al frente de producciones puramente comerciales que no permiten desarrollar su talento o directamente lo destruye. Villeneuve ha tenido la suerte y la habilidad de no caer en esa trampa y ha debutado en los EEUU con una sobresaliente película que es sin duda uno de los mejores largometrajes estrenados el año pasado: "Prisioneros". Y es que esta cinta se aleja completamente del estilo comercial hollywoodiense gracias al tratamiento que hace de su historia, con el añadido de que además es un thriller, género que sufre habitualmente de tramas facilonas y arquetipos repetidos hasta la saciedad. "Prisioneros" es diferente, se trata de un thriller complejo y oscuro, lleno de aristas, detalles y con dos personajes principales magníficamente construidos. La labor de Villeneuve ha sido alabada por crítica y público y gracias a ello ha podido realizar su siguiente trabajo "Enemy" (2013) manteniendo ese corte independiente dentro de la industria. Un director al que seguir la pista.

"Prisioneros" narra el secuestro de dos niñas en una localidad de Pensilvania el Día de Acción de Gracias. Las familias de ambas pequeñas, vecinas y amigas, se vuelcan en la investigación que emprende la policía para localizarlas. Pronto es detenido un sospechoso llamado Alex Jones (Paul Dano), que conducía una autocaravana por los alrededores del vecindario el día de la desaparición. Ante la falta de pruebas que le incriminen y dada su discapacidad intelectual la policía decide soltarlo, lo que es juzgado incomprensible por Keller Dover (Hugh Jackman), el padre de una de las niñas. Éste está convencido de la culpabilidad de Alex y decide actuar por cuenta propia al margen de las fuerzas de seguridad, lo que terminará provocando su enfrentamiento con el detective David Loki (Jake Gyllenhaal), el responsable de la investigación. Loki es un policía metódico e introspectivo que comienza a obsesionarse con el caso, incapaz de descifrar el laberinto en el que se ha convertido todo el proceso. Los días pasan y las niñas no aparecen, el tiempo se acaba.

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Ficha técnica y artística

Prisioneros (Prisoners). EEUU, 2013, 153 min.

Dirección: Dennis Villeneuve

Intérpretes: Hugh Jackman, Jake Gyllenhaal, Terrence Howard

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Crónica de Atticus Finch

 
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domingo, 6 de julio de 2014

Novecento

Comentario de NOVECENTO














Si bien existen multitud de películas sobre el nazismo, no ocurre lo mismo con las dedicadas al movimiento italiano que daría base ideológica a los partidos totalitarios no marxistas: el fascismo. La ideología creada por Benito Mussolini marcaría el destino de Europa y en especial el de su país, donde gobernaría durante dos décadas como dictador y jefe del Estado. Su némesis en el espectro ideológico opuesto, el comunismo, tampoco ha contado con mucha cinematografía que lo analice. A pesar de compartir elementos esenciales en su concepción de la sociedad (partido único, economía dirigida, autoritarismo) ambos movimientos se enzarzarían en una lucha encarnizada que marcaría la vida social y política italiana en la primera mitad de siglo. Esta confrontación serviría de hilo argumental para una de las grandes epopeyas cinematográficas europeas, dirigida por Bernardo Bertolucci en 1976: "Novecento".

"Novecento" narra las primeras cinco décadas del siglo XX italiano centrándose en la vida de una hacienda del interior del país. El 27 de enero de 1901 muere Giuseppe Verdi, símbolo cultural de la reunificación de Italia, y ese mismo día nacen dos niños en la finca. Olmo Dalcò (Gérard Depardieu), hijo de campesinos, y Alfredo Berlinghieri (Robert De Niro), nieto del patrón. Desde su infancia ambos muchachos desarrollarán una profunda y extraña amistad que no evitará que se enfrenten a lo largo de su vida en el marco de un país en transformación. La explotación de los campesinos, el surgimiento del comunismo, la lucha de clases, la llegada del fascismo y las guerras mundiales marcarán la historia de Italia y su relación personal a través de los años.

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Ficha técnica y artística

Novecento. Italia, 1976, 314 min.

Dirección: Bernardo Bertolucci

Intérpretes: Gérard Depardieu, Robert De Niro, Dominique Sanda

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Crónica de El Maquinista


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domingo, 29 de junio de 2014

El Gran Hotel Budapest

Comentario de EL GRAN HOTEL BUDAPEST
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El cineasta norteamericano Wes Anderson es uno de los pocos directores actuales que a pesar de contar con un estilo profundamente personal ha conseguido asentarse en los circuitos comerciales y mantener una financiación estable para sus proyectos. La mayoría de los cineastas con un sello de autor tan marcado suelen verse abocados a terrenos más independientes y por tanto minoritarios, mientras que Anderson consigue reunir incluso a grandes repartos de estrellas para sus trabajos. Dueño de un estilo particular, con un gran cuidado por el aspecto visual y narrativo, el realizador tejano se ha convertido en los últimos quince años en uno de los autores más curiosos del panorama cinematográfico, dado lo difícil que es clasificar su obra. Sus repartos corales y el uso de actores fetiche han contribuido también a cimentar esa imagen identificable a lo largo de su filmografía como director y guionista con títulos como "Academia Rushmore" (1998), "Los Tenenbauns" (2001), "Life Aquatic" (2004), "Viaje a Darjeeling" (2007), "Moonrise Kingdom" (2012) y "El Gran Hotel Budapest" (2014), sin contar su incursión en la animación stop motion con "Fantástico Sr. Fox" (2009). Un autor a descubrir (o a seguir la pista).

