Comentario de GATTACA
A mediados de los años 20 del siglo pasado, cuando el cine estaba ya consolidando las bases de su lenguaje narrativo, el maestro alemán Fritz Lang estrenó "Metrópolis" (1927), una fábula en la que robots y humanos convivían en una sociedad futurista profundamente desigual. Además de crear un título clave de la cinematografía mundial esta cinta es también una de las primeras obras cumbre de la ciencia-ficción, un género que durante los cuarenta años siguientes estaría casi siempre arrinconado en la segunda fila, reducido a meros productos de entretenimiento llenos de naves espaciales chuscas, humanoides y mucha serie B. La década de los 60 vería resurgir a un género que pasaría a convertirse definitivamente en un concepto adulto, teniendo mucho que ver en ello dos películas estrenadas en 1968, "El Planeta de los Simios" (de Franklin J. Schaffner) y "2001, Odisea del Espacio" (de Stanley Kubrick). A partir de ese punto de inflexión y con la mejora de los efectos especiales llegaron otros grandes trabajos de primera categoría que tocaban temáticas diversas: la saga de "La Guerra de las Galaxias" (1977), "Alien, el Octavo Pasajero" (1979) o "Blade Runner" (1982). A pesar de que la mayoría de este tipo de cintas se apoyan de manera importante en el diseño artístico y los efectos visuales, su categoría de primer nivel lo consiguen gracias al lado humano del relato. Y es que el gran pecado de la ciencia-ficción de los últimos veinte años, tras la implantación masiva de los efectos digitales por ordenador, es haber descuidado con frecuencia los guiones produciendo así historias huecas envueltas en un sosa pirotecnia visual. Afortunadamente algunos autores han seguido ofreciendo relatos de gran interés como en "Doce Monos" (1995), "Origen" (2010) o la ópera prima de Andrew Niccol, "Gattaca" (1997).
"Gattaca" nos sitúa en un futuro cercano en el que el avance de la ingeniería genética ha sido tal que la organización de la sociedad está basada en el ADN de sus individuos. Los padres, a la hora de tener un hijo, acuden mayoritariamente a laboratorios donde los científicos seleccionan a partir de ellos la combinación genética óptima del niño. El ADN resultante determinará su clase social y los trabajos que podrá desempeñar en el futuro, su vida en definitiva. No obstante, también hay una pequeña minoría de progenitores que deciden tener a sus hijos de forma natural, a pesar de que éstos serán tratados como ciudadanos de segunda clase. El caso de Vincent (Ethan Hawke) es un tanto especial, ya que sus padres decidieron tenerlo a él sin ningún tipo de selección genética para luego arrepentirse y tener otro hijo esta vez bajo supervisión de los genetistas. De esta manera Vincent ha estado siempre en aparente inferioridad respecto a su hermano menor, lo que se manifestaba en los duelos de natación que ambos han entablado desde la infancia. A pesar de todo, Vincent es una persona segura de sí mismo cuyo sueño es formar parte de las tripulaciones de los viajes espaciales que se realizan a los confines del Sistema Solar, algo reservado a candidatos con un material genético excepcional. Volcado en lograr su objetivo, Vincent decide suplantar la identidad de un antiguo campeón de natación, Jerome (Jude Law), que ha quedado tetrapléjico a causa de un accidente. Éste le proporcionará su excelente ADN en forma de tejidos y líquidos para poder superar los controles del complejo espacial Gattaca y ser seleccionado como candidato. Con la permanente amenaza de ser descubierto, Vincent tiene ante sí una carrera contrarreloj para superar el proceso de adiestramiento que le conducirá a las estrellas, a la vez que intenta demostrarse a sí mismo que puede derribar las barreras impuestas por la selección genética.
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Ficha técnica y artística
Gattaca. EEUU, 1997, 106 min
Dirección: Andrew Niccol
Intérpretes: Ethan Hawke, Jude Law, Uma Thurman
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Crónica de Atticus Finch
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