sábado, 30 de julio de 2011

Camino a la Perdición

Comentario de CAMINO A LA PERDICIÓN


Tras debutar en la dirección de forma inmejorable con "American Beauty" (1999), el británico Sam Mendes se enfrentó al desafío de preparar su segundo trabajo con las expectativas muy altas. Para ello decidió llevar a la pantalla una historia de cine negro de corte clásico basada en la novela gráfica "Road to Perdition", un relato cuyo motor principal es el sentimiento de venganza y protección. Mendes conseguiría reunir para la ocasión un elenco de primera categoría encabezado por Tom Hanks y Paul Newman (en su último papel cinematográfico) muy bien escoltados por Jude Law y Daniel Craig en los roles secundarios. El resultado supuso igualar e incluso superar a su ópera prima, ya que "Camino a la Perdición" (2002) se revela como un largometraje monumental que tras una línea argumental principal, la vendetta, esconde tres ejes de relaciones personales muy interesantes basadas en los lazos paterno-filiales. La más importante la conforma el profundo vínculo afectivo entre los personajes de Hanks y Newman, al que se unen los que ambos mantienen con sus respectivos hijos, lo que hace que la película gane muchos enteros en intensidad dramática.

La cinta sitúa al espectador en el interior de un clan mafioso irlandés del norte de los Estados Unidos en la época de la Gran Depresíón de los años 30. Michael Sullivan (Hanks) trabaja como sicario de élite de la organización y es uno de los hombres de confianza del poderoso jefe John Rooney (Newman), quien le aprecia como a un hijo. Gracias a Rooney, que le cuidó cuando era pequeño, Michael ha podido salir de la miseria y construir una familia, lo que le hace sentir un gran afecto y lealtad hacia su patrón. Sin embargo todo sufre un terrible giro cuando el hijo mayor de Michael, que desconoce el oficio de su padre, es testigo involuntario de un crimen perpetrado por el clan, lo que hará que la organización trate de aniquilar a toda la familia para no dejar testigos. Michael consigue escapar con su hijo y decide iniciar una venganza en solitario contra sus antiguos compañeros y garantizar la supervivencia de su primogénito. Perseguidos por un implacable asesino a sueldo (Law), ambos lucharán por esconderse y llevar a cabo la dolorosa vendetta recorriendo un camino que parece llevarles inexorablemente a las tinieblas.

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Ficha técnica y artística

Camino a la Perdición (Road to Perdition). EEUU, 2002, 117 min.

Dirección: Sam Mendes

Intérpretes: Tom Hanks, Paul Newman, Jude Law

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Crónica de El Maquinista



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sábado, 23 de julio de 2011

Patton

Comentario de PATTON


Hace dos semanas hablábamos de un miembro destacado del grupo de importantes directores poco recordados, el estupendo John Frankenheimer, autor de la comentada "Siete Días de Mayo". Hoy esta crónica gira entorno a otro realizador que perfectamente podría encajar en el mismo grupo, el estadounidense Franklin J. Schaffner. Tras foguearse en la televisión, Schaffner debutó en el cine a mediados de la década de los 60 y a los pocos años, en 1968, alcanzó gran éxito con la sobresaliente película de ciencia-ficción "El Planeta de los Simios", protagonizada por el gran Charlton Heston. La consagración académica del director llegaría en 1970 con su siguiente trabajo, la arrolladora incursión en el cine bélico de la mano de "Patton", galardonada con multitud de premios y reconocimientos. Posteriormente, durante los años 70, Schaffner aún llevaría a la pantalla obras notables como el drama carcelario "Papillon" (1973), en el que Steve McQueen y Dustin Hoffman luchan por sobrevivir en un penal de la Guayana francesa, o "Los Niños del Brasil" (1978), sobre la vida oculta del criminal nazi Joseph Mengele escondido en las profundidades de Sudamérica tras la caída de Hitler.

"Patton" es el apabullante retrato de una de las figuras más significativas del ejécito estadounidense de la II Guerra Mundial en el frente europeo, el controvertido general George Patton (interpretado de forma magistral por George C. Scott). En su persona convergen multitud de adjetivos: temerario, consumado estratega militar, impetuoso, políticamente incorrecto, genio y loco en una misma pieza. La cámara sigue sus pasos por los campos de batalla del norte de África en su feroz lucha contra las tropas alemanas y el posterior e implacable avance a través de Sicilia y la Italia peninsular. También su destierro militar a Inglaterra y la posterior reincorporación al frente de los carros de combate que cruzarán la frontera germana. Entre medias se asiste a su atronadora personalidad, la de un hombre de acero venido de otra época, capaz de buscar el emplazamiento de la legendaria batalla de Zama en Túnez para rendir honores, dos mil años después, al guerrero cartaginés Aníbal.

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Ficha técnica y artística

Patton. EEUU, 1970, 169 min.

Dirección: Franklin J. Schaffner

Intérpretes: George C. Scott, Karl Malden, Stephen Young

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Crónica de Atticus Finch



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sábado, 16 de julio de 2011

Brokeback Mountain

Comentario de BROKEBACK MOUNTAIN


Entre los realizadores asiáticos más renombrados del panorama actual nos encontramos con hombres como Zhang Yimou ("El Camino a Casa"), Takeshi Kitano ("Zatoichi") o Wong Kar-Wai ("In the Mood for Love"), autores que en su mayor o total parte han desarrollado su carrera cinematográfica en sus respectivos países de origen. Caso aparte merece Ang Lee, probablemente el cineasta más occidental del extremo Oriente, ya que su trayectoria se ha consolidado sobre todo en los Estados Unidos. Tras iniciar sus pasos a comienzos de los años 90 dirigiendo exitosas películas en su Taiwan natal, como "El Banquete de Bodas" y "Comer, Beber, Amar", Lee pronto atrajo la atención y terminó desembarcando en Norteamérica para dirigir el sobresaliente drama de época "Sentido y Sensibilidad" (1995) y la notable radiografía de la sociedad estadounidense de la década de los 70 en "La Tormenta de Hielo" (1997). Consolidado de forma importante, volvería a China en el 2000 para filmar uno de los mayores portentos del cine de aventuras contemporáneo, la extraordinaria "Tigre y Dragón", que supondría un punto de inflexión en su carrera gracias al enorme éxito académico y popular de la cinta. Así Hollywood le encargaría en 2003 un proyecto tremendamente arriesgado, la adaptación del personaje de comic Hulk, tarea que Lee superaría con nota al conseguir firmar uno de los largometrajes de superhéroes más interesantes que se han visto, con el mérito añadido de que justamente la profundidad dramática del musculoso hombre verde no es precisamente proporcional a su tamaño corporal. Desde entonces Lee sigue compaginando proyectos a caballo entre Asia y América, donde en 2005 rodaría uno de sus más bellos y complicados trabajos, el drama "Brokeback Mountain".