"El Gran Hotel Budapest" es una cinta magistral que relata la peripecia del conserje Gustave H. (Ralph Fiennes) para demostrar su inocencia después de que se le acuse de un asesinato. El señor Gustave trabaja en el emblemático Gran Hotel Budapest de la república de Zubrowka, un pequeño país alpino de Europa Central. En la década de los años 30 el establecimiento vive una época de esplendor, alojando en sus habitaciones a multitud de nobles y artistas, antes de que la guerra que está por venir lo destruya todo. El joven emigrante Zero Mustafa (Tony Revolori) acaba de entrar como botones bajo las órdenes directas del señor Gustave, de cuya mano comienza a descubrir los secretos del oficio. Sin embargo, tras la misteriosa muerte de una de las huéspedes habituales del hotel, los problemas aparecen. La rica heredera ha dejado en su testamento un valioso cuadro a Gustave y la familia le acusa de haberla seducido para hacerse con parte de la herencia. Tras acusarle del crimen, los oscuros intereses que hay detrás de la gran fortuna maniobran para que acabe sus días en prisión, por lo que habrá de unir fuerzas con Zero para salir vivo de la conspiración.

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Ficha técnica y artística

El Gran Hotel Budapest (The Grand Budapest Hotel). EEUU, 2014, 99 min.

Dirección: Wes Anderson

Intérpretes: Ralph Fiennes, Tony Revolori, Adrien Brody

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Crónica de Atticus Finch

 
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sábado, 21 de junio de 2014

Ronin

Comentario de RONIN














Ronin: del japonés "hombre ola", hombre errante como una ola en el mar. Dícese de aquél samurái sin amo que busca un nuevo señor al que servir.
 
Desde esta bitácora hemos defendido a multitud de cineastas y sin lugar a duda John Frankenheimer es uno de los directores más reivindicados en este aspecto. Alguien que rodó un buen puñado de obras magistrales en el primer lustro de la década de los 60 se merecería tener un mayor peso en la memoria del gran público. "Los Jóvenes Salvajes" (1961), "El Mensajero del Miedo" (1962), "El Hombre de Alcatraz" (1962), "Siete Días de Mayo" (1964) y "El Tren" (1964) son cintas de obligado visionado para cualquier amante del buen cine. La puesta en escena y el brillante uso de cámara de Frankenheimer forjarían su sello de identidad en esos años prodigiosos, junto a su actor fetiche Burt Lancaster. Pero después, como tantas otras veces ocurre en el cine, la inspiración desaparece. Durante las siguientes tres décadas, mermado por problemas personales, el realizador estadounidense seguiría ampliando su filmografía pero a base de títulos irregulares, muchos de encargo, en los que apenas queda huella de su genio. Quién iba a decir que en 1998 resurgiría como ave fénix para rodar una soberbia cinta de acción en la que el pulso narrativo vuelve a fluir como antaño. Las buenas películas de acción no abundan, pero cuando se alinean los planetas en la dirección (un Frankenheimer inspirado), en el guión (David Mamet) y en el reparto (Robert De Niro, Jean Reno) el milagro se materializa ante nuestros ojos en forma de celuloide.

"Ronin" narra la historia de un robo por parte de profesionales en el sur de Francia y las consecuencias que de ello resultan. Una mujer perteneciente a una organización desconocida (Natascha McElhone) ha reclutado a cuatro expertos de élite para asaltar un furgón y hacerse con un maletín en concreto, cuyo contenido no les es revelado. La mayoría de ellos proceden de las fuerzas especiales o los servicios secretos de países que han prescindido de sus servicios tras el fin de la Guerra Fría. Ahora son mercenarios, modernos ronin que buscan nuevos amos a los que servir. Entre ellos se encuentran Sam (Robert De Niro) y Vincent (Jean Reno), quienes empiezan a desconfiar de la misión tras descubrir una serie de imprecisiones en el plan. Para colmo el grupo es víctima de una emboscada en París cuando tratan de adquirir armamento, lo que les pone en alerta de que hay más gente interesada en el misterioso maletín. Cuando dan el golpe días después, en Niza, todo el plan salta por los aires y las dudas, traiciones y dobles juegos inundan el ambiente, lo que lleva a Sam y Vincent a unir fuerzas para localizar de nuevo el maletín y desenmascarar a todos los miembros de la función.

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Ficha técnica y artística

Ronin. EEUU, 1998, 116 min.

Dirección: John Frankenheimer

Intérpretes: Robert De Niro, Jean Reno, Natascha McElhone

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Crónica de El Maquinista


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domingo, 15 de junio de 2014

Luces de la Ciudad

Comentario de LUCES DE LA CIUDAD
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El mítico personaje de El Vagabundo (Charlot en España), creado por el genio de Charles Chaplin, se mantuvo activo durante más de dos décadas de gloriosa carrera. En los primeros años su filmografía se basaba en cortos y mediometrajes donde el humor puro era la esencia principal de las obras, pero con el tiempo fue adquiriendo una enorme profundidad disfrazada de sátira. En los años 20 Chaplin ya era capaz de rodar trabajos que combinaban los gags humorísticos con lo dramático, creando un estilo de relato humanista único, como en "El Chico" (1921) y "La Quimera del Oro" (1925). Pero donde llegaría completamente a su apogeo sería en los últimos largometrajes del personaje, "Luces de Ciudad" (1931) y "Tiempos Modernos" (1936), realizadas ya con el cine sonoro plenamente asentado pero en las que el director británico seguía manteniéndose fiel a sus planteamientos mudos. Visto en perspectiva, la creación de Chaplin es un ser humilde lleno de bondad y uno de los personajes más subversivos que haya dado la historia del cine. A través de la comedia, su denuncia social y compromiso con los débiles no deja de asombrar hoy en día.

