viernes, 1 de enero de 2016

La Balada de Narayama

Comentario de LA BALADA DE NARAYAMA














Japón es un país hacia el que tengo sentimientos encontrados. Me fascina su cultura tradicional, el ritual del té, los samurais, la caligrafía, el sintoísmo y sus bosques sagrados. Aborrezco su pervertido sentido del honor, el mal uso de las tecnologías, lo introvertidos que son y, sobre todo, el que no tengan sillas. Sin embargo, aunque parezcan muy diferentes a primera vista, los nipones son muy parecidos al resto de personas si se escarba un poco. Hoy traemos al blog una pequeña joya que retrata justamente esa vida a ras de suelo basada en la subsistencia, tan semejante en unas y otras latitudes. "La Balada de Narayama" es una de las obras más conocidas de Shohei Imamura, uno de los más destacados representantes de la Nueva Ola japonesa que surgió en la era post-Kurosawa. Imamura se alzaría en 1983 con la Palma de Oro de Cannes gracias a esta historia de campesinos, galardón que repetiría en 1997 con su largometraje "La Anguila" (que a mi no me gustó mucho la verdad). La cinta de la que hoy hablamos se basa en una novela homónima y ya contó con una primera adaptación cinematográfica a finales de los años 50. Parece haber consenso cinéfilo en señalar que la mejor versión es la de Imamura. El retrato de la sociedad nipona más humilde, perdida en los poblados de las montañas, le sirve al realizador japonés para mostrar su modo de vida, sus alegrías y sus miserias. E incluso algunos elementos bastante surrealistas que por mi podría habérselos ahorrado. Pero cuando uno se interna en el cine nipón ha de estar preparado para ese tipo de sorpresas. A pesar de ello creo que vale la pena, así que anímense.

"La Balada de Narayama" tiene lugar en una aldea de una región montañosa de Japón. La sociedad está estructurada en clanes familiares y es básicamente agrícola y muy rudimentaria. La familia protagonista está formada por Tatsuhei (Ken Ogata), sus dos hijos y su hermano menor. Además está su madre Orin (Sumiko Sakamoto), la matriarca del clan, que cuenta con 69 años. A pesar de gozar de una salud de hierro, Orin afronta con preocupación el futuro inmediato, ya que según la tradición de la aldea todos los ancianos deben ser llevados a lo alto del monte Narayama al cumplir los 70 años para morir allí. Aunque se trate de una costumbre cruel, Orin tiene asumido desde el principio que ese es su destino. Lo que de verdad le preocupa es dejar todos los cabos atados antes de partir para que su familia afronte el futuro en las mejores condiciones posibles. Hace falta considerar las bocas que alimentar, las personas en edad de trabajar y la descendencia. Así es la vida a los pies del Narayama.

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Ficha técnica y artística

La Balada de Narayama (The Ballad of Narayama). Japón, 1983, 130 min.

Dirección: Shohei Imamura

Intérpretes: Ken Ogata. Sumiko Sakamoto, Shoichi Ozawa

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Crónica de Atticus Finch   

 
Pulsa en la pantalla para ver una escena de "La Balada de Narayama"

2 comentarios:

ethan dijo...

Me gustan las dos versiones. La primera la he visto hace poco y es esencialmente igual que el remake. Una delicia de película por cierto, con el último tercio para enmarcar. Para verla en Navidad ¿no?
Saludos

El Bueno de Cuttlas dijo...

¡Hola Ethan!

Gracias por tu comentario. Sí, la verdad es que la película invita a recogerse en el hogar, con un buen fuego y un cuenco de sopa caliente. Pero no me gustaría estar en el pellejo de estos personajes. Conociendo la fama de pirados que tienen los japoneses uno ya no se sorprende de algunas cosas, pero no deja de ser un pueblo con unas costumbres un poco extremas. Al director creo que también le va un poco este rollo rarito, en "La Anguila" ya dejaba algunas perlas.

Sobre la película original creo que la guardaré para verla en otra década. Con un Narayama me basta :-)

¡Un saludo!