Esta película narra la difícil relación entre dos hombres, Ennis (Heath Ledger) y Jack (Jake Gyllenhaal), desde los años 60 hasta la década de los 80. Ambos se conocen durante una temporada de trabajo en 1963 en las montañas de Wyoming conduciendo rebaños de ovejas a través de los pastos. La amistad que nace entre ellos se va tornando algo más profundo cuando la homosexualidad escondida en su interior va saliendo poco a poco a flote hasta formar un lazo que los atará de por vida. Debido a los prejuicios sociales y el miedo ambos intentarán construir una existencia más convencional cada uno por su cuenta, casándose y teniendo hijos con mujeres a las que quieren (interpretadas respectivamente por Michelle Williams y Anne Hethaway) pero que no terminan de llenarles por completo. De este modo volverán a verse cada cierto tiempo aprovechando las excursiones al lugar donde se conocieron, Brokeback Mountain, lo cual terminará afectando finalmente a todo su entorno.

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Ficha técnica y artística

Brokeback Mountain. EEUU, 2005, 134 min.

Dirección: Ang Lee

Intérpretes: Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Michelle Williams

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Crónica de El Maquinista




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sábado, 9 de julio de 2011

Siete Días de Mayo

Comentario de SIETE DÍAS DE MAYO


John Frankenheimer pertenece a ese grupo de directores no demasiado conocidos por el gran público pero que cuenta con un buen puñado de obras notables y alguna sobresaliente, marcadas con un sello personal que tuvo su mayor esplendor durante los años 60 del pasado siglo. Durante esta década Franhenheimer se convierte en una pieza muy destacable del panorama cinematográfico norteamericano tras iniciar su carrera con "Los Jóvenes Salvajes" (1961) y "El Mensajero del Miedo" (1962), relatos que husmean en el interior de unos personajes densos y complejos. En la primera de ellas iniciaría una fructífera relación profesional con Burt Lancaster, su actor fetiche, al que dirigiría posteriormente en "El Hombre de Alcatraz", "El Tren" y "Siete Días de Mayo". Frankenheimer continuaría realizando largometrajes hasta tiempos recientes aunque sin volver a alcanzar el nivel de su primera época, salvo puntuales excepciones como "Ronin" (1998), paradigma del buen cine de acción.

"Siete Días de Mayo" es un thriller político que relata la cuenta atrás en el intento por desactivar un golpe de estado inminente en los Estados Unidos. Ambientada a comienzos de los años 60, el presidente norteamericano Jordan Lyman (Fredric March) ha decidido poner freno a la carrera armamentística que lleva desarrollándose en el país desde el final de la II Guerra Mundial en el contexto del titánico pulso entre los EEUU y la Unión Soviética por el control del mundo. En plena Guerra Fría y con el fantasma de un posible conflicto nuclear entre ambas potencias, el presidente ha firmado con los rusos un importante tratado de reducción de arsenales con el objetivo de iniciar una nueva etapa menos belicista que pueda abrir las puertas a una coexistencia pacífica. Sin embargo numerosos sectores militares y civiles en Washington consideran el tratado un fallo estratégico incalculable que pone en peligro la propia supervivencia del país, temerosos de que la URSS no respete lo firmado y consiga con el tiempo una superioridad militar invencible. Una de estas personas es el jefe del Estado Mayor James Scott (Burt Lancaster), quien lleva meses presionando al Congreso para torpedear el acuerdo, ayudado por su secretario el coronel Casey (Kirk Douglas). Lo que parece un asunto de dura confrontación política alcanza proporciones inverosímiles cuando Casey descubre poco a poco indicios de que su superior ha traspasado los límites constitucionales al llevar preparando durante semanas un plan oculto para derrocar al presidente en connivencia con destacados jefes militares y altos cargos públicos. Una vez confirmadas sus sospechas decide ponerse en contacto con el presidente Lyman para alertar del peligro inminente y formar un reducido gabinete de crisis que desmantele en secreto la conspiración en un plazo máximo de siete días, fecha para la cual está previsto el fatídico golpe de estado.

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Ficha técnica y artística

Siete Días de Mayo (Seven Days in May). EEUU, 1964, 118 min.

Dirección: John Frankenheimer

Intérpretes: Kirk Douglas, Burt Lancaster, Fredric March

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Crónica de Atticus Finch



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domingo, 3 de julio de 2011

Las Normas de la Casa de la Sidra

Comentario de LAS NORMAS DE LA CASA DE LA SIDRA


Tras alcanzar notable éxito con "Mi Vida como un Perro" (1985) y "¿A Quién Ama Gilbert Grape? (1993), el director sueco Lasse Hallström decidió quedarse definitivamente en tierras norteamericanas para realizar sus siguientes proyectos, al igual que muchos otros cineastas europeos actuales. A pesar de la irregularidad de su trayectoria profesional, algunos de sus largometrajes poseen una gran calidad, caso de "Chocolat" (2000) y sobre todo "Las Normas de la Casa de la Sidra" (1999), excelente cinta que muy probablemente será lo más recordado del autor escandinavo. La película está basada en una novela del reconocido escritor estadounidense John Irving y cuenta con un reparto de intérpretes consagrados (Michael Caine) así como de jóvenes promesas de aquél entonces (Tobey Maguire antes de enfundarse el traje de hombre araña y Charlize Theron demostrando sus buenas dotes como actriz). El resultado se convierte en un profundo y melancólico relato sobre el viaje iniciático del protagonista, no por casualidad llamado Homero, el cual deberá empezar a recorrer su propio camino a través de los senderos de la vida.

El largometraje se sitúa en un apartado orfanato de Maine en los años cuarenta, donde el incansable doctor Wilbur Larch (Caine) y sus ayudantes cuidan de varias decenas de pequeños huérfanos. Tras largos años de estancia en el lugar, Wilbur se considera el tutor de todos ellos pero padre de ninguno, ya que la mayoría de los niños abandonan pronto el orfanato gracias a las visitas de personas que acuden con intención de adoptar. Sin embargo el doctor tiene especial cariño por el mayor de los chicos, Homer (Maguire), un inteligente muchacho cuyo tiempo de adopción ya ha pasado debido a su edad. Wilbur lo considera como un hijo y le instruye en la práctica de la medicina con la esperanza de que algún día pueda tomar el relevo al frente de la institución. Homer, por su parte, a pesar de sentir un profundo afecto hacia sus cuidadores, desea tener la oportunidad de explorar el mundo y cruzar las barreras del orfanato al menos durante un tiempo. Un día decide finalmente hacer las maletas coincidiendo con la visita de una joven pareja para emprender un nuevo camino e intentar conocerse a sí mismo, para así poder decidir si desea volver al único hogar que conoce o si ha de labrarse su propio destino lejos de allí.

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Ficha técnica y artística

Las Normas de la Casa de la Sidra (The Cider House Rules). EEUU, 1999, 126 min.