"Luces de Ciudad" sigue los pasos Charlot, el vagabundo sin hogar. Un día se encuentra con una vendedora de flores ciega, de la cual se enamora perdidamente. Ésta le confunde con un millonario que vive cerca de donde ella tiene su puesto ambulante. Poco después Charlot salva en el muelle a ese mismo millonario, el cuál había decidido poner fin a su vida. Una vez recuperada la cordura le invita a su mansión en forma de agradecimiento y le ofrece multitud de regalos, aunque solamente se muestra así de generoso cuando está algo ebrio. Charlot ve la posibilidad de ayudar así a su amiga ciega, aunque finalmente es echado de la casa del millonario cuando éste se encuentra sobrio. Decepcionado, el vagabundo visita frecuentemente a la florista hasta que un día descubre que ésta va a ser desahuciada si no paga los retrasos del alquiler en dos días. Decidido a evitarlo, se lanza a la ciudad a buscar el dinero que hace falta.

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Ficha técnica y artística

Luces de la Ciudad. EEUU, 1931, 81 min

Dirección: Charles Chaplin

Intérpretes: Charles Chaplin, Virginia Cherrill, Florence Lee

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Crónica de Atticus Finch
 
 
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domingo, 1 de junio de 2014

Los Doce del Patíbulo

Comentario de LOS DOCE DEL PATÍBULO














El cine bélico producido en los EEUU tras la Segunda Guerra Mundial fue en su mayor parte bastante generoso en su planteamiento con las hazañas guerreras realizadas durante la contienda, como es lógico por otra parte. En aquella época las críticas al estamento militar o a la guerra seguían siendo minoritarias en la industria y los escasos autores que optaban por ese camino se movían en las fronteras del sistema (Samuel Fuller con "Casco de Acero") o hacían referencia a otros países (Stanley Kubrick con "Senderos de Gloria). Todo empezó a cambiar en los años 60 y fue entonces cuando el director Robert Aldrich, tras rodar obras reconocidas como "Veracruz" (1954) o "¿Qué fue de Baby Jane?" (1962), aprovechó la ocasión para poner en pie una película totalmente subversiva en su fondo: "Los Doce del Patíbulo" (1967). Una cinta que lanza sus dardos cuidadosamente y con un impecable humor negro, pero que también funciona como una estupenda película de acción bélica. Sus protagonistas no son héroes románticos, sino un grupo de granujas capaces de enormes gestas con tal de salvar el pellejo. Lee Marvin, probablemente el héroe de acción con más estilo de los 60 junto a Steve McQueen, encabeza brillantemente un reparto en el que también sobresale por méritos propios John Cassavetes.

"Los Doce del Patíbulo" narra la misión suicida que le es encomendada al mayor John Reisman (Lee Marvin), un brillante oficial que se ha destacado en las campañas aliadas en Italia pero que no cuenta con las simpatías de sus superiores debido a sus roces con la cadena de mando. Nos encontramos en 1944 y las fuerzas estadounidenses se encuentran en Inglaterra organizando los preparativos del desembarco en Normandía. Gracias a labores de inteligencia el ejército sabe que en pocas semanas se celebrará una reunión de altos mandos nazis en un castillo del norte de Francia, con lo que deciden asignarle a Reisman la misión de infiltrarse en las líneas enemigas y asaltar la fortaleza para liquidar al mayor número posible de oficiales alemanes. Para llevar a cabo una empresa tan arriesgada como sucia Reisman recibe el encargo de reclutar un grupo de doce hombres en una prisión militar. A estos reclusos, los cuales aguardan una cadena perpetua o la horca, se les conmutará la pena si aceptan la misión y vuelven con vida. El reto de convertir a estos hombres en un disciplinado comando de élite en unas pocas semanas se antoja imposible a la mayor parte de los oficiales del ejército, pero Reisman se pone inmediatamente manos a la obra con una determinación tan fuerte como su carácter.

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Ficha técnica y artística

Los Doce del Patíbulo (The Dirty Dozen). EEUU, 1967, 145 min.

Dirección: Robert Aldrich

Intérpretes: Lee Marvin, John Cassavetes, Charles Bronson

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Crónica de El Maquinista


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sábado, 17 de mayo de 2014

Memories of Murder

Comentario de MEMORIES OF MURDER














El cine surcoreano comenzó a llegar con fuerza a nuestro país con el cambio de siglo y durante estos quince años se ha consolidado como la cinematografía asiática más en forma junto a la china, relegando a la japonesa a un segundo plano. Y es que el cine coreano tiene rasgos muy particulares debido a la occidentalización de sus formas, la libertad de sus realizadores y el propio carácter de sus gentes. En Europa han sido tres los directores que con más regularidad y éxito han llegado a nuestras pantallas. Park Chan-Wook, conocido principalmente por su llamada trilogía de la venganza compuesta por "Sympathy for Mr. Vengeance" (2002), "Old Boy" (2003) y "Sympathy for Lady Vengeance" (2005), y que recientemente ha debutado en EEUU con la notable "Stoker" (2013). Kim Ki-Duk, proclive a un ritmo más pausado y habitual en festivales con cintas como "Primavera, Verano, Otoño, Invierno...y Otra Vez Primavera" (2003) o "Hierro 3" (2004). Y para finalizar la terna está Bong Joon-Ho, realizador de la sobresaliente "Memories of Murder" (2003) y "The Host" (2006), y que ahora estrena su último trabajo en los cines: "Rompenieves" (2014). Todos estos autores forman el mascarón de proa de un cine tan diverso como interesante, toda una cinematografía a descubrir.

"Memories of Murder" relata la investigación criminal de una serie de asesinatos reales cometidos en una pequeña ciudad surcoreana a finales de los años 80. Lo rompedor de la propuesta es que la cinta se centra en el proceso policial y no logra desenmascarar al culpable, como se avisa desde el comienzo. David Fincher emularía esta vuelta de tuerca al género en "Zodiac", un thriller donde tampoco se nos ofrecía un final al uso. Nos encontramos en 1986, último año de la dictadura militar, y una segunda joven es encontrada asesinada tras haber sido maniatada y violada. El modo de proceder del asesino es idéntico al de una víctima anterior por lo que se encienden todas las alarmas. El caso está en manos de un detective local y su ayudante, dos auténticos chapuzas acostumbrados a trampear con las pruebas y arrancar confesiones a golpes. Un joven inspector es enviado desde Seúl para ayudarles en la investigación dado el caos y la falta de medios. A regañadientes comienzan a trabajar juntos intentando desentrañar el patrón de conducta del asesino en serie, mientras éste continúa añadiendo víctimas a su colección. Con una puesta en escena sobresaliente, fuertes dosis de humor negro y denuncia social, la cinta es uno de los mejores thrillers que se recuerdan.

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Ficha técnica y artística

Memories of Murder. Corea del Sur, 2003, 130 min.

Dirección: Boon Joon-Ho

Intérpretes: Song Kang-Ho, Kim Sang-Kyung, Kim Roe-Ha

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Crónica de El Maquinista


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domingo, 11 de mayo de 2014

Un Día de Furia

Comentario de UN DÍA DE FURIA














El irregular director Joel Schumacher, antes de despeñarse con su demencial visión de Batman en 1997, rodó a comienzos de los 90 la que probablemente es la mejor película de su filmografía: "Un Día de Furia" (1992). Para ello contaría con un soberbio Michael Douglas que en aquella época se encontraba en la cima de su carrera tras los éxitos de "Wall Street", "Atracción Fatal" e "Instinto Básico". Hoy en día, prácticamente retirado, hay que remontarse hasta el año 2000 para encontrar buenos títulos en los que haya participado ("Traffic" y "Jóvenes Prodigiosos"). La película que hoy nos ocupa es uno de los mejores largometrajes que han tratado la aparición de violencia extrema en la vida de personas aparentemente corrientes. Con los imprescindibles referentes de "Perros de Paja" (Sam Peckinpah, 1971) y "Taxi Driver" (Martin Scorsese, 1976), "Un Día de Furia" retrata el descenso a los infiernos cuando coinciden un cúmulo de circunstancias adversas. Además de contar con su trama argumental principal, la cinta lanza continuos torpedos a la línea de flotación de la sociedad moderna haciendo uso de un brillante humor negro. Una joya a reivindicar.

"Un Día de Furia" narra el colapso mental de William Foster (Michael Douglas), un ingeniero de defensa de Los Angeles con importantes problemas personales y laborales. Atrapado en medio de un atasco insoportable, agobiado por el calor y las obras, decide abandonar su coche y marchar a casa a ver a su hija, a pesar de que tiene una orden de alejamiento. El camino de su autodestrucción ha comenzado. En su viaje a pie a través de la gigantesca urbe se irá encontrando con injusticias cotidianas que ese día van a cortocircuitar su mente y hacer que entre en una espiral de violencia salvaje. A medida que avanza por una ciudad inhumana y decadente se transmutará en una suerte de ángel exterminador del lado oscuro del sueño americano. El veterano policía Martin Prendergast (Robert Duvall), en su último día de servicio, será el encargado de seguirle la pista e intentar detenerle antes de que llegue a su antigua casa.

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Ficha técnica y artística

Un Día de Furia (Falling Down). EEUU, 1992, 112 min.