Dirección: Lasse Hallström

Intérpretes: Tobey Maguire, Charlize Theron, Michael Caine

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Crónica de Atticus Finch



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sábado, 25 de junio de 2011

Ser y Tener

Comentario de SER Y TENER


A pesar de contar con muchas décadas de vigencia cinematográfica, el género documental ha vivido una reciente eclosión a nivel comercial y de reconocimiento por parte del público. El inicio de esta nueva etapa, al menos en España, puede situarse hace unos diez años gracias al éxito de la cinta "Bowling for Columbine", de Michael Moore, un brillante estudio sobre el papel de las armas de fuego en la sociedad estadounidense actual. Su repercusión animaría al autor norteamericano a firmar posteriormente otro controvertido trabajo, "Fahrenheit 9/11", sobre los oscuros mecanismos detrás de la guerra contra el terrorismo internacional emprendida por el presidente Bush. A pesar de caer en una cierta tendencia a acaparar él mismo la pantalla, Moore abriría un importante filón para un género al que cada año se le prestaría mayor atención, estrenándose reconocidos largometrajes de otros autores como "Capturing the Friedmans" o "Una Verdad Incómoda", alegato ecologista del político Al Gore. Reputados directores han hecho también su incursión en este campo, como el alemán Warner Herzog con su "Grizzly Man", la increíble historia del joven que convivía con los peligrosos osos grizzlies en un parque natural de Alaska. En el plano europeo es sin duda Francia la que cuenta con una mayor trayectoria documentalista, tanto de vertiente naturalista ("La Marcha del Emperador", "Océanos") como de ámbito social. Uno de los mejores trabajos realizados en este país al respecto es "Ser y Tener", entrañable y brillante mirada al mundo de la docencia.

La película muestra el trabajo diario de un maestro rural francés hijo de emigrantes españoles, George López, en una pequeña escuela situada en el Macizo Central francés. Su clase está compuesta por niños de cuatro a once años, a los que enseña y transmite sus conocimientos mediante un talento desbordante. Su cercanía, autoridad moral y preocupación por el alumnado lo convierten en una figura respetada de la comunidad, mostrando la esencia y la importancia de la labor docente en la formación académica y personal de sus pequeños alumnos.

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Ficha técnica y artística

Ser y Tener (Être et Avoir). Francia, 2002, 104 min.

Dirección: Nicholas Philibert

Intérpretes: documental

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Crónica de El Maquinista




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sábado, 18 de junio de 2011

Los que no Perdonan

Comentario de LOS QUE NO PERDONAN


La década de los 60 del siglo pasado supuso para el western un punto de inflexión determinante que trazaría una nueva forma de abordar este género desde entonces. Hasta dicha época, durante los años 40 y 50, el western vivió su periodo clásico con heroicos y valientes vaqueros encarnados por grandes mitos del cine (Gary Cooper, John Wayne, James Stewart...), en un esquema narrativo bastante simple con la excepción de algunos largometrajes (por ejemplo "Solo ante el Peligro"). Sin embargo a finales de los 50 el maestro John Ford ya empezó a tratar sus historias desde una óptica más compleja, como en "Centauros del Desierto" (1956), para confirmar su evolución definitiva con "El Hombre que Mató a Liberty Valance" (1962). Por su parte, esta nueva década contempló el surgimiento del director Sam Peckinpah, figura clave en la concepción revisionista del western a través de sus relatos desmitificadores o descarnadamente violentos y oscuros. Esta constante se aprecia a lo largo de su filmografía en títulos como "Duelo en Alta Sierra" (1962), "Grupo Salvaje" (1969) y "Pat Garrett y Billy the Kid" (1973). Su estela la retomaría otro referente del género, Clint Eastwood, para elaborar su propia obra con "El Fuera de la Ley" (1976), "El Jinete Pálido" (1985) y por encima de ellas "Sin Perdón" (1992), cúspide del western crepuscular. Es por tanto a caballo entre estas dos grandes épocas, la clásica y la contemporánea, cuando el consagrado realizador John Huston estrena en 1960 "Los que no Perdonan", una cinta en la que asoman las temáticas más profundas que habrían de cambiar para siempre el maravilloso cine del Oeste.

La película narra la progresiva fractura de una familia de colonos tejanos, los Zachary, dedicados a la ganadería y anclados a la tierra a través de la determinación del hijo mayor (Burt Lancaster). Debido a un oscuro suceso del pasado, su hermana pequeña (Audrey Hepburn) comienza a ser acechada por un extraño jinete que dice buscar venganza y revelar devastadoras verdades. Todo ello comenzará a hacer aflorar los resentimientos, el racismo soterrado y la hipocresía social en la cerrada comunidad donde habitan los Zachary.

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Ficha técnica y artística

Los que no Perdonan (The Unforgiven). EEUU, 1960, 125 min.

Dirección: John Huston

Intérpretes: Burt Lancaster, Audrey Hepburn, John Saxon

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Crónica de Atticus Finch




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sábado, 11 de junio de 2011

El Silencio de los Corderos

Comentario de EL SILENCIO DE LOS CORDEROS


Salvo sorpresas mayúsculas que pueda deparar el futuro podemos afirmar que el director Jonathan Demme será recordado en el universo cinematográfico gracias al sobresaliente trabajo que firmó hace ahora dos décadas, "El Silencio de los Corderos". Y es que en la irregular trayectoria del realizador norteamericano no destacan especialmente más títulos a excepción de la exitosa "Philadelphia" (1993) o algún largometraje reciente de corte independiente. Sin embargo, el personaje de Hannibal Lecter ya contaba con una primera adaptación a la gran pantalla llevada a cabo por un joven Michael Mann en "Manhunter" (1986), aunque sin duda fue la cinta de Demme la que dio reconocimiento mundial al abyecto criminal interpretado con maestría por Anthony Hopkins. Junto al intérprete británico también destacaban en el poderoso reparto unos soberbios Jodie Foster y Scott Glenn encabezando una película que refundaría los códigos del thriller policiaco con la introducción de una carga dramática y tenebrosa desconocida hasta la fecha. Desde entonces se han estrenado multitud de títulos que siguen su patrón, incluyendo las propias (e inferiores) secuelas de la historia rodadas por Ridley Scott ("Hannibal", 2001) y Brett Ratner ("El Dragón Rojo", 2002).

El largometraje narra la investigación sobre un brutal asesino en serie, apodado Buffalo Bill, encargada a la joven agente del FBI Clarice Starling (Foster), brillante licenciada universitaria y experta en conductas psicópatas. Para intentar penetrar en la mente del criminal los superiores de Clarice deciden que acuda a interrogar a uno de los presos más peligrosos del país, el doctor Hannibal Lecter (Hopkins), refinado pero salvaje asesino encerrado en una prisión de máxima seguridad desde hace años. A través de sus sucesivos encuentros se irá tejiendo entre ambos una extraña relación maestro-aprendiz que poco a poco conseguirá proporcionar a Starling las pistas necesarias para ir cercando al implacable Buffalo Bill, que no cesa de actúar.

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Ficha técnica y artística

El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). EEUU, 1991, 118 min.