Dirección: Joel Schumacher

Intérpretes: Michael Douglas, Robert Duvall, Barbara Hershey

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Crónica de Atticus Finch 


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domingo, 4 de mayo de 2014

La Gran Belleza

Comentario de LA GRAN BELLEZA














El decorado de una película, entendido como el entorno que rodea la acción de la misma, juega un papel determinante en el resultado final de la obra. Su interrelación con los intérpretes a través de la cámara del director forma uno de los mimbres básicos del lenguaje cinematográfico. En algunos casos este entorno adquiere personalidad propia y se convierte en parte esencial de los relatos, como ocurre en el western o la ciencia-ficción espacial. El paisaje urbano también ha tenido un gran papel a lo largo de la historia del cine aunque tan solo existen un puñado de ciudades con la suficiente fuerza emocional como para ser coprotagonistas: Nueva York, París, Roma y pocas más. Ésta última, auténtico referente de la civilización occidental y mediterránea en particular, ha sido escenario de numerosos largometrajes míticos, péplums a parte: "Roma, Ciudad Abierta" (1945), "Vacaciones en Roma" (1953), "La Dolce Vita" (1960)... El pasado año, el realizador italiano Paolo Sorrentino consiguió que su último trabajo se uniese a este selecto grupo y de paso nos regaló uno de los mejores títulos europeos de los últimos tiempos: "La Gran Belleza" (2013)

La película narra la vida bohemia de Jep Gambardella (Toni Servillo), un escritor de una única novela convertido en periodista de éxito, quien acaba de cumplir 65 años. Jep vive una existencia de lujo rodeado de una pintoresca fauna urbana en la que se mezclan artistas, políticos, nobles, intelectuales y arribistas de toda clase. Junto a ellos da satisfacción a sus necesidades materiales en numerosas fiestas y eventos, pero sus inquietudes espirituales permanecen sin respuesta en su interior. Y es que Jep, a pesar de ser uno de los centros sobre los que gravita esa alta sociedad romana, observa todo ese espectáculo con distancia, a veces con melancolía. Es un ser condenado a la sensibilidad y en búsqueda permanente, desde su juventud, de la gran belleza.

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Ficha técnica y artística

La Gran Belleza (La Grande Bellezza). Italia, 2013, 142 min.

Dirección: Paolo Sorrentino

Intérpretes: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli

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Crónica de El Maquinista

 
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domingo, 27 de abril de 2014

El Sol del Membrillo

Comentario de EL SOL DEL MEMBRILLO














El caso de Víctor Erice es sin duda uno de los hechos más insólitos del cine español. Que uno de los directores más importantes del panorama nacional haya rodado solo tres películas es algo que genera cierta frustración, sobre todo teniendo en cuenta que el realizador vizcaíno no parece dispuesto a volver a ponerse detrás de las cámaras. Su ópera prima, "El Espíritu de la Colmena" (1973), constituye una de las obras maestras de nuestra cinematografía, en tanto que "El Sur" (1982) es también un trabajo sobresaliente. Quizás sus problemas con los productores a la hora de ver truncados ciertos proyectos haya contribuido también a que Erice abandonara la idea de proseguir su filmografía en solitario. Desde mediados de los años 90 se ha involucrado por el contrario en varios proyectos colectivos a medio camino entre lo cinematográfico y lo artístico. Y es que el estilo de sus dos primeros largometrajes ya dejaba muy claro la visión tan personal que el cineasta tenía sobre las historias que contaba. Con toda seguridad es su tercera y última obra la que va a llevar ese estilo un paso más allá al alejarse por completo de una narración convencional. Hablamos de "El Sol del Membrillo" (1992).

Hay películas que dada su temática conviene acercarse a ellas sabiendo que uno va a visionar algo fuera de lo común y que por tanto no puede medirse con los patrones habituales. "El Sol del Membrillo" es una obra a caballo entre el documental y el experimento cinematográfico, un intento de captar en imágenes el proceso creativo de un artista. Nos encontramos en Madrid en el otoño de 1990. El famoso pintor hiperrealista Antonio López comienza los preparativos de su nueva obra en su estudio de la capital. Quiere pintar el membrillero que él mismo plantó hace años en el jardín del estudio, en concreto lograr captar la luz del sol que se introduce a través de las hojas y los frutos. Erice sigue con su cámara la actividad del pintor desde los preparativos iniciales hasta la conclusión del cuadro, rodando una experiencia audiovisual única. López intenta captar la luz del membrillo en su lienzo, Erice hace lo propio en el celuloide. No es una película convencional. Es la gran belleza.

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Ficha técnica y artística

El Sol del Membrillo. España, 1992, 139 min.

Dirección: Víctor Erice

Intérpretes: Antonio López, María Moreno, Enrique Gran

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Crónica de El Maquinista


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domingo, 20 de abril de 2014

Un Lugar en el Sol

Comentario de UN LUGAR EN EL SOL
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El mundo del cine ha dado un buen número de artistas complejos, atormentados y llenos de conflictos interiores. Sin duda alguna uno de los ejemplos más representativos de este grupo es Montgomery Clift, una de las mayores figuras de la interpretación en la década de los 50. El caso de Clift es especialmente turbador dado el inmenso talento que desplegó durante su carrera mientras en paralelo se iba despeñando rumbo a la autodestrucción. Curtido en el teatro en los años 40, Clift encontró su hueco en Hollywood y rápidamente se convirtió en una de sus estrellas con más repercusión y reconocimiento artístico, junto a Marlon Brando. Su irrupción trajo consigo nuevos cánones para los protagonistas masculinos, ya que fue pionero en la creación de personajes sensibles y melancólicos, alejados de la idea de virilidad predominante en esa época. Sus papeles en "Un Lugar en el Sol" (1951) y "De Aquí a la Eternidad" (1953) cimentaron una carrera profesional con un terrible punto de inflexión en 1956, año en el que Clift sufrió el tremendo accidente de coche que le desfiguró el rostro. A partir de ahí las cicatrices fueron tanto externas como internas y su camino a la perdición se hizo más intenso. No obstante continuaría añadiendo grandes títulos a su filmografía con "El Baile de los Malditos" (1958), "De Repente, el Último Verano" (1959), "Río Salvaje" (1960) o "Vidas Rebeldes" (1960). Su estado de salud se deterioraría de manera drástica hasta que finalmente en 1964 su cuerpo dijo basta, truncando así la vida de un gigante del cine que merece el mayor de los reconocimientos.

"Un Lugar en el Sol" relata la llegada a Chicago del joven George Eastman (Montgomery Clift) y su intento de escalar socialmente desde lo más humilde. George es no obstante sobrino de un rico industrial y gracias a él consigue un puesto como empaquetador en una de las fábricas familiares. Allí conoce a otra empleada llamada Alice (Shelley Winters), con la que empieza un breve romance. Su tío lo invita ocasionalmente a algún evento social, aunque la familia lo considera un advenedizo. En uno de esos encuentros conoce a la bella Angela Vickers (Elizabeth Taylor) y pronto ambos se enamoran. Sin embargo George le oculta su pasada relación con Alice, ya que ésta se encuentra embarazada y le ha presionado para que se casen. Así pues decide llevar dos vidas paralelas con la esperanza de poder alcanzar su sueño y tener al fin un lugar en el Sol. Pero a veces, como a Ícaro, volar cerca del astro rey puede derretir la cera de las alas y conllevar una caída al más profundo de los vacíos.

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Ficha técnica y artística

Un Lugar en el Sol (A Place in the Sun). EEUU, 1951, 122 min.

Dirección: George Stevens

Intérpretes: Montgomery Clift, Elizabeth Taylor, Shelley Winters

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Crónica de Atticus Finch

 
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sábado, 12 de abril de 2014

Rocky

Comentario de ROCKY














Sylvester Stallone es un actor con una filmografía que en su mayor parte no me gusta nada, pero lo suelo defender cuando de manera general se le intenta encasillar como un mero saco de músculos. Y es que Stallone ha tenido unas inquietudes artísticas desde el comienzo de su carrera que no abundan entre los protagonistas del subgénero de acción-esteroide. Ha sido guionista y director de probada solvencia y los dos pilares sobre los que se asienta su carrera (y por los que tiene un hueco en la historia del cine) son buenas películas: "Rocky" (1976) y "Acorralado [Rambo]" (1981). El problema es que ambas se han visto devaluadas por sus lamentables secuelas y la imagen que muchos se hacen del propio protagonista. A pesar de ello es justo reivindicarlas, en particular "Rocky", una cinta rodada desde la honestidad cuya alma pertenece a Stallone por los cuatro costados, al escribir el guión y protagonizarla. El boxeo es un deporte que no me gusta en absoluto, aunque he de reconocer que en el cine es un subgénero muy atractivo que ha dado estupendas películas sobre el sacrificio, la superación y la condición humana. "Rocky" es una de ellas. Ver a Stallone subiendo los escalones del museo de arte de Filadelfia bajo los acordes del monumental tema "Gonna Fly Now" forma sin duda parte de la memoria colectiva de los amantes del cine.

La película narra la historia de Rocky Balboa (Sylvester Stallone),  un joven italo-americano de Filadelfia que se gana la vida humildemente como cobrador de deudas, aunque no se le da bien eso de amenazar a la gente. Rocky es también un boxeador de segunda fila que ha abandonado la esperanza de prosperar en el ring aunque siga acudiendo regularmente a entrenarse. Cierto día conoce a Adrian (Talia Shire), una chica muy tímida que trabaja en una tienda de animales. Tras varios intentos consigue que acepte salir con él, trayendo así algo de luz a su vida. En paralelo, el campeón de los pesos pesados Apollo Creed (Carl Weathers) recibe la noticia de que el púgil con quien iba a enfrentarse en el próximo combate se ha roto la mano, por lo que necesita un sustituto para no cancelar la velada. Sus agentes idean entonces la argucia comercial de dar la oportunidad a un boxeador desconocido para que se enfrente a él. Apollo elige a Rocky, quien recibe la noticia con una mezcla de incredulidad y desconfianza: no quiere convertirse en un monigote de feria para que Apollo se divierta con él. Finalmente accede y comienza entonces una preparación intensiva junto a su antiguo entrenador Mike Goldmil (Burgess Meredith), quien siempre creyó que Rocky podía llegar a la élite si se volcaba en cuerpo y alma al boxeo. Con unas pocas semanas de margen para preparse, Rocky decide aceptar el reto y tratar de combatir con Apollo a su mismo nivel, vender cara su piel para poder entrar de nuevo en la competición y, lo más importante, demostrarse algo a sí mismo.

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Ficha técnica y artística

Rocky. EEUU, 1976, 119 min.