Dirección: Jonathan Demme

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn

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Crónica de El Maquinista




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domingo, 5 de junio de 2011

Robin y Marian

Comentario de ROBIN Y MARIAN


Las leyendas relativas a la figura del mítico guerrero inglés Robin Hood han contado con un buen número de adaptaciones cinematográficas a lo largo de casi cien años. Probablemente los dos referentes que sentaron las bases de la idea colectiva que se tiene del arquero de Sherwood son las dos versiones de "Robin de los Bosques" (1922 y 1938), la primera protagonizada por la estrella del cine mudo Douglas Fairbanks y la segunda por Errol Flynn. Éste último ha dejado para la posteridad la imagen clásica del héroe, la del caballero que tras ver como Juan Sin Tierra usurpa el trono de Inglaterra en ausencia del rey decide luchar contra él desde su bastión inexpugnable del bosque. Sin embargo también han llegado a las pantallas otros largometrajes que abordan la historia desde perspectivas diferentes o con matices, como el estupendo "Príncipe de los Ladrones" de comienzos de los noventa con Kevin Costner en el papel principal o la reciente refundación del personaje (concepto muy de moda hoy en día) llevada a cabo por Ridley Scott en "Robin Hood" (2010). Entre medias de estas dos grandes etapas tenemos la gran obra de Richard Lester "Robin y Marian" (1976), que se centra en una visión totalmente crepuscular del mito y en la relación sentimental entre el arquero y Lady Marian.

Así pues nos encontramos veinte años después de los acontecimientos que se suelen narrar en la mayoría de las películas. Robin Hood (Sean Connery) lideró en su día la rebelión con Juan Sin Tierra y ayudó a Ricardo Corazón de León a recuperar el trono, instaurando de nuevo la paz. Pero en lugar de quedarse en tierras inglesas con Marian (Audrey Hepburn) decidió seguir a su señor a las Cruzadas en una demencial guerra sin fin. Tras dos largas décadas de combates por Europa Oriental y Palestina, Robin no aguanta más la crueldad de su rey y emprende el retorno a su patria. Una vez de vuelta encontrará con asombro las mismas injusticias a las que creía haber derrotado años atrás y a Marian viviendo en un convento. El tiempo ha pasado para todos y su nombre legendario tan solo lo recuerdan los más viejos del lugar, pero a pesar de ello decidirá refugiarse en el bosque y combatir de nuevo al sheriff de Nottingham junto a sus antiguos seguidores, portando el arco y la flecha hasta el último aliento.

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Ficha técnica y artística

Robin y Marian (Robin and Marian). EEUU, 1976, 106 min.

Dirección: Richard Lester

Intérpretes: Sean Connery, Audrey Hepburn, Robert Shaw

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Crónica de Kodama




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domingo, 29 de mayo de 2011

El Hundimiento

Comentario de EL HUNDIMIENTO


Hasta hace apenas una década los más destacados autores de la cinematografía germana conocidos por estas tierras se remontaban a genios clásicos como Fritz Lang ("Metrópolis") o Ernest Lubitsch ("Ser o No Ser") y a la famosa corriente del expresionismo alemán de los años 20 ("El Gabinete del Doctor Caligari"). Hubo que esperar, salvo casos aislados, a que llegara la generación de los años 70-80 comandada por Wim Wenders ("El Cielo Sobre Berlín", "Paris, Texas") y Werner Herzog ("Aguirre, la Cólera de Dios") para volver a oír sobre el cine alemán. Afortunadamente a comienzos de este siglo ha llegado una nueva ola de interesantes directores con películas excelentes bajo el brazo: "Good Bye Lenin !", "La Vida de los Otros" y "El Hundimiento" son buenos ejemplos de ello. El realizador de esta última, Oliver Hirschbiegel, ya se había fogueado en la televisión de su país rodando capítulos de la serie canino-policiaca "Rex" (la del pastor alemán detective) para dar posteriormente el salto al cine con "El Experimento", que tuvo una notable aceptación, y el largometraje hoy comentado dedicado a la figura de uno de los mayores villanos surgidos de la raza humana, Adolf Hitler.

Y es que "El Hundimiento" no es más que el sobresaliente y estremecedor relato de la caída a los infiernos del Führer y de todo el aparato del régimen nazi en las postrimerías de la II Guerra Mundial. Situados ya en 1945, con la guerra perdida, Hitler se ha recluido en su gran búnker subterráneo de la Cancillería mientras las tropas rusas se encuentran a las puertas de Berlín. Dentro de su escondite, el líder del Reich entra en una espiral de creciente locura ordenando a sus generales movilizar a ejércitos inexistentes y obligando a resistir el ataque soviético hasta el final, a pesar de que su propia guarida está ya siendo alcanzada por la imparable artillería rusa. Sus colaboradores presienten el abismo al que se acercan mientras asisten estupefactos al desmoronamiento del nacionalsocialismo. Por su parte, al otro lado de los muros de hormigón, la población berlinesa se ve abocada al hambre, el frío y la miseria como simples mortales en el auténtico drama wagneriano que se ha desatado sobre la capital alemana y que toca a su fin.

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Ficha técnica y artística

El Hundimiento (Der Untergang). Alemania, 2004, 155 min.

Dirección: Oliver Hirschbiegel

Intérpretes: Bruno Ganz, Alexandra Maria Lara, Ulrich Matthes

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Crónica de El Maquinista




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sábado, 21 de mayo de 2011

La Ley del Silencio

Comentario de LA LEY DEL SILENCIO


A la hora de evaluar la calidad de la obra de un artista en ocasiones hace su aparición algún notorio pasaje oscuro de su vida que ensombrece y distorsiona la opinión sobre su legado. En el caso del cine un ejemplo claro es el de Elia Kazan, uno de los directores norteamericanos más importantes de la década de los 50 y 60, cuyo recuerdo siempre suele ir unido a su participación en la infausta caza de brujas que sacudió Hollywood a comienzos de los años cincuenta. Dentro de las numerosas personalidades cinematográficas que fueron requeridas a testificar en el Comité de Actividades Antiamericanas a instancias del demencial senador McCarthy, Kazan fue uno de los que dio nombres de profesionales que presuntamente simpatizaban con ideas comunistas. En realidad, una mera y brutal purga que condenó al ostracismo a decenas de guionistas, directores y demás trabajadores de la industria. Sin embargo no se puede defenestrar directamente a Kazan sin conocer exactamente la situación que le llevó a cometer ese fatal error, si él mismo sufrió presiones o amenazas para delatar a compañeros. Lo que sí conviene siempre es mantener al margen de la polémica su producción cinematográfica, llena de títulos clave como sus tres colaboraciones con Marlon Brando: "Un Tranvía llamado Deseo" (1951), "Viva Zapata" (1952) y "La Ley del Silencio" (1954). A estos largometrajes se puede añadir la primera aparición de James Dean en "Al Este del Edén" (1955) o las aplaudidas "Río Salvaje" (1960) y "Esplendor en la Hierba" (1961).

No parece de todas formas casual que el tema principal de "La Ley del Silencio" sea la traición y posterior redención a través del personaje de Brando, un humilde estibador que trabaja en los muelles de Nueva York. El negocio en el puerto está controlado por mafiosos que revisan el cupo de trabajadores, las ganancias y que no dudan en recurrir al chantaje o la violencia para sus fines. Terry Malloy (Brando) actúa como topo de la mafia para salvar su propio pellejo hasta que un día contribuye a liquidar al hermano de Edie (Eva Marie Saint), una muchacha por la que Terry comienza a sentirse atraído a la vez que la culpa y los remordimientos van haciendo mella en su interior. Poco a poco, con la ayuda del párroco del barrio (Karl Malden), Terry decidirá plantar cara a los criminales e iniciar una revuelta laboral contra ellos para barrer del mapa a la infame ley del silencio que impera por doquier.