Dirección: John G. Avildsen

Intérpretes: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burgess Meredith

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Crónica de El Maquinista


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sábado, 5 de abril de 2014

Ciudad de Vida y Muerte

Comentario de CIUDAD DE VIDA Y MUERTE
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Japón es con toda seguridad uno de los países más fascinantes que existen y un caso único en la historia moderna. Aislado del resto del mundo hasta el siglo XIX, a excepción de pequeños intercambios comerciales, el país del Sol Naciente viviría su punto de inflexión en 1866 con la Restauración Meiji. Este proceso, una especie de revolución hecha de arriba a abajo, cambiaría profundamente las estructuras sociales y políticas del Estado: eliminación de las dictaduras militares de los shogun, recuperación del poder absoluto en manos del emperador, abolición del sistema feudal (casta samurái incluída) y una occidentalización de la administración. La velocidad con que Japón desarrolló entonces su industria y modernización tecnológica no tiene parangón en la historia, consiguiendo no solamente no ser controlado por las potencias occidentales como ocurrió en el resto de Oriente, sino además ser capaz de iniciar una política expansionista gracias a su poderosa maquinaria bélica. El comienzo del siglo XX marca el punto de no retorno en ese imperialismo nipón basado en el nacionalismo y el culto divino al emperador. Hasta su completa aniquilación en la II Guerra Mundial, Japón iría conquistando tierras por toda Asia oriental: Corea, Indochina, Filipinas y el gran pastel que suponía China. En ésta última invade Manchuria a comienzos de los años 30 hasta que la declaración de guerra total en 1937 supone el desembarco de tropas niponas en todo el país. Ese mismo año cae la capital de la República de China, Nankín.

A la hora de reflejar esta época el cine occidental se ha centrado lógicamente en el periodo que entronca con la II Guerra Mundial, creando grandes cintas como la obra maestra de Terrence Malick "La Delgada Línea Roja" (1998) o el sobresaliente trabajo de Clint Eastwood "Cartas desde Iwo Jima" (2006). Pero la cinematografía oriental ha solido abrir más el arco temporal dejando para la posteridad la monumental trilogía de Masaki Kobayashi "La Condición Humana" (1959) o la cinta que hoy nos ocupa procedente de China: "Ciudad de Vida y Muerte" (2009). De una factura técnica impecable, la película narra la historia de varios personajes durante la batalla de Nankín en 1937. El enfrentamiento entre tropas chinas y japonesas da paso a la conquista por parte de éstas últimas y a una brutal represión de la población civil. La cinta sigue los pasos de un soldado japonés, un maestro de escuela, un combatiente chino y un misionero extranjero, todos ellos habitantes en esos momentos de una ciudad en la que la delgada línea que separa la vida y la muerte es apenas perceptible.

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Ficha técnica y artística

Ciudad de Vida y Muerte (City of Life and Death). China, 2009, 132 min.

Dirección: Lu Chuan

Intérpretes: Liu Ye, Gao Yuanyuan, Hideo Nakaizumi

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Crónica de Atticus Finch



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domingo, 30 de marzo de 2014

Los Puentes de Madison

Comentario de LOS PUENTES DE MADISON
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Durante la década de los 70 y principios de los 80, cuando Clint Eastwood era el paradigma del tipo duro del cine hollywoodiense, pocos podían pensar que un día se convertiría en un realizador de prestigio capaz de abordar exitosamente multitud de géneros. Dueño de una carrera impresionante marcada por su espíritu libre, a contracorriente y profundamente honesto; todo un maverick de la industria. Y eso que Eastwood dio serios avisos de este cambio a finales de los 80, tras rodar el magistral western "El Jinete Pálido" (1985), la biografía de Charlie Parker "Bird" (1988) y "Cazador Blanco, Corazón Negro" (1990). Pero el punto de inflexión definitivo, con unánime aplauso de crítica y público, lo supuso la obra maestra absoluta que es "Sin Perdón" (1992), convertido desde entonces en el western crepuscular y desmitificador por excelencia. Desde entonces Eastwood ha seguido rodando excelentes películas en los últimos veinte años, convirtiéndose por méritos propios en leyenda viva de la historia del cine: "Un Mundo Perfecto" (1993), "Los Puentes de Madison" (1995), "Mystic River" (2003), "Million Dollar Baby" (2004), "Cartas desde Iwo Jima" (2006), "Gran Torino" (2008)... Y por eso muchos le estamos profundamente agradecidos.

"Los Puentes de Madison" arranca en los años noventa cuando dos hermanos vuelven a la casa familiar en Iowa poco después del fallecimiento de su madre, Francesca (Meryl Streep). Entre los diversos papeles encuentran instrucciones precisas para realizar el funeral y una serie de cartas y diarios que les retrotraen tres décadas atrás, a 1965. Ese año, cuando ellos y su padre marcharon cuatro días a la feria estatal de agricultura, su madre conoció a un fotógrafo de National Geographic llamado Robert Kincaid (Clint Eastwood) y se enamoró de él. Francesca nació en Italia, conoció al que sería su marido durante la Segunda Guerra Mundial y con él se trasladaría a una granja del condado de Madison en Iowa. Su vida rutinaria de ama de casa durante los últimos veinte años se ve trastocada por la aparición de Robert, quien llega a la zona para realizar un reportaje fotográfico sobre los puentes del condado. Entre ellos nace una afinidad que pronto desemboca en algo mucho más serio pero de futuro completamente incierto.

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Ficha técnica y artística

Los Puentes de Madison (The Bridges of Madison County). EEUU, 1995, 135 min.