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Ficha técnica y artística

La Ley del Silencio (On the Waterfront). EEUU, 1954, 108 min.

Director: Elia Kazan

Intérpretes: Marlon Brando, Eva Marie-Saint, Karl Malden

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Crónica de Atticus Finch



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sábado, 14 de mayo de 2011

American Beauty

Comentario de AMERICAN BEAUTY


Tras acumular durante años una amplia experiencia como director teatral en los escenarios británicos, Sam Mendes dio el salto a la industria cinematográfica en 1999 con una de las óperas primas más aplaudidas del cine reciente, la sobresaliente "American Beauty". Tras este éxito Mendes volvería a acertar con su segundo trabajo, "Camino a la Perdición" (2002), adaptación de una novela gráfica sobre mafiosos irlandeses en los años 30, que contaría para la ocasión con unos excepcionales Paul Newman y Tom Hanks en los papeles principales. Las siguientes obras del realizador inglés no han tenido sin embargo la misma repercusión, como la fallida cinta bélica "Jarhead" (2005), "Revolutionary Road" (2008) y la reciente "Un Lugar Donde Quedarse" (2009). A pesar de ello Mendes cuenta con las credenciales suficientes como para volver a ofrecer en cualquier momento un nuevo largometraje de gran calidad, aunque lo próximo que vayamos a ver dirigido por él sea la nueva entrega de la saga del espía británico por antonomasia, James Bond.

"American Beauty" supone un viaje al corazón de las tinieblas del sueño americano a través de los ojos de Lester (Kevin Spacey), un frustrado padre de familia que ve toda su vida como una monótona y gris representación de marionetas oxidadas. Junto a su mujer (Annete Bening) y su hija adolescente (Thora Birch) forman una familia más en el típico barrio residencial de clase media en el que viven, un auténtico microcosmos repleto de apariencias y convencionalismos que intentan tapar las realidades que se esconden en el interior de cada casa. La cámara de Mendes se abre paso a través de toda esa maraña para husmear en las glorias y miserias de estas personas mientras el insatisfecho Lester intenta desesperadamente dar un cambio a su rutina para volver a sentirse vivo. Una película en definitiva excelente, desde la dirección al guión pasando por un elenco interpretativo de primera.

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Ficha técnica y artística

American Beauty. EEUU, 1999, 122 min.

Dirección: Sam Mendes

Intérpretes: Kevin Spacey, Annete Bening, Thora Birch

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Crónica de El Maquinista




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viernes, 6 de mayo de 2011

Escenas para Recordar

Comentario de ESCENAS PARA RECORDAR


Sin que sirva de precedente hoy este humilde cronista sale a la palestra para dedicar una entrada a una serie de escenas en respuesta a un amistoso desafío cinematográfico que me ha propuesto mi colega bloguero Piru (Cine: bélico, western, negro). El juego consiste en elegir una serie de escenas de películas para las diferentes categorías que me ha planteado. Mis elecciones no las considero ni mucho menos las mejores, primero porque no creo que se deba utilizar este adjetivo en el mundo del cine (ni en casi nada) y en segundo lugar porque hay tantos títulos a elegir que es imposible hacer una lista justa. Sin embargo los largometrajes que menciono sí que me parecen excelentes en sus categorías, así que allá vamos y espero que os gusten.

- Escena más graciosa: El humor que inunda "EL GRAN LEBOWSKI" (Hermanos Coen, 1998) es sin duda un humor negro y especial, lleno de un buen puñado de escenas kafkianas y delirantes, como es aquella en la que El Nota (Jeff Bridges) y su amigo Walter (John Goodman) improvisan en el coche un plan para cambiar el dinero del rescate que deben entregar por la ropa sucia de éste último. Surrealista.

- Escena más alegre: Aunque la película sea melancólica y aventurera, hay en "DOS HOMBRES Y UN DESTINO" (George Roy Hill, 1969) una preciosa escena en la que Paul Newman y Katharine Ross van juntos en bicicleta al ritmo de "Raindrops Keep Fallin' on My Head" que es sencillamente alegría pura de vivir.

- Escena más triste: La soledad más absoluta en un pueblo perdido de Tejas se refleja de forma demoledora pero impecable en el momento en el que el joven interpretado por Timothy Bottoms pierde a su amigo atropellado por un camión en la obra maestra de Peter Bogdanovich "LA ÚLTIMA PELÍCULA" (1971).

- Escena más agridulce: A medio camino entre la tragedia y la comedia se sitúa el dilema de Nino Manfredi de presentarse a las oposiciones a verdugo empujado por la necesidad y la presión de su suegro Pepe Isbert. Es la España mísera pero digna radiografiada con virtuosismo por Luis García Berlanga en "EL VERDUGO" (1963).

- Escena más rara: Las hay todavía más confusas, pero "MULHOLLAND DRIVE" (David Lynch, 2001) es un perfecto exponente de casi todo el cine de Lynch, raro en sí mismo.

- Escena más perturbadora: Cuando Bruce Willis descubre al final de "DOCE MONOS" (Terry Gilliam, 1995) que sus sueños en el presente antes de viajar en el tiempo son recuerdos de su pasado y que sus acciones están desencadenando los acontecimientos futuros que en teoría tenía que evitar, entonces todo tiene un perfecto y perturbador sentido. Casi tanto como el monolito de Stanley Kubrick y su odisea espacial.

- Escena de más suspense: El primer encuentro entre Jodie Foster y Anthony Hopkins en "EL SILENCIO DE LOS CORDEROS" (Jonathan Demme, 1991) en un oscuro pasillo de la prisión de máxima seguridad pone en vilo incluso a los ladrillos de las paredes.

- Escena más aterradora: Al pequeño hijo de Jack Nicholson en "EL RESPLANDOR" (Stanley Kubrick, 1980) le gusta recorrer las desiertas e inquietantes salas del hotel en su triciclo mientras la cámara le sigue a sus espaldas, por lo que nunca se sabe quién o qué puede aparecer al doblar la siguiente esquina.

- Escena más romántica: Aunque para los más ortodoxos no sea romántica al uso, la deliciosa escena de patinaje entre Natalie Portman y Thimothy Hutton en "BEAUTIFUL GIRLS" (Ted Demme, 1996) es el perfecto ejemplo del amor platónico e inalcanzable.

- Escena con mejor diálogo: No me entusiasma mucho "PULP FICTION" (Quentin Tarantino, 1994), pero he de reconocer que la conversación en la cafetería entre John Travolta y Samuel L. Jackson sobre los huevos con bacon y los animales poco higiénicos es una proeza de ingenio.

- Mejor escena sin diálogo: En "EL ESPÍRITU DE LA COLMENA" (Víctor Erice, 1973), una pequeña Ana Torrent desayuna junto a su padre Fernando Fernán Gómez mientras este observa en silencio su reloj, el cual ha aparecido en el bolsillo de un fugitivo abatido la noche anterior por la Guardia Civil. El cómo llegó allí lo empieza a entender cuando su mirada se cruza con la de su hija, sin que una sola palabra salga de sus bocas.

- Escena con mejor pelea: La lucha a espadas entre el maestro Chow Yun-Fat y la aprendiz Zhang Ziyi encaramados a las copas de los árboles de un bosque de bambú en la sobresaliente aventura que es "TIGRE Y DRAGÓN" (Ang Lee, 2000). Épica y lirismo fundidos en el mismo combate.

- Mejor escena musical: No soy un gran aficionado al género musical, así que mi margen de maniobra no es muy amplio. Elijo a Gene Kelly aguantando el chaparrón paraguas en mano en "CANTANDO BAJO LA LLUVIA" (Stanley Donen & Gene Kelly, 1952). Por cierto que según tengo entendido después de filmar la escena agarró un constipado impresionante, lo que le hace ganar puntos.

- Mejor escena de baile: Aunque a los puristas pueda no gustarles me quedo con el precioso y entrañable baile español entre Buzz Lightyear y Jesse al final de la excepcional "TOY STORY 3" (Lee Unkrich, 2010), al ritmo de "Hay un amigo en mi" cantado por los Gipsy Kings.

- Mejor discurso: Cuando Gregory Peck se levanta para hablar en el juicio en defensa del campesino negro acusado asistimos a una clase magistral de humanismo, coherencia y razón. Es su personaje clave, el paradigma del hombre bueno llamado Atticus Finch, en la obra maestra de Robert Mulligan "MATAR A UN RUISEÑOR" (1962).

- Mejor comienzo: La cámara de Orson Welles va adentrando magistralmente al espectador desde la siniestra puerta de entrada a la mansión Xanadú hasta la habitación donde los labios de Charles Foster Kane emiten el enigmático Rosebud en "CIUDADANO KANE" (Orson Welles, 1941).

- Mejor muerte: La llegada de la muerte nunca se puede considerar algo bueno en sí mismo, pero sí la forma de filmarlo. Elijo la melancólica y emocionante muerte de James Caviezel en la batalla de Guadalcanal cuando se ve rodeado de soldados japoneses que le gritan que se rinda. Primer plano del hombre que libra su propia guerra, intento de levantar el fusil y tiro que le atraviesa, fundido a negro y vuelta al paraíso de las aguas claras nadando entre niños. Es la obra maestra de Terrence Malick "LA DELGADA LÍNEA ROJA" (1998).

- Mejor clímax: El final del duelo a espadas láser entre Darth Vader y Luke Skywalker en "EL IMPERIO CONTRAATACA" (Irvin Keshner, 1980), con unos diálogos demoledores y certeros. La lucha de los dos lados de la Fuerza, el bien contra el mal, hecha cine.

- Mejor final: Cuando Humphrey Bogart ve finalmete despegar el avión de su querida Ingrid Bergman descubre que en el fondo es un sentimental y que ese puede ser el comienzo de una gran amistad con Claude Rains, en "CASABLANCA" (Michael Curtiz, 1942).

-Escena que nunca debió ser filmada: Podría haber elegido unas cuantas de David Cronenberg cuando al director canadiense le gustaba hacer productos dignos de serie Z, pero creo que lo mejor es que las escenas que no debieron ser rodadas se queden olvidadas en el pozo y no las mencionemos. Ese será su castigo.

- Mejor escena: Cuando Clint Eastwood empuña su viejo fusil y entra al saloon en busca de venganza acompañado por el sonido del trueno en "SIN PERDÓN" (Clint Eastwood, 1992), vemos en todo su esplendor las luces y las sombras del ser humano, los recovecos y las cicatrices que forjan la personalidad de un héroe y un villano. Para quitarse el sombrero, nunca mejor dicho.

Estas han sido mis elecciones, espero que os haya gustado la entrada y que hagáis todos los comentarios que se os ocurran. Me ha llevado bastante tiempo y trabajo escribir estas líneas. El próximo fin de semana volveremos al formato habitual con el comentario de una nueva y estupenda película. Hasta entonces.


Meditado por El Bueno de Cuttlas

sábado, 30 de abril de 2011

Un Hombre para la Eternidad

Comentario de UN HOMBRE PARA LA ETERNIDAD


El cine histórico ha encontrado desde hace muchas décadas una inagotable fuente de inspiración en los reinados de varios monarcas de Europa Occidental, los cuales ofrecen fascinantes historias llenas de épica, romance y traición, según los casos (y a veces todo junto). Dentro de las cinematografías anglosajonas lo más habitual ha sido recurrir a los avatares regios de Inglaterra y Escocia, relegando a españoles y franceses a un segundo plano o directamente en el papel de villanos. No obstante, existen numerosos y excelentes largometrajes que se centran únicamente en el interior de la corte inglesa, husmeando en sus propias grandezas y miserias. Dejando a un lado la abundante producción basada en obras literarias de Shakespeare, sin duda uno de los reinados que con más regularidad ha sido llevado a la gran pantalla es el de Enrique VIII, famoso por sus turbulentos acontecimientos políticos y religiosos. Uno de estos casos lo constituye la sobresaliente película "Un Hombre para la Eternidad", dirigida en 1966 por Fred Zinnemann, autor de importantes títulos como "Solo ante el Peligro" (1952), "De Aquí a la Eternidad" (1953) o "Chacal" (1973).

La cinta de Zinnemann narra el ascenso y caída de uno de los personajes más relevantes del reinado de Enrique VIII, el humanista Tomás Moro, autor de la célebre "Utopía". Moro, interpretado formidablemente por Paul Scofield, es un reputado hombre de leyes que gracias a su habilidad política y su buen hacer ha escalado puestos en la corte del monarca hasta alcanzar el puesto supremo de Lord Canciller, lo que supone ser el brazo derecho del rey. Sin embargo todo empieza a resquebrajarse cuando Enrique pretende obtener del Papa la anulación de su matrimonio con la reina Catalina de Aragón para así poder desposarse con la ambiciosa Ana Bolena. Ante la negativa de la máxima autoridad de la Iglesia católica, el monarca amenaza con romper la obediencia a Roma proclamándose él mismo líder religioso del país, lo que convertiría a Inglaterra en un país protestante. Toda la corte claudica ante el temerario propósito de Enrique salvo Moro, a quien sus profundas convicciones espirituales le impiden aceptar el plan del rey, además de considerarlo contrario a la Ley del reino. Esto provocará su caída política y una incansable persecución legal instada por el monarca para que el Parlamento lo declare culpable de alta traición.

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Ficha técnica y artística

Un Hombre para la Eternidad (A Man for All Seasons). EEUU, 1966, 120 min.