Dirección: Clint Eastwood

Intérpretes: Meryl Streep, Clint Eastwood, Annie Corley

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Crónica de Atticus Finch
 
 
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domingo, 23 de marzo de 2014

El Baile de los Vampiros

Comentario de EL BAILE DE LOS VAMPIROS














Hay personajes del mundo del cine cuya historia personal daría para hacer películas muy interesantes debido a sus peripecias vitales. Dos de mis preferidos son Montgomery Clift, uno de los actores más atormentados que ha dado Hollywood, y el director Roman Polanski. La vida de éste último es ciertamente agitada, empezando por su nacimiento en París en el seno de una familia de emigrantes polacos que volverían a su país antes de estallar la Segunda Guerra Mundial. Perder a su madre en Auschwitz, ver a su padre deportado a Mauthausen y vivir en carne propia el gueto de Cracovia por su condición de judío sin duda marcarían al cineasta, quien décadas después ajustaría cuentas con el pasado al rodar "El Pianista" (2002). A pesar de todo el joven realizador logró sobrevivir y tras debutar en el largometraje con "El Cuchillo en el Agua" (1962) pronto marcharía rumbo a Inglaterra para rodar allí "Repulsión" (1965), "Callejón sin Salida" (1966) y "El Baile de los Vampiros" (1967), donde compartiría plano con la que sería su mujer, la encantadora Sharon Tate. Después Polanski recibió la llamada de los EEUU y allí se trasladó para completar una de sus obras de referencia, "La Semilla del Diablo" (1968), iniciando por otra parte una de las etapas más difíciles de su vida con el asesinato de su esposa y amigos a cargo del clan Mason, la acusación de abuso de menores y una persecución judicial perpetua que le impide pisar suelo norteamericano desde entonces. Pero también existe una carrera paralela de gran cineasta capaz de sobreponerse y rodar obras magistrales como "Chinatown" (1973) o "Tess" (1979), y seguir activo hoy en día a sus ochenta años.

"El Baile de los Vampiros" relara las aventuras en Transilvania del profesor Abronsius (Jack MacGowran) y su ayudante Alfred (el propio Polanski) en su intento de verificar las leyendas sobre la existencia de vampiros. Tras llegar a una posada perdida en las montañas comienzan a indagar entre los lugareños, pero todos se muestran reacios a hablar del asunto a pesar de las señales evidentes que cuelgan por doquier en forma de ristras de ajos. Alfred sigue con resignación al profesor, en parte por miedo y en parte por estar más interesado en las personas vivas, sobre todo las del género femenino. En la posada conoce a la hija del dueño, la hermosa Sara (Sharon Tate) y pronto se queda prendado de ella. Cuando Sara es secuestrada misteriosamente por un noble que habita en un castillo cercano, Alfred decide acompañar al profesor sin vacilar  para rescatarla y llevarla de nuevo a casa. El problema es que corren rumores de que en el castillo no habitan personas normales, sino los llamados no muertos.

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Ficha técnica y artística

El Baile de los Vampiros (The Fearless Vampire Killers). Reino Unido, 1967, 111 min.

Dirección: Roman Polanski

Intérpretes: Roman Polanski, Sharon Tate, Jack MacGowran

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Crónica de El Maquinista


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lunes, 17 de marzo de 2014

Glengarry Glen Ross

Comentario de GLENGARRY GLEN ROSS














El multidisciplinar David Mamet comenzó a emerger en el panorama teatral norteamericano en la década de los setenta y en poco tiempo se consolidó como uno de sus dramaturgos más destacados. Durante los años 80 Mamet empezó también una fructífera carrera en el cine escribiendo varios guiones de éxito como "El Cartero Siempre Llama Dos Veces" (1981), "Veredicto Final" (1982) o "Los Intocables de Eliot Ness" (1987). En los 90 seguiría produciendo guiones como "Ronin" y terminaría por dar el salto a la realización dirigiendo sus propios libretos ("State & Main", "El Caso Winslow"). Una de las piezas teatrales más aplaudidas de Mamet, "Glengarry Glen Ross", sería llevada al cine por James Foley con guión del propio dramaturgo y un reparto estelar. La obra, toda una radiografía de las demenciales prácticas laborales que se llevan a cabo en el mundo empresarial, queda hoy en día como una de sus mejores aportaciones a la cinematografía norteamericana.

"Glengarry Glen Ross" relata los dos días al límite que viven cuatro vendedores de una agencia inmobiliaria de Chicago tras recibir un ultimatum desde la oficina central. En una semana los dos que más vendan conservarán su empleo y los otros dos lo perderán. La noticia se la comunica un miembro de la compañía (Alec Baldwin) que espera motivarles de esta manera para que consigan beneficios rápidamente. Los cuatro hombres encaran la situación según sus circunstancias personales. El veterano Shelley Levene (Jack Lemmon) intenta que su jefe le proporcione nuevas fichas, los datos con los que localizan a clientes potenciales. Ricky Roma (Al Pacino) trata por todos los medios de cerrar un buen trato que tiene a medio hacer y los otros dos compañeros (Ed Harris y Alan Arkin) planean simular un robo en la oficina, hacerse con las fichas nuevas y venderlas a la competencia. En dos días todas sus estrategias se entrecruzarán mientras intentan sobrevivir al ambiente más kafkiano que se pueda imaginar. Tan real como la vida misma.

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Ficha técnica y artística

Glengarry Glen Ross. EEUU, 1992, 120 min.

Dirección: James Foley

Intérpretes: Jack Lemmon, Al Pacino, Ed Harris

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Crónica de Atticus Finch


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