Dirección: Fred Zinnemann

Intérpretes: Paul Scofield, Vanessa Redgrave, Robert Shaw

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Crónica de Atticus Finch




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sábado, 23 de abril de 2011

La Huella

Comentario de LA HUELLA


Tras el duro golpe que supuso el batacazo económico de "Cleopatra" (1963), el director Joseph Mankiewicz tardaría unos años en volver a ponerse detrás de las cámaras. Sin embargo, sus dos últimos largometrajes, "El Día de los Tramposos" (1970) y "La Huella" (1972), suponen unos títulos excelentes con los que el reputado autor norteamericano se despediría del cine. Anteriormente, a lo largo de la década de los 50, ya se había consolidado con cintas ampliamente reconocidas como "Eva al Desnudo" (1950), "Julio César" (1953) o "De repente, el Último Verano" (1959); películas todas ellas en las que la labor interpretativa de sus actores jugaba un papel determinante. Esto también ocurre con especial énfasis en "La Huella", ya que ésta se basa en una obra teatral y Mankiewicz dispone únicamente de dos personajes encerrados en una decadente mansión, encarnados por los formidables Lawrence Olivier y Michael Caine. A través de un meticuloso guión, el director va desarrollando una atmósfera cada vez más opresiva con una puesta en escena perfectamente estudiada a la vez que ambos actores mantienen un duelo interpretativo de altura.

El largometraje narra la batalla psicológica que entablan Andrew Wyke (Olivier), afamado escritor de novelas de misterio, y el próspero empresario Milo Tindle (Caine), dueño de una cadena de peluquerías. Ambos se reúnen en la mansión campestre del primero para discutir ciertos asuntos personales, ya que la mujer del escritor está manteniendo un romance no muy secreto con el joven Milo. A Wyke poco parece importarle la aventura de su esposa, aunque en el fondo siente como un golpe a su orgullo el ver a un advenedizo peluquero ocupar su lugar. Con la excusa de resolver algunos aspectos económicos que podrían ser beneficiosos para ambos, el escritor le propone a Milo participar en un ingenioso plan que poco a poco irá convirtiéndose en una desquiciada espiral de destrucción mutua.

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Ficha técnica y artística

La Huella (Sleuth). EEUU-Reino Unido, 1972, 138 min.

Dirección: Joseph Mankiewicz

Intérpretes: Lawrence Olivier, Michael caine, Alec Cawthorne

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Crónica de El Maquinista




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domingo, 17 de abril de 2011

Regreso al Futuro

Comentario de REGRESO AL FUTURO


Los viajes en el tiempo han sido un recurso narrativo utilizado con frecuencia en cintas de diversos géneros cinematográficos, pero con especial relevancia en el campo de la ciencia-ficción. La aproximación al tema también ha contado con multitud de enfoques diferentes, desde la adaptación de la clásica máquina del tiempo de H. G. Wells ("El Tiempo en sus Manos", 1960) hasta los enigmáticos pasadizos espacio-temporales a través del Universo ("El Planeta de los Simios", 1968). Si bien en varios largometrajes el viaje en el tiempo sólo actúa como mera excusa para el desarrollo de la acción, en otros su repercusión condiciona todo el tejido narrativo de la historia, creando fascinantes paradojas como en "Terminator" (James Cameron, 1984) o especialmente en "Doce Monos" (Terry Gilliam, 1995), una de las obras más brillantes que se hayan realizado sobre esta temática. Por otro lado, la versión más abiertamente aventurera y cómica está presente en la película "Regreso al Futuro", que fue puesta en marcha por un joven Robert Zemeckis apadrinado por Steven Spielberg allá por la década de los años 80.

La cinta, ubicada en 1985, sigue la azarosa peripecia en que se verá envuelto Marty McFly (Michael J. Fox), un típico adolescente norteamericano de clase media que viste vaqueros, deportivas blancas y chalecos con hombreras. Su sueño consiste básicamente en ahorrar para comprarse una ranchera y graduarse en el instituto, pero afortunadamente Marty se distingue del resto del rebaño gracias a su amistad con un peculiar científico, el eminente Dr. Emmett Brown (Christopher Lloyd). Éste ha conseguido construir una máquina del tiempo con un automóvil DeLorean y un poderoso invento, el condensador de fluzo, que funciona con plutonio robado a los libios. Sin embargo, durante un experimento con la máquina, se produce un grave accidente y Marty es teletransportado en solitario treinta años atás en el tiempo, a 1955. Sin saber cómo volver a su época, el joven McFly tendrá que encontrar al profesor Brown de entonces, convencerlo de que procede del futuro y que lo ayude a regresar a casa.

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Ficha técnica y artística

Regreso al Futuro (Back to the Future). EEUU, 1985, 116 min.

Dirección: Robert Zemeckis

Intérpretes: Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson

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Crónica de HAL-9000



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sábado, 9 de abril de 2011

Million Dollar Baby

Comentario de MILLION DOLLAR BABY


La carrera artística de Clint Eastwood supone un muy interesante ejemplo de cómo un actor popular ha conseguido a través de los años derribar los muros de los prejuicios y reivindicarse como un autor de primera fila, probablemente una de las mayores leyendas vivas del cine norteamericano. El éxito comenzó, paradojas del destino, en el sureste de España a mediados de los años 60, lugar donde Eastwood rodaría bajo las órdenes de Sergio Leone la excelente trilogía western compuesta por "El Bueno, el Feo y el Malo", "La Muerte Tenía un Precio" y "Por un Puñado de Dólares". Convertido en icono gracias a su poncho y su mirada de granito, el bueno de Clint se consagraría como el paradigma del hombre duro tras el estreno en EEUU de "Harry el Sucio" (Don Siegel, 1971) y sus posteriores secuelas. Durante la década de los 70 llegarían las estupendas "El Fuera de la Ley" (dirigida por él mismo) o "Fuga de Alcatraz", pero no es hasta finales de los 80 cuando Eastwood da el paso definitivo en su apuesta por la dirección, a partir de la sobresaliente "El Jinete Pálido" (1985). La confirmación definitiva, tanto de público como de crítica, llegaría siete años más tarde con "Sin Perdón", obra capital del autor y una de las cumbres del western crepuscular. Ya plenamente reconocido, Eastwood ha seguido añadiendo a lo largo de los últimos veinte años importantes títulos a su filmografía de actor/director, como "Los Puentes de Madison", "Mystic River", "Cartas desde Iwo Jima" o "Million Dollar Baby".

Este último largometraje recorre la historia del atormentado entrenador de boxeo Frankie Dunn (Eastwood) y la de la pupila que toma a su cargo (Hillary Swank), una joven que desea huir de su dura vida a través de las peleas en el cuadrilátero. Escoltado por su antiguo amigo de combates (Morgan Freeman), Frankie comienza a entrenar a su boxeadora para ascender peldaños deportivos a la vez que desarrolla poco a poco un profundo afecto por ella, viendo en su figura a la hija que no ve desde hace años.

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Ficha técnica y artística

Million Dollar Baby. EEUU, 2004, 132 min.

Dirección: Clint Eastwood

Intérpretes: Clint Eastwood, Hillary Swank, Morgan Freeman

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Crónica de El Maquinista




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sábado, 2 de abril de 2011

Vivir

Comentario de VIVIR


El cine asiático aterrizó formalmente en Occidente cuando en 1950 el director japonés Akira Kurosawa recibe el León de Oro en el festival de Venecia y el Oscar a la mejor película extranjera por "Rashomon", la historia de un crimen narrada desde cuatro puntos de vista diferentes. Aunque el realizador nipón había comenzado su carrera cinematográfica hacía ya veinte años, fue a partir de este hecho cuando entra en una prolífica época creativa en la que rodaría importantes cintas reconocidas internacionalmente, como "Vivir", "Los Siete Samuráis" o "Yojimbo". Su obra pivotaría casi siempre sobre dos temáticas muy definidas: historias cotidianas de la sociedad japonesa contemporánea y los relatos de aventuras samuráis de la época feudal. A su vez, la mayor parte de los largometrajes estarían protagonizados por su mítico actor fetiche, Toshiro Mifune. A partir del estreno de "Barbarroja" en 1965, Kurosawa pasaría a una etapa de madurez en la que, ya consagrado, rodaría una película cada lustro. De este modo aún ofrecería obras monumentales como "Dersu Uzala" (1975) o "Ran" (1985), portentosas cintas que cierran la trayectoria del que es considerado como uno de los directores asiáticos más sobresalientes del siglo XX.

"Vivir" narra la historia de Kanji Watanabe, un gris funcionario japonés que ha consagrado los últimos treinta años de su existencia a sus pesadas tareas administrativas en el ayuntamiento de su ciudad. Convertido en una momia viviente, Kanji pasa sus monótonos días de trabajo tramitando formularios e informes inútiles, dejando que su antigua capacidad de iniciativa haya sido completamente sepultada por la incompetencia del monstruoso y kafkiano entramado burocrático. Un día su rutina se ve brutalmente sacudida al conocer que padece una grave enfermedad en un estado tan avanzado que la hace incurable y que acabará con su vida en el plazo de pocos meses. Ante la perspectiva de un final tan próximo, Kanji se ahoga en el miedo hacia la muerte y el dolor de pensar que ha pasado por el mundo como un fantasma, intentando recordar cómo perdió la ilusión y la vitalidad de su juventud. Con todos estos pensamientos vibrando en su interior empieza a trazar un plan de redención para volver a sentirse vivo y encontrar el espíritu de aquél hombre que fue en su día, antes de que el tiempo se le acabe del todo.

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Ficha técnica y artística

Vivir (Ikiru). Japón, 1952, 137 min.

Dirección: Akira Kurosawa

Intérpretes: Takashi Shimura, Nobuo Kaneko, Kyôko Seki

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Crónica de Atticus Finch



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sábado, 26 de marzo de 2011

Bonnie & Clyde

Comentario de BONNIE & CLYDE

La década de los años 60 supuso un punto de inflexión en la historia contemporánea de muchas naciones occidentales, a lo cual no estuvo ajeno de ningún modo Estados Unidos. El país vivió una época de importantes cambios sociales y políticos (derechos civiles, guerra de Vietnam, movimientos contraculturales) que afectaron de manera lógica a las producciones cinematográficas, incluyendo el nacimiento del llamado cine independiente norteamericano. Las temáticas de los largometrajes empezaron a abrirse a campos antes vetados por la censura o la correción política, a la vez que el tratamiento que se hacía de ellos también evolucionaba. Al mismo tiempo, varios realizadores procedentes del mundo de la televisión dieron el salto a la gran pantalla, como es el caso de Arthur Penn. Éste había obtenido ya un notable éxito en 1958 con su primera película, "El Zurdo", donde Paul Newman daba vida al legendario forajido Billy El Niño. Durante la década siguiente se convertiría en uno de los directores estadounidenses más relevantes al encadenar títulos tan reconocidos como "El Milagro de Anna Sullivan", "Pequeño Gran Hombre " y sobre todo las obras maestras "La Jauría Humana" y "Bonnie & Clyde".

Esta última cinta narra la accidentada vida de los atracadores de bancos Bonnie Parker y Clyde Barrows (Faye Dunaway y Warren Beatty, respectivamente), que sembraron el caos en el sur de los EEUU durante la época de la Gran Depresión. Con el trasfondo de un país devastado por la crisis económica de los años 30, ambos emprenden una constante huida adelante tras cada atraco a la vez que su rastro de violencia va aumentando de forma dramática. Convertidos en unos de los mayores enemigos públicos para las fuerzas de seguridad, los fugitivos cuentan sin embargo con la simpatía de parte de la población rural, aquellos a los que la crisis ha convertido en parias y que sienten un odio profundo hacia los bancos y el sistema que ha permitido la hecatombe social. No obstante, nada de ello evitará que la pareja tenga que enfrentarse desde Tejas a Missouri a la continua caza por parte de unos agentes de la ley que no buscan detenerlos, sino matarlos y acabar con ellos para siempre.

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Ficha técnica y artística

Bonnie & Clyde. EEUU, 1967, 111 min.

Director: Arthur Penn

Intérpretes: Warren Beatty, Faye Dunaway, Gene Hackman

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Crónica de El Maquinista

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sábado, 19 de marzo de 2011

Desmontando a Harry

Comentario de DESMONTANDO A HARRY

Woody Allen inició su trayectoria cinematográfica como guionista y director a comienzos de la década de los 70 con una serie de simpáticas comedias hasta que en 1977 obtuvo el reconocimiento unánime con la premiada "Annie Hall", primer punto de inflexión importante en su carrera. A partir de entonces encadenaría quince años de plenitud creativa con sus actrices fetiche (Diane Keaton y Mia Farrow) en títulos clave como "Manhattan", "La Rosa Púrpura del Cairo", "Hanna y sus Hermanas" o "Delitos y Faltas". A mediados de los 90 empezaría a dar muestras de cierto estancamiento creativo a pesar de estrenar excelentes cintas ("Misterioso Asesinato en Manhattan", "Desmontando a Harry"). Este hecho es debido probablemente a la excesiva producción del cineasta, el cual lleva treinta y cinco años realizando una película cada año, la mayoría sobre los mismos temas tan recurrentes del universo Allen: relaciones personales, Nueva York, intelectuales, judaísmo o psicoanálisis. El cambio de siglo ha visto definitivamente un declive en la calidad de sus obras, aunque también ha proporcionado alguna agradable sorpresa, como "Match Point", donde el director maneja de forma precisa los códigos del suspense.

"Desmontando a Harry" disecciona la frustrada vida de Harry Block, un exitoso escritor de novelas que se inspira en sus propias experiencias personales para escribir sus historias. Este hecho hace que varios de sus familiares y amistades se sientan molestos con él al ver reflejados detalles de su intimidad en los libros. Un día Harry recibe una invitación de su antigua universidad, de la que fue expulsado, para realizarle un homenaje por su fructífera carrera literaria. Ante la perspectiva de tener que acudir en solitario al acto, Harry comienza a buscar desesperadamente a alguien que le acompañe. A lo largo de su disparatado desafío se tropieza con sus creaciones literarias reencarnadas en la realidad, a la vez que él mismo viaja al universo de sus propios relatos. Todo esto le llevará a comprender que su personalidad sencillamente no encaja en el mundo real.

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Ficha técnica y artística

Desmontando a Harry (Deconstructing Harry). EEUU, 1997, 96 min.

Dirección: Woody Allen

Intérpretes: Woody Allen, Elisabeth Sue, Billy Crystal

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Crónica de Atticus Finch

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